domingo, 29 de octubre de 2017

"Francisco Varela: la Vida es tan Frágil y el Presente es tan Pleno"


Las siguientes citas las he extraído del documental "Montegrande", dedicado al fallecido biólogo y budista, Francisco Varela (haciendo una transcripción literal). 
Siempre con la esperanza de que haya un espacio común, no necesariamente de cuerpo presente, donde en estrecha cooperación y amorosos vínculos, podamos elevar el nivel de conciencia y crezcamos en nuestras emociones, pensamientos, sentimientos y conocimiento de nosotros mismos. 

"Resulta de gran interés no sólo el comportamiento cerebral sino el hecho de que uno pueda tomar conciencia de ello. Así, la cuestión no es sólo: Cómo trabaja el cerebro? sino además: Qué es la conciencia en todo esto? La conciencia no es la percepción; ni el movimiento; ni la memoria; ni es la emoción. En cierto modo, es todo esto en conjunto. En un momento de conciencia, todas estas cualidades cognitivas concurren en un presente unitario. Todos nacemos con capacidad para caminar y saltar. Pero al hombre no le es dado colocarse los esquíes en los pies y hacer un slalom a la primera. No obstante, es una habilidad humana que se puede cultivar entrenándose mucho durante años. De forma semejante, todos nacemos con capacidad para ser conscientes. Así, cuando alguien pregunta: Cómo te sientes? se puede responder: Pues mira, estoy triste, o algo así por el estilo. Pero este es un terreno muy resbaladizo. Dicho de otro modo, no es una cualidad que se tiene de nacimiento el ser auténticos maestros en describir, en explorar, en investigar qué sucede en la mente y cómo se comporta..."

"En nuestra relación hay lugar para todo mi ser, para cada parte de él. He tenido otras relaciones en las que ha habido espacio para casi todo mi yo, pero siempre algo de mí quedaba afuera. En la relación con ella todo mi ser está contenido..."

"Mi primer maestro me introdujo en la meditación, al plantearme precisamente la pregunta adecuada: en vez de tratar de encontrar el sentido a tu vida, por qué no intentas mejor suspender la pregunta? Deja primero que tu mente explore tu mente y aprende quien eres, explorando quien eres. Así que siéntate y contempla. 

Esto me pareció tan obvio. Pero esta idea fundamental de la meditación me apasionó. Los seres humanos no sabemos en qué consiste nuestra experiencia. Tienes que darte tiempo. Una vez que uno se pregunta a sí mismo, es más fácil entender las dificultades y las dudas de los demás, así, en la cuestión de como cultivar la tolerancia y el respeto por los que te rodean. Existe una ética, una verdadera ética en el estricto sentido de la palabra, de aquello que es lo esencial en la vida: progresar en esta dirección, en la exploración de uno mismo y en la tolerancia y el respeto por los otros..."

"El golpe de estado fue importante para mí. Tuvo realmente ese efecto: sacudirme fuera de cuanto tenía, de ese mundo tan racional en el que vivía. Hizo explotar esa pequeña burbuja y haciéndome ver lo ignorante que había sido, que no sabía casi nada respecto a la capacidad de ver las cosas, como son realmente, porque es asombroso hasta qué punto llegamos a estar ciegos. Hasta aquí mi vida había tenido una meta clara: consagrar mi vida a la ciencia en Chile. Y construir allí un mundo socialista, y eso era todo. Había estado estudiando durante toda mi juventud, y una vez obtenido el título de doctor, volví a Chile y empezamos a realizar unos trabajos fabulosos. Ya habíamos producido esta idea de la autopoiésis, y sentía que realmente estaba empezando una labor creativa. Cuando de pronto, zas! Me quedé sin orientación y justo con la pregunta: Cuál es el sentido de mi vida?..."

"La Metáfora es el cáncer. En el cáncer hay estas células que pronto, lo que hacen, es interrumpir bruscamente la comunicación con el organismo. De repente empiezan a hacer oídos sordos. Violan todas las leyes de una región consensuada establecida en el cuerpo. Y empiezan a hacer lo que les parece. Lo que sucede en el cáncer es lo mismo que hacemos en la Tierra: estirpamos precisamente el substrato que nos permite existir. Pero como somos sicóticos, no nos damos cuenta. La célula cancerosa es una célula sicótica. En el sentido de que es incapaz de establecer conversación..." 

Francisco Javier Varela García (Santiago, 7 de septiembre de 1946 - París, 28 de mayo de 2001) fue un biólogo chileno, investigador en el ámbito de las neurociencias y ciencias cognitivas. Junto con su profesor Humberto Maturana, es conocido por introducir el concepto de autopoiesis en la biología​ y por cofundar el Mind and Life Institute, institución encargada de promover el diálogo entre la ciencia y el budismo.
Nota: Estas transcripciones las hice el año 2013 y, al parecer, el vídeo ya no está disponible en Youtube, al menos, no completo. 


sábado, 28 de octubre de 2017

"Morning has Broken"


Morning has broken like the first Morning
Blackbird has spoken like the first bird
Praise for the singing
Praise for the Morning
Praise for them springing 
fresh from the World...


"Finlandia: Un Modelo Educativo Inteligente "


Los niños finlandeses inician la educación formal a los 7 años, 
tienen jornadas escolares más cortas, 
vacaciones más largas, 
muy pocas tareas y no hacen exámenes.
Y aunque su modelo ha demostrado ser un éxito, como lo prueba el estudio internacional PISA, el país no deja de innovar en su sistema educativo.
Hace un año, todos los centros de enseñanza del país nórdico introdujeron el método conocido como Phenomenon Learning, mediante el que las materias tradicionales son desplazadas por proyectos temáticos en los que los alumnos se apropian del proceso de aprendizaje.
Parte de las reformas vienen impuestas por la adaptación a la era digital, en la que los niños ya no dependen de los libros para aprender. Pero tampoco de las aulas, al menos no como las conocemos ahora.
Adiós a las Paredes

Las escuelas finlandesas están en medio de una gran reforma siguiendo los principios del open-plan o espacio abierto.
¿De qué se trata esto? Hay una palaba que lo podría resumir: flexibilidad.
Los tradicionales salones cerrados se transforman en espacios multimodales, que se enlazan unos con otros mediante paredes de cristal y divisiones movibles.
El mobiliario es ajustable e incluye sofás y pufs. Nada parecido a las escuelas de pupitres que la mayoría de nosotros conocemos.
"No hay una clara división o distinción entre los espacios de pasillo y las clases".
De este modo,  los profesores y los estudiantes pueden elegir el espacio más adecuado para llevar a cabo un trabajo o un proyecto en función de si es individual, en equipo o en grupos más grandes. No se trata de espacios totalmente abiertos, sino que el open-plan se basa en crear áreas de estudio flexibles y modificables.
Los niños tienen diferentes formas de aprender, por lo que los espacios versátiles hacen posible formar distintos equipos, basándose en la forma en que los niños aprenden, prefieren trabajar y pasan su tiempo de estudio.

Apertura física y mental

El concepto del open-plan debe ser entendido de forma amplia, no sólo arquitectónicamente, sino también pedagógicamente. No se trata tanto de un espacio abierto en sentido estricto, sino de algo como un "estado mental".
Tradicionalmente, los salones de clases fueron diseñados para satisfacer las necesidades de los profesores. La apertura apunta a que la escuela responda a las necesidades individuales de los alumnos, dejándoles tomar la responsabilidad de su aprendizaje e impulsándolos a aumentar su autorregulación.
Ese es precisamente uno de los objetivos del nuevo plan de estudios finlandés: aumentar la participación de los alumnos.
"Los propios alumnos establecen metas, resuelven problemas y completan su aprendizaje en base a objetivos".

Diferentes ambientes para la Enseñanza

La idea del diseño abierto no es totalmente nueva en Finlandia. Las primeras escuelas bajo el principio del plan o diseño abierto fueron desarrolladas en los años 60 y 70, y en esa época eran como grandes salones separados por paredes delgadas y cortinas.
Pero, en ese momento la cultura de la enseñanza y los métodos de trabajo no estaban diseñados para ese tipo de ambiente de aprendizaje y había también problemas con el ruido y la acústica, así que las clases cerradas regresaron en los 80 y 90.
Uno de los objetivos particulares de la reforma del plan de estudios fue desarrollar nuevos ambientes de aprendizaje y métodos de trabajo.
Esos espacios deben inspirar el aprendizaje, pero no tienen que limitarse a la escuela, ni siquiera a un lugar físico.
Deben usarse otros espacios, como salir a la naturaleza, visitar museos o empresas.
Los videojuegos y otros ambientes virtuales también se reconocen con frecuencia como ambientes para el aprendizaje.
"La tecnología juega un creciente y significante rol en las rutinas diarias de la escuela, permitiendo a los alumnos involucrarse más fácilmente en el desarrollo y selección de su propio ambiente".
Fuera zapatos

Resuelta la cuestión del modelo de trabajo, el diseño abierto aún se enfrentaba a una serie de limitaciones.
Cuando se renueva el modelo de operación de una escuela, hay principalmente dos retos a los que hacer frente: el ruido y la luz, y ambos deben tenerse en cuenta para crear un buen ambiente de aprendizaje.
¿Cómo se resolvió esta cuestión? "El uso de alfombras en el suelo en lugar de vinilo duro eliminó el ruido causado por el mobiliario y la gente caminando".
Y algo menos costoso, las escuelas se han convertido en espacios "sin zapatos": los alumnos se quitan los zapatos cuando entran o usan calzado suave solo para interior.
Pero las preocupaciones no acabaron ahí. La cuestión de la seguridad también fue un motivo de debate en el modelo de las escuelas abiertas.
En Finlandia han tenido casos en los que un intruso atacó una escuela y mató a estudiantes y profesores. En 2007, un estudiante de 18 años les disparó a sus compañeros y dejó ocho muertos en una escuela en Tuusula.
Así que se adoptaron varias medidas: cada escuela está obligada a hacer un plan de seguridad con base en el análisis de los riesgos, se llevan a cabo simulacros al inicio de cada curso y generalmente hay varias rutas de escape en cada espacio.
¿El hecho de que sean espacios abiertos convierte a las escuelas finlandesas en más vulnerables ante un ataque? "La conclusión es que esa transparencia y apertura ayuda a la seguridad y fácil orientación hacia rutas de escape, más que las clases cerradas y los pasillos".

Un modelo de éxito

En Finlandia hay 4.800 escuelas de enseñanza primaria, secundaria y superior. Anualmente se construyen o se reforman entre 40 y 50 establecimientos.
En la mayor parte de esas obras se está aplicando el concepto del diseño abierto.
"Los proveedores, las escuelas y sus usuarios pueden elegir libremente su propio concepto de ambiente de aprendizaje dependiendo de la visión local, el plan de estudio, cultura de trabajo y métodos".
"Aparentemente, la tendencia de la apertura en los ambientes educativos se está convirtiendo en la favorita".

Para leer el artículo completo: 
http://www.bbc.com/mundo/noticias-41232085

viernes, 27 de octubre de 2017

"Guía de Meditación para Principiantes"


“Para poder subir la cumbre, sólo debes ver donde dar tu primer paso”
Como en todo aprendizaje, comienza de lo fácil a lo difícil, de lo simple a lo complejo. 
Si de entrada practicas horas y horas con técnicas para meditadores avanzados, 
puedes sentir frustración.

Guía para comenzar a Meditar
  1. Empieza con algo simple: haz una cuenta regresiva.
  2. Si haces una cuenta regresiva del 100 al 1 y tu mente salta de una cosa a otra, haz una cuenta más corta. Visualiza un número cada dos segundos.
  3. No te impacientes si no puede mantener la cuenta, aún cuando sea corta, nadie aprende a caminar en un día, así también meditar lleva su tiempo de aprendizaje. Relájate, deja pasar los pensamientos que aparezcan tranquilamente.
  4. Acorta tus tiempos de meditación: si lo necesitas, comienza con cuentas del 10 al 1, concéntrate en visualizar bien claro los números (puedes poner un reloj para que te avise a los cinco minutos, ya que podrás hacer varias cuentas), imagínalos en colores, compuestos de ladrillos, madera, metal, de luces de neón, etc. Si los pierdes por pensamientos que cruzan no te molestes con ellos, déjalos pasar y vuelve a continuar donde te quedaste o empieza de nuevo. Es mejor menos tiempo con calidad, que mucho tiempo con mala calidad.
  5. Aumenta tus prácticas paulatinamente: una vez que domines la práctica con pocos números, auméntalos en cinco o diez números, pero no más. Trabaja con ellos cinco días, y si los visualizas correctamente sin pérdidas en tu concentración, vuelve a aumentar la cuenta. Hazlo hasta llegar a 100 (también puedes ir del 300 al 1; cada cuenta del 100 al 1 te lleva unos cinco minutos).
  6. Varía tus prácticas: luego de la cuenta regresiva visualiza un elemento (una fruta, un aparato, un cuadro, un lugar, un vehículo, un paisaje, una persona, un animal, un vegetal, etc.), practica con cosas que conozcas y a las cuales tengas acceso regularmente, así al volver a verlas puedes comprobar la calidad de los detalles que visualizaste, y repetir la experiencia si lo deseas.
  7. Utiliza todos tus sentidos: en tu imaginación recuerda la textura, los aromas, el sabor, y los sonidos de los elementos que visualices; si algo no produce sonido por sí mismo, imagina que lo golpeas y escúchalo, saboréalos, lánzalos, córtalos, aplástalos, etc.
  8. Imagina: la meditación mejora con la imaginación. Visualiza los elementos que hayas convocado anteriormente en el punto 5, pero cambia sus características, como su color, sus formas, su textura, su peso, su brillo, su aroma, etc. También puedes imaginar algo totalmente nuevo, como un paisaje de otro mundo, una nave que te lleva por el espacio, un jardín con flores que hablan, diviértete.
  9. Haz varias sesiones en el día: comienza con una práctica diaria en el horario que más te convenga, sin presiones. A medida que tu concentración mejore, agrega una práctica más, podrás encontrar tres momentos en el día para meditar (puedes agregar más, siempre que la calidad de tus meditaciones no disminuya).
  10. Disfruta de tus meditaciones.
  11. Recuerda: La práctica hace al Maestro.
Fuente: https://blog.metodosilvadevida.com/guia-de-meditacion-para-principiantes/

miércoles, 18 de octubre de 2017

"Estamos criando Niños muy Frágiles y Caprichosos, convencidos de que alguien tiene que garantizarles la Felicidad"


Para el filósofo Gregorio Luri, autor del libro «Mejor Educados», es mucho más sensato enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones inevitables que hacerles creer en la posibilidad de un mundo sin frustraciones. 

—A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.

—A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. No querer a la vida porque encontramos la forma de diluirnos todos en un acaramelamiento que hasta me parece soez. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.

—Tampoco queremos hijos infelices.

—En absoluto. Hay que tener claro que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad, es la realidad. Hay que asumir la complejidad del mundo. Como seres humanos nuestro deber no es ser felices, es desarrollar nuestras capacidades más altas. Y la felicidad es una ideología que milita contra esto. ¿Por qué? Por la simpleza de nuestros teóricos, que nos llevan a una felicidad en cursivas. Procure que sus hijos no sean infelices, y después enséñeles la realidad, a sobrellevar sus frustraciones, a sobrellevar un no. Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad. Y si alguien no se la garantiza, se encuentran ante una desgracia metafísica. Porque cuando nuestros hijos salgan al mercado, la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer, que es exactamente lo que se le pide a las personas con las que nos relacionamos. Cuando vamos al dentista, no nos importa que sea feliz, sino que sea profesional en lo que hace. Si necesitamos un fontanero, querremos que sea eficiente, rápido, y a ser posible barato. Hombre, si es amable, mejor. Pero desde luego no vamos a valorar si es un fontanero feliz. Además, me parece muy sano que nuestras relaciones sociales, especialmente con los desconocidos, no estén mediadas más que por su profesionalidad, sin necesidad de estar pendientes de la emotividad.

—En su libro «Mejor educados» tiene un capítulo que reza: «Desconfíe del profesor que quiere hacer feliz a su hijo». ¿También de la escuela?

—De las que prometen «experiencias». Una escuela lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de realizar trayectorias, no experiencias. Y en el caso concreto de los niños pobres, la posibilidad de cambiar de trayectoria, de liberarse, y de abrirse puertas. En educación o se puede ser «progre» con los pobres. Si vuestros hijos van a una de esas escuelas en las que Bucay es el intelectual de referencia, competir está prohibido, cuando juegan, todos ganan y nadie pierde, y se considera más importante educar emocionalmente que enseñar álgebra, entonces, manteneos vigilantes. El mundo, sea lo que sea, no es un fruto de nuestro deseo. Y está muy bien que no sea así, porque si no cada uno tendríamos el nuestro. Y la realidad es aquello que un escritor catalán decía: «Ante la realidad, siempre se está en primera fila». Esto hay que saberlo. Y de todas formas, te llevas unos cuantos sopapos en la vida. Lo cierto es que hay que estar listo para eso. Pero... ¿para qué estamos preparando nosotros a nuestros hijos? Para ser felices, mientras las madres «tigre» chinas, por ejemplo, entrenan a sus hijos para que sean capaces de ir a cualquier universidad del mundo. Nos puede parecer que son demasiado estrictas, pero la realidad de los resultados de sus hijos nos obliga a no hacer demasiadas bromas con ellas, porque existe la posibilidad de que en el futuro sean los jefes de los nuestros. ¿Conclusión? Queramos hijos felices, que tendremos que ir con nuestro currículum de la felicidad a buscar trabajo en empresas chinas.

—En este sentido, usted aboga por las escuelas tradicionales, frente a otras modernidades pedagógicas. ¿Por qué?

—Mire, hay escuelas, tanto públicas como privadas, que ponen gran entusiasmo en dejar bien claro que no son tradicionales. Viven en la fantasía de que una escuela no puede ser buena si no ha roto con la tradición pedagógica. Quieren ser exclusivamente escuelas del siglo XXI. No es raro que se definan a sí mismas con fórmulas retóricas muy sofisticadas detrás de las cuales no hay ningún contenido claro. Pienso en la psicología positiva, la educación emocional, las inteligencias múltiples... etcétera. Frente a esto, están las escuelas tradicionales, llenas de imperfecciones sí, pero que acumulan una larga experiencia de ensayos y de errores que deberíamos tener en cuenta antes de jugarnos la educación de nuestros hijos a la única carta de nuestra ingenuidad. Es más, con frecuencia la pedagogía beata añade a su propuesta de hacer felices a los niños algo que parece más serio: «hacerlos mejores personas». ¿Pero se puede puede ser mejor persona sin conocimientos, sin capacidad para mantener la atención, sin competencias, sin hábitos? Piense usted en su propio mundo antes de responder a esta pregunta: ¿Se puede ser creativo sin tener conocimientos? ¿Y la memoria, es un estorbo para tener conocimientos?

—También asegura usted en su obra que la escuela perfecta no existe.

—Esto hay que tenerlo claro cuando se busca un centro educativo para los hijos. Cada escuela tiene sus puntos débiles. Y esto causa una cierta frustración a muchas familias, pero así son las cosas: no existen ni la familia ni la escuela perfecta. Lo que hay que pensar es en el clima intelectual de la familia y en los hábitos de trabajo que reinan en ella. Esos serán mejores indicadores del éxito o el fracaso escolar del niño que la escuela misma. Y, desde luego, el trabajo diario de los niños nos predice con más fiabilidad su futuro éxito que la cantidad que paguemos de cuota escolar.

—Los padres de ahora, ¿son demasiado flexibles con sus hijos?

—No, lo que están es perplejos. Y existen elementos objetivos para su perplejidad. En contra de lo que se dice de que los padres han dimitido, pienso que están más preocupados que nunca, quizá demasiado. En este sentido, soy partidario de reformular los derechos de los niños. El primero de todos sería que los hijos tienen derecho a tener unos padres tranquilos, que no estén continuamente preocupados, pendientes de qué tienen que hacer en el momento en que se encuentran sus hijos. Segundo, que tienen derecho a tener unos padres imperfectos. Porque así tienen relación con seres humanos. Voy a decir algo que me parece esencial: ser adulto, o hacerse adulto, es aprender a querer a los que te rodean a pesar de que estén llenos de faltas. La clave de todo esto de la felicidad es una ideología muy extraña que considera que la vida es un conjunto de problemas, cuya respuesta nos la puede dar no sé qué sabiduría, y en el momento en que tengamos respuesta a esa sabiduría seremos felices. Eso es un cuento chino...

Fuente: http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20150112/abci-educacion-felicidad-gregorioluri-201412231135.html

sábado, 14 de octubre de 2017

"Siddhartha: la Búsqueda Esencial de un Espíritu insatisfecho"

Siddhartha
(Extracto Capítulo I)

Siddharta, el agraciado hijo del brahmán, el joven halcón, creció junto a su amigo Govinda al lado de la sombra de la casa, con el sol de la orilla del río, junto a las barcas, en lo umbrío del bosque de sauces y de higueras. EI sol bronceaba sus hombros brillantes al borde del río, en el baño, en las abluciones sagradas, en los sacrificios religiosos. La sombra se adentraba por sus negros ojos en el boscaje de mangos, en los juegos de los niños, en el canto de su madre, en los sacrificios religiosos, en las enseñanzas de su padre y sus maestros, en la conversación de los sabios. Ya hacía mucho tiempo que Siddharta participaba en las conferencias de los sabios. Con Govinda se entrenaba en las lides de la palabra, en el arte de la contemplación, de saber ensimismarse. Ya podía pronunciar quedamente el Om la palabra por excelencia. Había conseguido decirlo en silencio, aspirando hacia adentro; aprendió a enunciarlo calladamente, aspirando hacia afuera, concentrando su alma y con la frente envuelta en el brillo de la inteligencia. Ya sabía entender el interior de su atman indestructible en el mundo material.
La alegría invadía el corazón de su padre al ver al hijo inteligente, con deseos de saber; observaba cómo crecía en Siddharta un gran sabio y sacerdote, un príncipe entre los brahmanes.
Una deliciosa sensación llenaba el pecho de su madre cuando le veía andar, sentarse y levantarse. Siddharta el fuerte, el hermoso, el que caminaba sobre piernas delgadas, el que saludaba con perfectos modales.
EI corazón de las hijas de los brahmanes rebosaba amor cuando Siddharta paseaba por las callejuelas de la ciudad con la frente iluminada, con mirada real, con caderas estrechas.
Pero Govinda era el que más amaba a Siddharta, su amigo, el hijo del brahmán. Sentía afecto por la mirada de Siddharta y por su cálida voz; gustaba de su manera de andar y de sus armoniosos movimientos; apreciaba todo lo que Siddharta hacía y decía. Pero lo que veneraba más era su inteligencia, sus altos pensamientos ardientes, su férrea voluntad y su vocación sublime. Govinda lo presentía: Este no será un brahmán corriente, ni un oscuro funcionario de los sacrificios, ni un ávido comerciante de fórmulas mágicas, ni tampoco un orador vano y vacío, o un sacerdote malicioso. Sin embargo, tampoco será una mansa y estúpida oveja entre la masa del rebaño. No, y tampoco él, Govinda, quería ser así, un brahmán como hay diez mil. Quería seguir a Siddharta, el amado, el maravilloso. Y si Siddharta un día se convertía en dios, si un día entraba en el imperio de la luz, Govinda le seguiría entonces, como su amigo, su acompañante, su criado, su escudero, su sombra.
Todos querían así a Siddharta. A todos daba alegría y gozo.
No obstante, el propio Siddharta no sentía alegría ni gozo de sí mismo. Su corazón no compartía ese júbilo general cuando andaba por los caminos rosados del jardín de higueras, o se hallaba sentado a la sombra azul del bosque de la contemplación, cuando lavaba sus miembros en el diario baño propiciatorio, o hacía sacrificios entre las profundas sombras del bosque de mangos. Incesantemente se le aparecían sueños y pensamientos en que veía la corriente del río, el brillo de las estrellas nocturnas, el resplandor del sol. El ánimo se le intranquilizaba con pesadillas salidas del humo de los sacrificios, de los versos del Rig Veda, de las doctrinas de los viejos brahmanes.
Siddharta había empezado a alimentar el descontento en su interior. Comenzó por comprender que el amor de su padre, el cariño de su madre, y también el afecto de su amigo, Govinda, no le harían feliz para toda la vida. No le satisfacía ni le bastaba. Había empezado a presentir que su venerable padre y los otros profesores, junto con los sabios brahmanes, ya le habían comunicado la parte más importante de su sabiduría. Adivinaba que ya habían henchido hasta la plétora el recipiente, y, sin embargo, el recipiente no se encontraba lleno. El espíritu no se hallaba satisfecho, el alma no estaba tranquila, el corazón no se sentía saciado. Las abluciones eran buenas, pero eran agua; no lavaban el pecado, no curaban la sed del espíritu, no tranquilizaban el temor del corazón. Los sacrificios y la invocación de los dioses eran excelentes ... Pero, ¿lo eran todo? ¿Daban los sacrificios la felicidad? ¿Y qué sucedía con los dioses? ¿Realmente era Prajapati el creador del mundo? ¿No era el atman, lo único, lo indivisible? ¿Acaso los dioses no eran unos seres creados como yo y como tú, súbditos del tiempo, pasajeros? ¿Tenía sentido, entonces, ofrecer sacrificios a los dioses? ¿A quién más se debían ofrecer sacrificios y mostrar devoción, que no fuera al único, al atman? ¿Y dónde se podía encontrar el atman? ¿Dónde vivía, dónde latía su corazón eterno? ¿Dónde sino en el propio yo, en nuestro interior, en lo indestructible que cada uno lleva dentro de sí? ¿Pero dónde se hallaba este yo, este interior, este último? No es carne ni es hueso, no es pensamiento ni conciencia: así lo enseñan los grandes sabios. Entonces, ¿dónde? ¿Dónde se encontraba? ¿Existía otro camino para llegar al yo, al atman, un camino que valía la pena buscar?
¡Pero nadie enseñaba ese camino! ¡Nadie lo conocía! ¡Ni el padre, ni los profesores y sabios, ni los sagrados ritos de los sacrificios! Todo lo sabían los brahmanes y sus libros religiosos. Lo conocían todo. Se habían preocupado de todo; lo referente a la creación del mundo, al origen de la oración, de los elementos, de la aspiración, de la espiración, a las órdenes de los sentidos, a los hechos de los dioses. Sabían infinidad de cosas. Pero, ¿tenía algún valor saber todo eso, si se desconocía al Uno, al Único, al más Importante, al únicamente Importante?
Ciertamente, muchos versos de los libros sagrados, sobre todo los Upanishandas de Samaveda, hablaban de este interior y último. Maravillosos versos. Tu alma es el mundo entero, se leía allí.
Y escrito está que el hombre, mientras duerme, durante el sueño profundo, entra en su propio interior y vive en el atman. ¡Qué maravillosa sabiduría entrañaban esos versos! Todo el conocimiento de los grandes sabios se había reunido en estas palabras mágicas, puras como la miel de las abejas. No, no se debían menospreciar los enormes conocimientos que aquí se guardaban, reunidos por innumerables generaciones de sabios y penitentes, que habían logrado no sólo conocer este profundo saber, sino también vivirlo. ¿Dónde se encontraba el experto que era capaz de retener el atman desde el sueño hasta el despertar, durante la vida, con cada paso, palabra o hecho?
Siddharta conocía a muchos brahmanes venerables, sobre todo a su padre, el puro, el sabio, el más reverenciado. Su padre era digno de admiración; su comportamiento resultaba sosegado y noble, su vida era pura, su palabra sabia, los pensamientos de su frente delicados y aristocráticos. Pero él, que sabía tanto, ¿vivía en la bienaventuranza, tenía la paz? ¿Acaso no era también uno de los que buscan siempre, sedientos? ¿No necesitaba beber continuamente en las fuentes sagradas, en los sacrificios, en los libros, en los diálogos con los brahmanes? ¿Por qué él, que era irreprochable, tenía que lavar diariamente sus pecados, esforzarse cada día en la purificación, repetirla cotidianamente? ¿No estaba el atman en él, no fluía la primera fuente de su propio corazón? ¡Esa primera fuente debía, tenía que encontrarse en el propio yo! ¡Era necesario poseerla! Todo lo restante era una simple búsqueda, un rodeo, un desvarío...

Acerca del Libro
Siddhartha es una novela alegórica escrita por Hermann Hesse en 1922. El éxito del libro sucedió una veintena de años después de su publicación, tras el Premio Nobel conferido a Hesse en 1946.  Se publicó por primera vez luego de que Hesse viviera algún tiempo en la India en la década de 1910. Fue editada en Estados Unidos en 1951 y alcanzó gran notoriedad durante la década de 1960.

Para leer el libro completo sigue el enlace: 

viernes, 13 de octubre de 2017

"Hanami 花見: Tiempo para Disfrutar la Belleza de las Flores"

Hanami, de "Hana" (Flor) "Miru" (Mirar) 

Tradición japonesa de observar la Belleza de las Flores, aunque, por lo general, se asocia esta palabra al período en que florecen los Cerezos y en el que los japoneses acuden en masa a parques y jardines a contemplar sus flores (Sakura). 
Desde finales de marzo a principios de mayo, los Cerezos florecen por todo Japón, de sur a norte, acorde a los distintos climas existentes en las diversas regiones. 
Los primeros Cerezos del año florecen en las islas de Okinawa a principios de marzo (la región más meridional) y los últimos en la isla de Hokkaidō aproximadamente la última semana de abril (la región más septentrional).

El pronóstico de florecimiento (sakurazensen (桜前線?)) es anunciado cada año por la oficina de meteorología para que las personas estén preparadas.
En esta celebración, la gente se dirige a los parques a contemplar los Cerezos en Flor, y habitualmente realizando un picnic, con la familia o con la empresa (es habitual ver a empleados de empresas guardando los mejores sitios debajo de los cerezos con días de antelación). 
El Hanami continua en la noche y es llamado Yozakura (夜桜 Cerezos de noche).

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Hanami