miércoles, 8 de marzo de 2017

"¿Y si enseñamos a las niñas a ser valientes en vez de ser perfectas?"



En la década de 1970 una psicóloga de la Universidad de Columbia realizó una serie de experimentos con niñas y niños que arrojaron resultados inesperados. Esta psicóloga trabajó con estudiantes de quinto grado para ver cómo lidiaban con un material nuevo y complicado.
Entonces se dio cuenta de que las niñas eran más propensas a abandonar la tarea, y lo hacían, como media, antes que los niños. Curiosamente, mientras más brillantes eran las niñas y más alto era su cociente intelectual, más rápido tiraban la toalla. 
Esas niñas mostraban una conducta de indefensión aprendida.
Los niños brillantes se comportaron de manera diferente. Asumieron aquella actividad como un reto intelectual que les llenó de energía y les motivó a redoblar sus esfuerzos.

¿Qué sucedió? ¿Por qué las niñas se muestran más vulnerables y menos confiadas que los niños de su misma edad?

En realidad, en quinto grado la mayoría de las niñas aventajan a los niños en todas las materias, incluyendo Matemáticas. Por tanto, la diferencia en sus comportamientos no tiene que ver con la falta de habilidad o los conocimientos adquiridos sino más bien con la forma de enfrentar los retos.Mientras que los niños asumían que no lograban solucionar los problemas porque estos eran más complicados, las niñas comenzaban a dudar rápidamente de sus habilidades, perdían la confianza y abandonaban la tarea. Estas niñas también solían pensar que las habilidades eran inmutables, mientras que los niños asumían que se podían desarrollar a través del esfuerzo.
Lo peor de todo es que estas creencias y formas de comportarse se mantienen en la adultez. De hecho, se ha apreciado que los hombres se presentan a un empleo aunque solo cuenten con el 60% de las habilidades demandadas. Al contrario, las mujeres solo se atreven a presentarse para el puesto si tienen el 100% de la cualificación.

¿Cómo es posible que tengamos una actitud tan diferente ante los retos?

La respuesta se haya en la educación, una educación que ha enseñado a los niños a ser valientes y asumir retos y a las niñas a ser perfectas y actuar con cautela.
Niños valientes, niñas perfectas...
Es difícil, o más bien imposible, borrar siglos de tradición de un plumazo. Aunque hemos avanzado mucho en materia de igualdad de géneros, en el inconsciente colectivo y en lo más profundo de nuestras mentes aún anidan muchas ideas sexistas.
Por eso, los padres siguen educando a sus hijos para que no tengan miedo y no lloren mientras que a las niñas se les exige que no anden desaliñadas, que sean perfectas y se comporten con mesura.
Aún educamos a niños que, con buena suerte, se convertirán en los caballeros que salven a las damiselas en apuros. 
Y educamos a las niñas para que esperen ser rescatadas, porque su misión no es luchar, sino mantenerse perfectas a pesar de la tormenta.
A las niñas se les enseña a sonreír, se les exige que saquen buenas notas y se les prohíbe que lleguen a casa cubiertas de barro porque han estado jugando. 
Con los niños los padres suelen ser más permisivos, les permiten que jueguen al aire libre, que se ensucien y suban a los árboles. De hecho, muchos de esos comportamientos se premian ya que demuestran lo valientes que son. De esta forma se les anima a asumir riesgos.
Al contrario, a las niñas se les incita a mantenerse alejadas de los riesgos, se les pide que se mantengan en un discreto segundo plano, a salvo y dentro de su zona de confort. 
A menudo se les elogia por lo bien que se comportan, casi siempre por mantenerse calladas, y por su simpatía. De esta forma, sin darse cuenta, los padres limitan las potencialidades de las niñas, quienes muy pronto aprenden que de ellas no se espera lo mismo que de los varones.
Así, la mayoría de las niñas terminan convirtiéndose en mujeres que asumen solo los riesgos imprescindibles y que ante los problemas piensan que algo anda mal en ellas. Por eso, no es extraño que las mujeres sufran más depresión y ansiedad que los hombres.
Sin embargo, cuando enseñamos a las niñas a ser valientes y formamos a su alrededor una red de apoyo que las anime, van a hacer cosas increíbles porque tienen un enorme potencial.
Fuente: http://culturainquieta.com/es/inspiring/item/10340-y-si-ensenamos-a-las-ninas-a-ser-valientes-en-vez-de-ser-perfectas.html

"Mujer y Hombre, ni iguales ni diferentes, Humanos, al fin y al cabo".

Hay hombres arrogantes, deshonestos, violentos, abusadores, desmotivados, impenetrables. (Es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso...)
Pero atención! también hay mujeres con las mismas características (y peores). 
Es lindo el día de la Mujer. Es como estar de cumpleaños. 
Aunque es bueno recordar que no somos todas iguales. 
No tenemos las mismas características. 
Ser Mujer no es Ser de un modo determinado.
Cada Mujer es única.
Una mujer fuerte y luchadora es una persona fuerte y luchadora. 
Que una Mujer saque "adelante" a su familia "solita" no es mérito de su género, sino de su  amor. 
Y los Hombres también aman. Ni más ni menos.
Lo que sí es necesario, es hacer un reconocimiento a todas aquellas que lucharon por un lugar que siempre debimos tener.
Gracias a ellas, al menos yo, nunca me he sentido discriminada por mi género.
Yo Soy Mujer. 
No sé lo que es ser Hombre, pero sí sé que no hay día de la Mujer sin día del Hombre. Hemos tenido una historia oscura, de siglos de desvaloración y abuso y opresión. 
Pero ya va pasando. 
Así como a la Mujer se la relegó a la torre más alta del castillo de la vida, siendo princesa y esclava al mismo tiempo, se la mutiló en su derecho al placer, se la sentenció por ser la culpable de un pecado original  (arquetipos que siguen vigentes en lo profundo de su psiquis), otro tanto se hizo con el Hombre, obligándolo, religiosa, cultural, socialmente, a cumplir con ciertos parámetros. Tenía que imponer, matar, violentar, conquistar, ser rudo y fuerte, sin emociones.
Hombre y Mujer cumplieron como ganado que va al matadero con esta sentencia. 
Es un nuevo tiempo. Mejor mirar para adelante y construir un nuevo destino. 
No hay Mujer sin Hombre, no hay Hombre sin Mujer. Es así como lo dictaminó la Naturaleza. 
A los Hombres les encanta celebrar a sus Mujeres los 8 de marzo. 
Y a nosotras nos encanta recibir el reconocimiento. 
En el día de la Mujer, agradecemos las flores, los chocolates, el cariño manifestado en palabras o silencios de nuestros padres, hijos, amigos, maestros, amantes. 
Creo que a ellos les gusta más este día que a nosotras mismas porque  así, casi impuesto, les resulta más fácil ser cariñosos.
Yo veo un horizonte luminoso, sin disputa de género, sino de cooperación y complemento. 
Que cada uno haga lo suyo para crear un nuevo mundo,  dejando atrás lo que no se puede cambiar. 



domingo, 5 de marzo de 2017

"Los niños y la ansiedad: cuando no es sólo cuestión de nervios"



¿Tu hijo se inquieta demasiado al separarse de ti, al ir a la escuela o por hechos que aún no han ocurrido? ¿Repite frecuentemente “qué pasaría si…?” ¿Dice sentirse aislado y solo? ¿Tiene miedo a que algo salga mal?
Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, es posible que tu hijo padezca ansiedad. 
La ansiedad excesiva también se manifiesta a través de síntomas físicos, como dolores de cabeza y de estómago, manos húmedas y frías, palpitaciones, proximidad al desmayo, noches de insomnio y una sensación generalizada de tensión.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una emoción básica que experimentamos todos los seres humanos. Suele aparecer como respuesta normal a un peligro o amenaza. Si bien todos sentimos ansiedad en distinta medida y en diferentes momentos de nuestra vida, en respuesta al estrés, la ansiedad que acarrea problemas es la que empeora con el tiempo.

A medida que los niños crecen, hay momentos en los que sienten miedo o perciben el peligro: la oscuridad, los monstruos o el miedo a caerse de la bicicleta son ejemplos que suponen las primeras experiencias de ansiedad. 
Para otros niños, estos sentimientos aparecen en situaciones sociales y de evaluación, como al hacer un examen, al conocer a otros niños o al ser objeto de una broma.
Es completamente normal tener sentimientos de ansiedad en determinadas situaciones y a determinadas edades . Con el tiempo, la mayoría de niños aprende que los monstruos no existen, que los exámenes se aprueban estudiando, y cómo deben responder a una broma.
Sin embargo, para otros niños, las sensaciones de ansiedad son muy intensas o aparecen a menudo. En lugar de aprender a manejar la angustia, estos niños sufren ansiedad y se sienten cada vez peor. 
Afortunadamente, la ansiedad tiene tratamiento . Más del 90% de las personas que se tratan por trastornos de ansiedad se recupera por completo.

¿Cómo se presenta en los niños?

La ansiedad en los niños es muy común y puede manifestarse de muchas formas:

1. Trastorno de ansiedad por separación:

La angustia por la separación de personas queridas y por cambios en situaciones conocidas constituye una parte normal del crecimiento. Un niño que se angustia demasiado ante la separación cotidiana de sus padres o de las personas encargadas de su cuidado puede estar sufriendo este trastorno.
El llanto, la necesidad de aferrarse a alguien, o el sentimiento de pánico ante la separación son indicadores muy comunes, así como una excesiva preocupación porque algo pueda pasarles a ellos o a sus seres queridos. También suponen claros indicios que el niño tenga miedo de que sus padres no vuelvan a casa, o que no quiera dormir solo y se niegue a ir a la escuela.

2. Fobia social:

A medida que crecen, los niños se relacionan socialmente con otros niños, y también con adultos. Sin embargo, 
algunos niños presentan fobia social, sienten ansiedad ante la proximidad de ciertas situaciones sociales .
Tienen dificultades para hablar en voz alta en clase, unirse a una conversación, hacer amigos y hablar con ellos, hacerse valer o participar en las actividades de las clases de educación física y de música. Estos niños suelen inquietarse demasiado por lo que piensan los demás y muestran una excesiva preocupación por si hacen o dicen algo embarazoso. Manifiestan mucha ansiedad y evitan estas situaciones por miedo a hacer el ridículo o a ser objeto de críticas.

3. Trastorno de ansiedad generalizada (TAG):

Los niños con este trastorno se preocupan por todo tipo de cosas , desde el rendimiento escolar y la salud hasta cuestiones familiares y lo que sucede en el mundo. Si bien es normal mostrar preocupaciones, los niños con TAG no pueden dejar de inquietarse, aunque se les dé consejo. Tienden, además, a presentar síntomas como irritabilidad, alteraciones del sueño y molestias o dolores musculares causados por la preocupación.

¿Qué puedes hacer para ayudar al niño con ansiedad?

Aunque lo más normal es que el padre o la madre quieran ayudar a su hijo evitando o escapando de las situaciones que lo angustian, esto sólo contribuye a prolongar su ansiedad. En lugar de rescatarlo, ayúdale a afrontar sus miedos y elógialo por cada intento que realiza para encontrar una solución .
Los niños imitan las conductas y emociones expresadas por sus padres y, cuando necesitan orientación, se fijan en ellos. Por ello, es importante que controles y manejes tus propias reacciones ante situaciones que provocan angustia y ante la ansiedad que pueda manifestar tu hijo.
Puedes ayudar al niño con ansiedad a darse cuenta de que sus pensamientos están interfiriendo en su rendimiento, y alentarlo a formar ideas más racionales y objetivas que sustituyan los pensamientos negativos automáticos.

¿Cuándo se debe buscar ayuda profesional?

Es normal que los niños se angustien de vez en cuando. Si la ansiedad de tu hijo se intensifica y comienza a interferir en su desarrollo escolar o en las relaciones con sus amigos y familiares, es probable que necesite ayuda profesional.
Las investigaciones indican que las intervenciones cognitivo-conductuales en niños con ansiedad resultan muy eficaces.

Fuente: http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/ninos-ansiedad-cuando-no-solo-cuestion-nervios

viernes, 3 de marzo de 2017

"Flores"


"Elegí la Vida"



No quise dormir sin sueños:
y elegí la ilusión que me despierta,
el horizonte que me espera,
el proyecto que me llena,
y no la vida vacía de quien no busca nada,
de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia:
y elegí la paz y la esperanza,
la luz,
el llanto que desahoga, que libera,
y no el que inspira lástima en vez de soluciones,
la queja que denuncia, la que se grita,
y no la que se murmura y no cambia nada.

No quise vivir cansado:
Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,
el camino sin prosas, compartido,
y no parar nunca, no dormir nunca.
Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,
y llegar más lejos,
habiendo disfrutado del paisaje.

No quise huir:
y elegí mirar de frente,
levantar la cabeza,
y enfrentarme a los miedos y fantasmas
porque no por darme la vuelta volarían.

No pude olvidar mis fallos:
pero elegí perdonarme, quererme,
llevar con dignidad mis miserias
y descubrir mis dones;
y no vivir lamentándome
por aquello que no pude cambiar,
que me entristece, que me duele,
por el daño que hice y el que me hicieron.
Elegí aceptar el pasado.

No quise vivir solo:
y elegí la alegría de descubrir a otro,
de dar, de compartir,
y no el resentimiento sucio que encadena.
Elegí el amor.

Y hubo mil cosas que no elegí,
que me llegaron de pronto
y me transformaron la vida.
Cosas buenas y malas que no buscaba,
caminos por los que me perdí,
personas que vinieron y se fueron,
una vida que no esperaba.
Y elegí, al menos, cómo vivirla.

Elegí los sueños para decorarla,
la esperanza para sostenerla,
la valentía para afrontarla.

No quise vivir muriendo:
y elegí la vida.
Así podré sonreír cuando llegue la muerte,
aunque no la elija…
…porque moriré viviendo.

El Autor: Rudyard Kipling fue un escritor y poeta británico. Autor de relatos, cuentos infantiles, novelas y poesía (1865 - 8 de enero de 1936). Obtuvo el Premio Nobel de Literatura.en 1907.

miércoles, 1 de marzo de 2017

“Todo Pensamiento está sustentado por un Sentimiento y éste por una Emoción”



Nos pasamos la mitad de la vida aprendiendo para luego desaprender lo aprendido. Cargamos con múltiple información genética y con las consecuencias de experiencias de vida que ni siquiera hemos vivido.


¿En qué punto diría usted que el ser humano es libre? 

Decir exactamente en que punto el ser humano es libre, es realmente complicado. El ser humano vive como hipnotizado por sus programas inconscientes que provienen de sus ancestros, cuando se halla dentro del útero materno, de las creencias familiares como la religión, los tabús, etc. 
Nuestro libre albedrío está seriamente cuestionado cuando te das cuenta de que nuestros actos están muy mediatizados por todo ello; sino es así crees que eliges libremente. Es evidente que tenemos, una parte no contaminada—pienso que muy pequeña, pero suficiente—que nos permite en un momento determinado de nuestras vidas tomar conciencia de que quizás, todo lo que nos ocurre tiene que ver con algo de lo que no somos conscientes.

Términos como ser consciente o tener conciencia, incluso hablar de la diferencia de los mismos, creo que necesitan un bagaje intelectual previo para ser entendidos.  
¿Qué es la bioneuroemoción?

Este es un problema de la lengua española, porque en inglés está muy bien diferenciado. Conciencia (consciousness) y Consciencia (awareness), la primera nos permite experimentar los acontecimientos de la mente y la segunda, que es más abarcante, nos permite experimentar a la primera. Dicho de otra manera:
“La conciencia misma es experimentada en el campo de energía infinito llamado consciencia (awareness* ). Debido a esta consciencia (awareness) sabemos que existe la conciencia (consciousness). Debido a la conciencia (consciousness) sabemos lo que está ocurriendo en la mente. Debido a la mente sabemos aquello de lo que los sentidos nos están informando con respecto al cuerpo”.
Otros autores y científicos diferencian muy bien a ambas, tal es el caso de David Bohm. Yo me he visto en la necesidad de diferenciarlas, por una simple razón: todos sabemos que tenemos conciencia y me pregunto, ¿cuál es el soporte de ésta?, la respuesta es la Consciencia. El Dr. David R Hawkins las diferencia de forma igual. Cuando leí su libro, Curación y Recuperación del cual hice el prólogo no hace mucho, me alegré ver que ambos lo tuviésemos igual de claro.
Mi definición preferida de BNE es: “Un método humanista que nos permite tomar conciencia de los programas inconscientes que condicionan nuestras vidas”.

¿En qué medida un pensamiento tiene relación biológica con un síntoma o una enfermedad?

Todo pensamiento está sustentado por un sentimiento y éste por una emoción. Y todos ellos se expresan en nuestra biología. 
El Dr. Antonio Damasio en su libro El error de Descartes, explica perfectamente la relación y su diferenciación de los sentimientos y las emociones con la biología; siendo su soporte el sistema límbico. Además al igual que nosotros en BNE, diferencia entre emociones secundarias y primarias dando una explicación Biológica.

En su libro “El arte de desaprender” habla de la herencia que recibimos a través del inconsciente colectivo y que pasa al inconsciente familiar, provocando en muchos casos problemas importantes.  ¿Desaprender no sería una etapa obligatoria en la vida?


Para mí es fundamental desaprender, que quiere decir tomar conciencia de todo estos programas. Mi experiencia clínica y por supuesto personal, así lo corrobora. Al hacer Conscientes tus programas inconscientes, amplias tu Conciencia. De alguna forma estas más despierto y esto te permite alcanzar un nivel de libertad que antes no tenías. Este es uno de los objetivos principales de la BNE. Te liberas de juicios, de creencias, de tabús, de prejuicios, conectas con tu Ser y tomas decisiones libres de culpabilidad y de victimismo. Esto es libertad.

Hablando con el Dr. Joe Dispenza, decía que la preocupación es una adicción, que de las infinitas posibilidades que ofrece la física cuántica estamos escogiendo el peor resultado. Lo cuántico está de moda, “eres lo que crees” .
¿Tenemos la capacidad real de elegir las experiencias en nuestra vida? ¿no se está convirtiendo todo en un acto de fe?

Yo siempre digo lo siguiente: Cada instante de tu vida, repito, cada instante es un momento de creación, pues la decisión del cómo lo quieres vivir determina el siguiente instante y todos ellos marcan una dirección espacio/temporal. 
Demuestro diariamente en mis consulta grupales, que me basta una escena con su escenario para poder ver que programas se están manifestando allí y donde buscarlos en sus ancestros. Esto lo puedo hacer así gracias a la física cuántica, al modelo holográfico. Todo se repite una y otra vez en diferentes escenarios, hasta que tomamos conciencia y así poderlos trascender.

Mi cerebro no se puede cambiar a sí mismo y mi mente no puede cambiar al cerebro porque creo que es un producto del cerebro. Así que debe existir algo que está operando en el cerebro para que cambie mi forma de pensar ¿no cree?

La mente no es un producto del cerebro, la materia no puede crear lo intangible, es la Consciencia a través de la Conciencia que crea la vida y todo lo que de ella se deriva. Esto lo explica muy bien el Dr. Robert Lanza en su libro Biocentrismo. El nos habla de la Conciencia—no diferencia entre Consciencia y Conciencia–ésta es la que nos permite cambiar la estructura neurológica del cerebro gracias al cambio de percepción, al cambio en mi mente. Este es nuestro trabajo en BNE, darnos cuenta de que mi percepción determina mi realidad, y si la cambio mediante esta apertura de conciencia, cambian mis emociones y mis sentimientos, y, lo que pensaba que era una cosa, ahora resulta que es otra. Para que esta nueva conexión neuronal llegue a buen puerto, es necesario un periodo de aislamiento, de silencio y quietud mental (periodo de convalecencia), para que la persona esté conectada consigo misma y sepa lo que tiene que hacer. La decisión será la adecuada cuando la persona este en un estado de paz mental.

 Según sus teorías ¿la felicidad se aprende?

La felicidad es un estado natural del ser humano. No lo vivimos así porque estamos secuestrados, hipnotizados, por un sistema de creencias complejo que condiciona nuestras vidas, y las experimentamos con dolor y sufrimiento. Despertar implica desaprender, para que se manifieste en nuestras vidas esta esencia, llamada felicidad, que es nuestro patrimonio Esencial.

Una entrevista de 
Ana Quintana a Enric Corbera
Fuente: http://www.dehumano.com/enric-corbera/

"Cría niños sin límites, y te sacarán los ojos”

Cuando te encuentras ante el momento de educar a tus hijos, te surgen muchas dudas, sobre todo, cuando se trata de marcar los límites. Puede pasar que tengas dudas y sientas que no eres un buen padre o madre cuando tomas ciertas decisiones para establecer tus normas. Algunas de las preguntas que te puedes hacer son aquellas del tipo: ¿Lo estoy haciendo bien? ¿He tomado la decisión correcta? ¿Por qué siento que mi decisión no es la correcta?

¿Qué es y no es un límite?

Muchos padres ven los límites como algo negativo porque piensan que al ponerlos, no tienen en cuenta la opinión de sus hijos, pero la palabra límite no es sino enseñarlos. Poner límites no significa que te enfades con tus hijos, sino que con ellos, lo que estás haciendo es ayudarles a que aprendan algo.
Cuando estás haciendo la dura labor de educar, más de una vez, tendrás que decir “no” a cosas que consideras que no se pueden o deben hacer, y de esta manera, enseñas al niño que, a veces, no se consiguen las cosas en el mismo instante en que lo quiere. 
Educar también significa que, ciertos comportamientos o decisiones, tendrán consecuencias que habrá que aceptar y corregir. Para que aprendan ésto, no es necesario que grites a tu hijo, simplemente, muéstrale de forma calmada y con claridad lo que quieres transmitirle y, por supuesto, evita amenazas que nunca llevarás a cabo. Es importante cumplir siempre lo que se dice frente a os niños.

Papá, ¿me compras esta golosina?

Imagina que tu hijo te pide que le compres una golosina, pero tú consideras que no es el momento de hacerlo, por lo que le dices que no la comprarás. En ese momento, tu hijo lleno de rabia, se pone a llorar y patalear. Te avergüenzas porque la gente se queda mirando, así que, para que deje de comportarse de esa manera, le compras la golosina. Tu hijo deja de llorar, y tú, puedes seguir con lo que estabas haciendo.
Con este ejemplo, lo que se quiere mostrar es que, si cedes ante la petición de tu hijo, dejará de llorar y tú, dejarás de sentir vergüenza porque todos te miran, pero el pequeño aprende que si utiliza ese mismo tipo de comportamiento cuando quiere algo, lo va a conseguir.

Patterson y su trampa del refuerzo negativo

Patterson explica muy bien lo que te mostrábamos en el ejemplo anterior y cómo para los padres es mucho más fácil ceder ante las peticiones de sus hijos. Pero, has de saber que, a largo plazo, este tipo de comportamiento se repetirá más a menudo y el problema será mucho mayor.
La trampa del refuerzo negativo de Patterson explica que cuando en situaciones como ésta los padres ceden, los dos, padres e hijos, se sienten mejor, los padres porque consiguen que los hijos se calmen y no molesten, y los hijos porque consiguen lo que quieren, pero de esta forma, hacen que aumente la probabilidad de que con el tiempo, las rabietas sean más frecuentes.
A corto plazo, se obtienen resultados positivos, pero a largo plazo, los resultados pueden llegar a ser no tan buenos ya que el niño, aprende a manipular a sus padres mediante ese tipo de rabietas y las usarán con más frecuencia. Otra consecuencia negativa, será que el comportamiento de los hijos será incontrolable, a no ser que consigan aquello que quieren.

Las consecuencias de la falta de límites

Cuando no pones límites a tus hijos, por lo general no toleran la frustración, les cuesta controlarse, y no llevan muy bien cumplir las normas; suelen manipular a los demás, y les hacen sentir mal para conseguir lo que quieren. Suelen ser impertinentes, exigen privilegios, no son constantes ni se esfuerzan, no tienen paciencia, son poco colaborativos, tienen problemas de conducta, llegando a ser agresivos e incluso pueden llegar a romper cosas.
Cuando nos encontramos ante un trastorno de la conducta (negatividad, ruptura de normas), por lo general, tenemos ante nosotros a un niño cuya educación carece de límites, y es él y no sus padres, quien manda y decide.

Si no lo educas tú, ¿quién lo hará?

Teresa Rosillo, psicóloga, contaba en una entrevista que: “los padres se han olvidado de decir a los niños que ellos son los que están al mando”. Es bastante habitual encontrar hogares en los que los niños son los que toman las decisiones y los adultos se adaptan a ellos y sus caprichos.
No debes olvidar que, una de las funciones principales como padre, es educar para que tus hijos puedan autorregularse, pero, para ello, antes tiene que haber alguien que ponga reglas desde fuera: los padres. 
Esto implica que hay que enseñarles lo que es o no correcto, a aceptar cuando se les dice que no a algo, a ser pacientes y esperar y, enseñarles lo que es la frustración y cómo dominar esa sensación.
Educar a un niño no es nada fácil, pero como padre, eres tú quien tiene que asumir ese trabajo.

Fuente: https://ortografialit.blogspot.cl/2017/11/cria-ninos-sin-limites-y-te-sacaran-los_13.html