martes, 10 de octubre de 2017

¿Qué Hacer con nuestra Emociones"


Experimentar envidia, rabia, tristeza o ira es tan natural como respirar. Existen determinadas emociones que son inherentes a la condición humana, aunque en algunas ocasiones nos avergüence experimentarlas. Rechazar o no saber expresarlas puede llevarnos a situaciones de ansiedad muy elevada.
Querer controlar lo que sentimos en todo momento es una batalla perdida de antemano, por mucho que nos empeñemos. Aunque bien es cierto que hay que tener cuidado con aquello que hacemos y decimos cuando estamos bajo los efectos de una emoción porque eso si es nuestra responsabilidad.
Así, barajar la posibilidad de que no todo va a suceder como esperamos, es una buena idea para no frustrarnos y dejarnos invadir por el malestar, en lugar de enfadarnos o deprimirnos por lo que escapa a nuestro control. De esta última forma, sólo perdemos energía y tiempo. Como vemos, la buena noticia es que aunque no podamos controlar las emociones que sentimos, sí podemos controlar qué hacer con ellas. 
Profundicemos.
“Como seres humanos, todos queremos ser felices 
y estar libres de la desgracia, 
todos hemos aprendido que la llave de la felicidad 
es la paz interna. 
Los mayores obstáculos para la paz interna 
son las emociones perturbadoras 
como el odio, apego, miedo y suspicacia, 
mientras que el amor y la compasión 
son las fuentes de la paz y la felicidad”.
-Dalai Lama-

Las Emociones tienen una función adaptativa

Las emociones guardan un profundo mensaje: indicarnos que algo está ocurriendo en nuestra vida y que en algunos casos tenemos que solucionar. Por ejemplo, la ansiedad nos avisa que un peligro está cerca; y la tristeza, que se ha producido una pérdida que tenemos que asimilar. 
La cuestión es aprender a descifrarlas para conocernos y actuar en consecuencia.
Toda emoción es útil, por ello no tendríamos que luchar en contra de ellas, ya que es preciso y necesario que las sintamos, comprendamos y escuchemos. Solo así, seremos capaces de generar las estrategias adecuadas para afrontar con éxito los problemas y dificultades que vayan surgiendo.
Como vemos, no debemos asustarnos cuando experimentemos emociones negativas como la tristeza, frustración o envidia, ya que si sabemos enfocarlas nos ayudarán a manejar el problema presente en nuestra vida y en definitiva, a mejorar. Ahora bien, si la intensidad de estas emociones negativas cada vez es mayor y llegamos al punto de no saber gestionarlas, lo adecuado sería acudir a un profesional que pueda ayudarnos para evitar dañar nuestras relaciones y a nosotros mismos.
Por otro lado, no podemos olvidarnos de las emociones positivas, siendo la más potente de ellas la alegría. Este tipo de emociones son adaptativas, siempre y cuando se expresen en términos equilibrados. Su mensaje es informarnos de que nos encontramos en un momento que nos beneficia y produce bienestar.

“La persona inteligente emocionalmente 
tiene habilidades en cuatro áreas: 
identificar, usar, entender y regular emociones”.
-John Mayer-

¿Cómo podemos autorregularnos emocionalmente?

No hay una receta mágica con la cual saber cómo debemos experimentar nuestras emociones. Lo que sí está claro es que renegar de ellas o intentar controlarlas nos lleva a estados emocionales alterados que no nos hacen bien. Nuestro afán de ser personas perfectas nos aleja de ser personas reales. No somos robots, ni superhumanos, somos personas y las personas sentimos todo tipo de emociones.

“Cuando digo controlar las emociones, 
quiero decir las realmente estresantes e incapacitantes. 
Ser emocionales es lo que hace a nuestra vida rica”.
-Daniel Goleman-

Como hemos visto, cuando nuestras emociones se vuelven demasiado intensas o duraderas es porque algo está fallando en nuestro modo de experimentarlas. Quizás sea porque estemos tratando de controlar lo incontrolable y probablemente estemos diciéndonos que las cosas tendrían que ser de otra manera. Pero las cosas no van a ser como nosotros queremos, ni las personas van a comportarse siempre de acuerdo a nuestros valores y principios.
Lo único que está bajo nuestro control es la forma de gestionar aquello que sentimos y para ello, lo primero que tenemos que hacer es identificarlo. Luego, reflexionar sobre cómo dirigirlo de la forma más sana para nuestro crecimiento personal, es decir, practicar la responsabilidad emocional.
Así, dependiendo de la situación, experimentaremos una u otra emoción. Ahora bien, elegir qué hacer con ellas es nuestra responsabilidad y el puente hacia nuestro bienestar emocional. Porque no se trata tanto de elegir qué sentimos sino cómo gestionarlo.

Autora: Fátima Servián Franco. Psicóloga General Sanitaria. Profesora colaboradora en la Universidad Internacional de Valencia y directora del centro de Psicología, Renacer.
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/no-podremos-elegir-nuestras-emociones-pero-si-que-hacer-con-ellas

sábado, 7 de octubre de 2017

"Campos de Fresa. The Beatles"


Let me take you down, 
'cause I'm going to Strawberry Fields.
Nothing is real 
and nothing to get hung about.
Strawberry Fields forever...

jueves, 5 de octubre de 2017

"La Medicación de las Emociones y la Correcta Salud Mental"


Entrevista al psicólogo Francisco J. Martínez acerca de la manera en que se gestionan las emociones desde la salud y el modo en el que las relaciones personales y los fenómenos sociales afectan a nuestra mente.

1. ¿Tu concepción de lo que es la salud mental ha cambiado desde que ejerces como psicólogo, o es más o menos la misma que la que tenías durante tus años de carrera universitaria?

La carrera de psicología tal y como la recuerdo ponía gran énfasis en entender la salud mental de las personas a través de diagnósticos claros, fiables y determinantes que obviaban las motivaciones por las que va la persona al psicólogo. Nos empapábamos de manuales preocupados por diseccionar los síntomas y encontrar diagnósticos acertados con los que podamos trabajar mediante técnicas adecuadas para tal o cual trastorno. Todo esto sirve. Claro. Pero obviaba que la persona que se acerca al psicólogo intranquila por su salud mental, suele indicarte que no controla sus emociones. Se encuentra triste, iracundo, alterado, desmoralizado... Sufre mentalmente.
Me gusta explicar a los pacientes que una correcta salud mental es aquella que permite la expresión de todas y cada una de nuestras emociones. Si imaginamos que nuestra salud mental es una radio antigua con dos botones, la emoción sería aquello que viene a ser cada uno de los canales. Si el botón se rompe, no se podrán sintonizar todos los canales, prevaleciendo una emoción sobre otra.
El volumen sería nuestro segundo botón. Sería la intensidad de la emoción. El ajustar el volumen siguiendo nuestro propio dictamen es lo que nos ayudará a poder escuchar nuestros programas favoritos al volumen deseado. Ir a terapia en muchos casos sirve para descubrir que hay canales que no sintonizamos o que quizá estamos escuchando la radio demasiado alta o demasiado baja.

2. ¿De qué modo crees que la manera en la que las personas se relacionan entre ellas tiene un impacto en su salud mental?

Algo que está bastante mitificado es la razón por la que las personas acuden a consulta. Algunos piensan que se acercan en la búsqueda del conocimiento de uno mismo, de las razones por las cuales sufren mentalmente. Claro que esto es importante, pero en un primer momento lo que suelen solicitar es que los ayuden a integrarse socialmente.
La manera en la que se relacionan con los otros les llena de insatisfacción. Desean no ser vistos ni percibidos como “extraños”. El punto de partida es que lo mental es esencialmente relacional y que una mente no se puede construir aislada de otras mentes. Desde que nacemos es lo cercano, el entorno del niño es lo que lo provee para que disponga de una mente capacitada para afrontar los obstáculos y las experiencias positivas que nos depara la vida.

3. En investigación es muy frecuente creer que los procesos psicológicos pueden llegar a ser entendidos si se estudian partes pequeñas del encéfalo por separado, más que estudiando la interacción entre elementos o los fenómenos sociales. ¿Crees que la vertiente de la psicología fundamentada en las ciencias sociales tiene que aprender más de la psicobiología y las neurociencias que al revés?
Estudiar los trastornos mentales desde lo cerebral, lo tangible, desde la psicobiología, la neurociencia, puede estar muy bien. Pero dejar de lado lo mental, la influencia de la sociedad, es desesperanzador. Explicado en más detalle. Si lo que buscamos es la comprensión de la depresión, la ansiedad, el pánico, la esquizofrenia, en definitiva todo lo que podamos entender como sufrimiento mental, diseccionando hacia lo “micro” (la genética, los neurotransmisores) omitiremos aquello que nos hace particularmente humanos.
Para poder comprender el sufrimiento mental, debemos conocer que es lo que ocurre durante nuestro aprendizaje, cuales son nuestros afectos, nuestras relaciones, nuestros sistemas familiares, nuestras pérdidas… Todo esto es imposible de alcanzar si queremos reducirlo a la interacción entre neurotransmisores y al estudio de la genética. Si lo entendemos desde esta óptica, estaremos muy perdidos. Caemos así en una visión extremadamente reduccionista del ser humano.

4. En un mundo cada vez más globalizado, algunas personas emigran por la posibilidad de hacerlo y otras por obligación. En tu experiencia, ¿de qué modo afecta a la salud mental la experiencia migratoria en condiciones de precariedad?

Quien emigra lo hace con expectativas de crecimiento (económico, educacional…). En gran parte, la emigración viene precedida de estados de precariedad. Durante años he podido acompañar a personas que emigraban con altas expectativas de mejora. Muchas de ellas habían depositado años de vida y todos sus ahorros para poder romper con la pobreza y ayudar a sus familiares.
Gran parte del trabajo que deben realizar los psicólogos y trabajadores sociales se destina hacia la reducción de las altas esperanzas depositadas previamente. Muchas teorías psicológicas relacionan los niveles de depresión o ansiedad con las discrepancias entre las expectativas idealizadas y los logros reales. Llegar al destino elegido y seguir viviendo en un estado precario en ocasiones aún peor del de partida es claramente un mal indicador para el alcance de una correcta salud mental.

5. ¿Crees que el modo en el que las personas migradas en afrontan el sufrimiento de manera distinta según el tipo de cultura del que proceden, o ves más similitudes que diferencias en ese aspecto?

Diría que hay más similitudes que diferencias a la hora de afrontar el sufrimiento. Ya desde la mitología se nos presenta la migración como un proceso doloroso e incluso inacabado. La religión con Adán y Eva o la mitología con “la torre de Babel”, nos explican la pérdida que supone la búsqueda de la “zona prohibida” o el deseo del conocimiento del “otro mundo”. Tanto uno como otra búsqueda o deseo finalizan con desdichados desenlaces.
En primer lugar, considero “universales” los sentimientos que comparten los que emigran. Viven una separación más que una pérdida. Nostalgia, soledad, duda, miseria sexual y afectiva diseñan un continuo de emociones y de experiencias dominados por la ambivalencia. En segundo lugar se trata de un duelo recurrente. No se pueden evitar los pensamientos sobre el regreso. 
Las nuevas tecnologías permiten que el inmigrante esté en contacto mucho más fácilmente que antes con el país de origen. De esta forma, el duelo migratorio se repite, se convierte en un duelo recurrente, porque existe excesivo contacto con el país de origen. Si no todas las experiencias migratorias son iguales, podemos aceptar que en la gran mayoría se dan todos estos presupuestos.

6. Cada vez más se está produciendo un aumento en el consumo de psicofármacos en todo el mundo. Ante esto, hay quienes dicen que esta medicalización es excesiva y hay motivaciones políticas detrás, mientras que otros creen que la psiquiatría está injustamente estigmatizada o bien mantienen posturas intermedias entre estas dos posiciones. ¿Qué opinas sobre el tema?

La psiquiatría y la farmacología son de gran ayuda en muchísimos casos. En los trastornos mentales graves principalmente. El problema con el que nos encontramos actualmente es que hemos comenzado a medicalizar las emociones. La tristeza por ejemplo se suele mitigar a través de psicofármacos.
Se ha patologizado la “tristeza normal”. Pensemos en la pérdida de un ser querido, la pérdida del trabajo, pareja o cualquier frustración del día a día. Que la psiquiatría y la farmacología se hagan cargo de esta “tristeza normal” tratándola como un desorden mental hace que el mensaje que llegue sea algo como “la tristeza es incómoda, y como tal, debemos dejar de vivenciarla”. Aquí la industria farmacológica es donde actúa de manera perversa. Gran parte de su motivación parece ser la obtención de cuantiosos beneficios a través de la medicalización de la sociedad. Por suerte disponemos de grandes profesionales de la psiquiatría que son reacios a la sobremedicación.

Autor: Francisco J. Martínez, Licenciado en Psicología, Máster en Psicopatología Clínica, Máster en Mediación Comunitaria y Máster en Intervención Psicosocial.
Actualmente compagina la psicoterapia de adultos en su consulta privada con la docencia en el Máster de Practica Clínica Online de la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitiva-Conductual (AEPCCC). También es autor de artículos sobre psicología en revistas como Smoda "El País", Blastingnews y Psicología y Mente.

Fuente: https://psicologiaymente.net/entrevistas/francisco-martinez-medicalizar-emociones

viernes, 29 de septiembre de 2017

"Soy Padre y Soy Asperger"


Me llamo Jesús, tengo 40 años recién cumplidos 
y un hijo de 8 meses y medio. 
Soy un padre Asperger 
y la vida se me hace cada día tan dura 
como maravillosa. 

He pasado toda mi vida intentando adaptarme, encajar, sentirme “normal” y en ese camino he hecho apenas 3 o 4 amigos verdaderos, miles de buenos conocidos, he destrozado otro montón de amistades y nunca entendí qué hacía mal. De hecho, ese fue el motivo de mi primera consulta al psiquiatra en la edad adulta. Me iba quedando solo allá donde iba. Yo soy ese tipo de persona que odias o adoras en los primeros cinco minutos pero del que te acabas alejando sí o sí tarde o temprano si me ves con cierta asiduidad. Siempre he repetido de forma inconsciente el mismo ciclo. Conocía a alguien, nos hacíamos íntimos amigos, compartíamos miles de horas, secretos, vivencias y un buen día todo se acababa y de la peor forma posible. ¿Por qué? Supongo que porque soy así de intenso, de obsesivo, de cerrado, porque hablo sin medir las palabras y porque exigía sin darme cuenta a la otra persona las mismas pautas obsesivas de comportamiento que yo tenía.

En cuanto a las chicas, nunca tuve problema en “ligar”. Mi estrategia era muy sencilla. Yo soy incapaz de acercarme a una chica y hablar con ella de primeras así que lo que hacía era mostrar a su lado mis virtudes (tocar la guitarra, cantar, exponer un montón de conocimientos de escasa relevancia pero de bastante cultura general), hacerme el interesante y esperar a ver que pasaba. El caso es que en los 90 ser un rockero atormentado y marginal estaba bien visto por las chicas y eso jugó bastante a mi favor. No es una estrategia muy pulida, lo sé, pero por algún motivo funcionaba.
Pero en mis relaciones sentimentales todo se iba al traste una y otra vez. Soy obsesivo, tengo muchas manías, odio que cambien mis rutinas. No me gustan las visitas, hablo muy exaltado, contesto de malas formas. siempre desayuno lo mismo, sentado en el mismo sitio, no permito que nadie más coma ahí o que dejen migas de pan en la mesa (eso me enferma) y un largo etcétera de excentricidades que no todo el mundo está dispuesto a tolerar cuando se pasa la etapa del “enamoramiento” y llega la de la estabilidad. 
En otras ocasiones era yo mismo el que no sabía adaptarse y me agobiaba o me aburría aunque intentara luchar con todas mis fuerzas contra esos sentimientos. 

Hasta que llegó una persona que sí entendió por qué hago así las cosas, quiso ver más allá y estuvo dispuesta a tener paciencia y tolerarme (por ahora) y fruto de esta relación nació hace algo más de 8 meses mi pequeño Pedro Luis, un día 25 de Diciembre después de un larguísimo parto de 15 horas… Y el mundo, tal y como lo conocía, cambió para siempre: De pronto me convertí en padre… 
Yo, padre de esa pequeña criatura que no tuve valor de coger entre mis brazos hasta pasados unos días por miedo a hacerle daño. He leído mucho acerca de mi trastorno, qué es el Asperger, niños con Asperger, adultos con Asperger. Pero ningún artículo me había preparado para ser un padre con Asperger. 
Hace ocho meses inicié la que es sin duda la experiencia más difícil de mi vida y aquí estoy, dando cada día pequeñísimos pasos que me llevan a entender a ese niño que me mira y cuando su pupila hace contacto con la mía el tiempo se para y no entiendo cómo la vida ha premiado a un idiota como yo con algo tan perfecto y maravilloso. Además, mi pareja trabaja por las tardes por lo que después de almorzar se marcha y eso hace que me quede solo hasta la noche con un niño que depende exclusivamente de mí y de mis decisiones. Aterrador. 
Los primeros días fueron horribles. Pedro Luis y yo no conectábamos. Lloraba y lloraba, se quejaba, cada llanto era como un millón de agujas clavándose en mi cerebro, mi nivel de ansiedad subía y subía. Biberón de leche, biberón del agua, paseos, carro, pañal. ¿Qué te pasa pequeño? ¿qué quieres? ¿qué necesitas?. No había orden, sólo caos y ruido, mucho ruido. Debo decir que lo pasaba francamente mal. 
Amo a Pedro Luis con toda mi vida y eso es el pilar más fuerte en el que alguien puede apoyarse. Ahora, cada día, me comunico un poco más con él. Comienzo a entender poco a poco sus gestos, sus expresiones, las cosas que le gustan y las que no y vamos estableciendo nuestra propia rutina. Una rutina conjunta que me permite estructurar la tarde, dividirla en ciclos de tiempo y actividades y resolver de forma independiente los problemas de cada ciclo horario. Así, sé que le gusta dormir de 16:00 a 17:00 (ciclo resuelto), a las 17:00 le gusta comer un poco y jugar en su parque. A las 18:00 me lo pongo en el marsupial y nos vamos al parque a ver a los niños que juegan en los columpios. Con suerte a las 19:00, cuando nos volvemos a casa, decide echarse otra siestecita y de 19:30 a 22:30 aún vivimos en el caos. Pero sé que si he logrado dominar la primera parte de la tarde, puedo conseguir lo mismo con el resto de las horas. 
Yo trabajo en casa. Soy community manager. Llevo redes sociales de empresas y tengo millones de seguidores en mis propias páginas de Facebook. He logrado crearme un mundo profesional acorde a mis necesidades, a mis carencias y a mis aptitudes. Tengo una familia a la que amo y ahora un hijo que me está enseñando en 8 meses a ser más persona de lo que había aprendido a ser en 40 años. 
Lo que trato de decir con esto es que si yo he podido, tú también puedes. Tus hijos cuando crezcan también podrán y cualquier persona con Asperger puede.

Fuente: http://soyasperger.com/soy-padre-y-soy-asperger

miércoles, 27 de septiembre de 2017

"La Cultura, el Conocimiento, la Tradición no son la Obra de autores” Carta de Horacio Potel



Esta mañana ha fallecido mi amigo Horacio. 
Aunque la carta que publico a continuación no tiene que ver con la temática de mi Blog, lo hago para que su memoria no se borre de Internet.

Carta publicada por Horacio Potel en su Blog el 19 de mayo de 2009

Hola, a todos:
Mi nombre es Horacio Potel, tengo 49 años, me divierte la filosofía, empecé a estudiarla ya de grande, como un hobby al principio, pero el pasatiempo me fue apasionando cada vez más. Siempre tuve un cierto carácter coleccionista, y de niño mi gran colección era mi biblioteca. En 1998 me compré una computadora después de ahorrar todo un año. Todo me parecía maravilloso, pero sobre todo la Web, era para mí el sueño del pibe, podía tener acceso a tantas cosas que antes solo podía soñar, libros agotados, reproducciones de obras de arte, que antes solo podía ver de “prestado” en las librerías, ya resignado a no tener jamás esos hermosos y carísimos libros. La lectura que hice de la web en ese primer momento, en ese primer encuentro, en ese instante del conocimiento, fue: acá están todas las posibilidades ya no habrá más escasez de bienes culturales, con esta herramienta una parte inmensa del conocimiento humano puede estar disponible para todos.
Un planteo un tanto ingenuo, desde luego, pero bueno nunca fui bueno para los negocios y no pensé a la web, como debería pensarla todo ciudadano consciente de su pertenencia al capitalismo: un almacén de ventas de baratijas. Para mí era más que evidente que al menos en el campo de la filosofía, todas las obras de todos los filósofos y en general toda la producción filosofía, podía y debía estar on line. Recuerden ustedes que yo estudiaba filosofía y entonces estaba sujeto a horas perdidas tratando de encontrar artículos de revistas que no estaban en ninguna biblioteca, libros que no se publicaban hace décadas porque no era redituable hacerlo. Las revistas de papel especializadas en filosofía me parecían una pérdida de tiempo, una especie de locura. Sacar 100 ejemplares de una revista, para que con suerte fuera archivada en dos o tres bibliotecas donde las comería el tiempo, se me ocurría un gasto loco de trabajo desperdiciado, pudiendo colocarse toda esa producción on line de forma tan fácil y barata.
Soñaba con poner a los empleados de todas las bibliotecas universitarias a digitalizar textos, pero claro, la ley 11723 ley del año 1933, no contempla medidas de privilegios o excepciones para las bibliotecas, éstas están impedidas de copiar su propio material, aún si es para fines de preservación. Si hay que creerles a los carteles que suelen adornar los libros, el préstamo mismo estaría prohibido y no sería de extrañar, si esta embestida de las corporaciones que se creen dueñas de la cultura no para, que las mismas bibliotecas se vean obligadas a pagar derechos de autor o se vean obligadas a cerrar. Cómo ha pasado con dos de mis tres bibliotecas on line especializadas en filosofía.
El derecho al acceso a la información es algo que al parecer a nadie le importa en esta época de barbarie. Barbarie que al menos en Argentina no para de crecer. Se está acabando con conquistas que uno suponía eran la herencia intocable de la Ilustración y que no eran más que un espejismo. Ahora hay que estar explicando los motivos por los cuales uno decidió difundir filosofía en la web, sin intentar sacarle dinero a nadie, porque eso es visto como un delito, una locura, una forma de terrorismo y una rebeldía adolescente.
La gente de bien no se plantea estas cuestiones. La lógica del don, para los mercaderes es subversiva. Porque además ¿quién es este que se mete a decidir qué hacer público o que no, cuando ese siempre fue nuestro papel, nuestro privilegio y nuestro monopolio? Así piensan las corporaciones del libro de papel y el sinnúmero de pseudo – instituciones y publicaciones y eventos y ferias que lucran con el negocio de la venta de “cultura”.
Todo esto para contar que no hice ni pretendía nada raro, sólo subir a la web, en forma ordenada y con cierto control de calidad todo lo que pudiera encontrar sobre los filósofos que me apasionaban. Las posibilidades técnicas convirtieron por sí solas a estas “bibliotecas” en máquinas privilegiadas para la producción cultural, dando la posibilidad de buscar en instantes un término en toda la obra de un filosofo, tener linkeado en el texto no sólo la cita sino el texto al que se alude, o las distintas versiones de una misma conferencia, no sólo en castellano, como fue la idea original, sino particularmente en el caso de Derrida, también en francés.
No sé si a mis colegas o a los estudiantes estas herramientas -que hoy ya no están en la web- les habrán sido de utilidad -al parecer sí, teniendo en cuenta los mensajes de solidaridad que he recibido de todo el mundo- pero para mí eran imprescindibles, teniendo esos textos en mi computadora, el trabajo empezaba igualmente siempre en la web, las distintas formas de ordenación del material así como la posibilidad de usar buscadores, reducían el trabajo en horas a la vez que producían el encuentro de lo no esperado dado su carácter maquínico: no era yo solo tratando de recordar y asociar, era yo más la máquina.
Supongo que estos artefactos deberían darle a su “autor” -en este caso a mí- algún derecho, pero parece que no, han sido borrados por el capricho de una editora francesa que no trabaja en Argentina y que no sabe qué hacer para demostrar su codicia, su egoísmo, su afán apropiador. Dicen en los diarios que esta editorial me conminó a bajar todos los sitios, no se limitó a hacer una demanda por los cinco o seis libros de Derrida -entre cientos- que alguna vez publicó, no, yo según ellos, y a una orden de ellos, debería sacar todas las obras de Derrida, cuyo copyright no les pertenece, así como las de Heidegger y Nietzsche. El resto es conocido: Minuit le escribió al agregado “cultural” de la embajada de Francia en Argentina y este señor para defender la cultura francesa terminó con el lugar más visitado y completo dedicado a la obra de uno de los principales filósofos franceses del siglo XX.
La Cámara Argentina (o francesa, ya no sé) del Libro, hizo una denuncia que fue tomada con inusitado vigor por fiscales argentinos, así que una triple alianza de Corporaciones patronales, embajadas neocoloniales y poder judicial argentino, se juntaron para bajar de la web sitios que difundían filosofía y de paso joderle la vida al boludo, loco y terrorista que había tenido la idea de compartir las herramientas que usaba para trabajar en filosofía. Porque el trabajo de profesor de filosofía tiene como una de sus obligaciones la escritura, no hay la menor necesidad de tentar a nadie con los ridículos derechos de autor que podría recaudar una obra sobre el ser en el Heidegger tardío, las obligaciones del oficio obligan a escribir. En este campo la mentira que dice que los derechos de autor fomentan la producción intelectual no se hace solo evidente sino hasta insultante, pensar que Nietzsche o Hölderlin escribían para cobrar dos mangos de derechos de autor, como si fueran vulgares autores de libros de autoayuda, da la idea de los valores con los que se mueven estos mercachifles.
La cultura, el conocimiento, la tradición no son la obra de “autores”. Es curioso que los mismos señores que han terminado con las ideas ilustradas del sujeto libre y soberano, para vendernos el sujeto sujetado al consumo, apelen a la metafísica de la subjetividad a la hora de buscar más dinero. Es curioso que lo hagan en este caso ya que tanto Heidegger como Derrida, hoy censurados y prohibidos en la web, se han opuesto a esta idea de una subjetividad creadora como origen y causa de la “Obra”. No hay átomos privilegiados por la Musa repartiendo la luz entre masas pasivas. No hay átomos y la constitución del “autor” como cualquier otra se con-forma con la alteridad que la preexiste. Heidegger y Derrida han señalado cómo antes de constituirse o en la constitución misma de algo así como un sujeto, de algo que diga “yo”, todo un mundo previo ya preexiste, que estamos formados antes de ser, por la herencia y la tradición, la transmisión, la pervivencia del mensaje, aún más para Derrida todo empieza con una llamada un “Ven” el ven es el envío llamando a los envíos, el primer mail exigiendo la correspondencia en la que somos, correspondencia con el otro que está siempre antes. Cortar los envíos, es la muerte, y es esto los que los militantes fundamentalistas del copyright quieren imponer en la Web, quitándole todo potencial para domesticarla como instrumento de venta de baratijas.
Pero como alguna vez dijo Derrida: “Heredo algo que también debo transmitir: ya sea algo chocante o no, no hay derecho de propiedad sobre la herencia“. Es esta herencia que no le pertenece a nadie y que nos forma a todos, esta herencia que es el don común sobre el que se construye lo nuevo, lo que se está atacando al atacar la difusión y el acceso de todas y todos a la misma. Es lógico la herencia de la filosofía, del pensamiento crítico es demasiado peligrosa para los hombres del mercado, puede hacer creer que no necesitamos de tutores ni de encargados para atrevernos a saber, tal como en la lejana época en que la burguesía era aún ilustrada, quería el viejo Kant.
http://filosofiaencastellano.blogspot.cl/2009/05/envios.html

Horacio Potel: Arquitecto y profesor de Filosofía, ha realizado una labor divulgativa enorme al recopilar a través de tres páginas web una ingente cantidad de textos de los filósofos Nietzsche, Heidegger y Jacques Derrida que no habían sido traducidos al castellano. Estos sitios ofrecen una completa relación de los textos, vida y obra de los tres filósofos, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. El más antiguo es el de Nietzsche, que cuenta desde su inicio en 1999 y hasta hoy con más de cuatro millones de visitas. 
Horacio Potel fue denunciado por infracción a la ley 11.723 de propiedad intelectual. Tras muchos años de juicio, el caso finalmente fue sobreseído por orden del Ministerio Público Fiscal y los sitios webs se encuentran disponibles y perfectamente operativos hoy en día. (2012)
https://oxcars12.xnet-x.net/program/



domingo, 24 de septiembre de 2017

"Tener una Actitud Positiva es una Decisión Consciente"



"Se puede despojar de todo a un ser humano. Lo único que no se le puede arrebatar es la última de sus libertades: la elección de la actitud que decide tomar ante cualquier circunstancia"  Viktor Frankl

La Actitud Positiva es una Decisión 

La actitud positiva no es algo con lo que naces. Esta actitud se desarrolla gracias a nuestras experiencias y nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos acerca de ellas. Tampoco es algo con lo que te despiertas o no cada día. 

Tener buena actitud no es una eventualidad, es una decisión consciente y, por tanto, es tu responsabilidad hacer que nazca, crezca y se reproduzca en tu vida.
Tú no puedes controlar todas las cosas que pasan en tu vida, pero sí que puedes controlar la forma en la que respondes ante ellas. Esta es la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre bienestar y malestar. 
En tus manos está el poder de cambiar la forma en la que reaccionas ante las cosas negativas. No se trata de ignorarlas, sino de aprender de ellas.
Tampoco se trata de reprimir tus sentimientos o pensamientos cuando las cosas no andan bien. Lo que debes evaluar es si tus respuestas son coherentes con lo que te pasa. 
A veces nos ahogamos en un vaso de agua porque no vemos el cuadro completo. En otras ocasiones, racionalizamos y pensamos demasiado, haciendo que nuestra mente se sobrecargue por algo que no merece tal importancia. En otras circunstancias, dejamos que nuestras emociones determinen nuestros pensamientos y nuestras acciones al punto de que no pensamos las cosas con "la cabeza fría".
Así, nos vemos inundados por emociones y pensamientos que, en lugar de permitirnos afrontar un problema, nos lo agrandan. 
Luego de que reconocemos que la actitud es nuestra responsabilidad, resta hacerla positiva momento a momento. Este es un trabajo arduo al principio, pero a medida que se convierta en un hábito, se te hará cada vez más fácil.


Aprende de las personas positivas y optimistas

Cuando escuchamos un gran orador motivacional que es capaz de contagiarnos de emociones positivas no podemos evitar sentirnos renovados, con un poco más de energía, con un poco más de motivación. Tanta es la habilidad de estas personas para despertar emociones positivas y transmitirlas al público, que algunos se vuelven adictos a este tipo de conferencias y discursos.
Las personas que tienen una actitud positiva, y que son capaces de conservarla a pesar de las vicisitudes de la vida, se ganan nuestra admiración casi de inmediato. Y las admiramos precisamente porque nos gustaría tener esas mismas cualidades.
Aunque observarlas y seguirlas es el primer paso para desarrollar esta habilidad, tenemos que comenzar a trabajar en lo cotidiano, como ante el transporte público cáotico y lento, la falta de cultura ciudadana, las discusiones familiares, las decepciones personales, etc.
Todos nosotros necesitamos una persona con carisma en nuestras vidas. Por eso amamos a las personas que son encantadoras: porque tienen una actitud desbordante, alegre, descomplicada; porque nos muestran que las cosas no son tan malas. Las personas encantadoras son también persuasivas: su poder de influencia está determinado por su positivismo y por su energía.
Cuando nos enfrentamos a una situación ambigua, en la que no estamos seguros de lo que debemos hacer, recurrimos a nuestros líderes, a las personas que mantienen la calma y no se dejan llevar por las emociones y los pensamientos negativos, sino que se concentran en una solución. Las personas con buena actitud son confiables.
Imagina lo que pasaría en tu vida si las personas pudieran reconocer estas capacidades en ti: lograrías ejercer un poder que no se obtiene con el dinero ni con el conocimiento.
¿No sería sensacional adoptar una actitud positiva para contagiar a los demás con el simple hecho de entrar en contacto con esas personas?
¿Acaso no es deseable que nuestra actitud positiva se vea recompensada cuando nos llega duplicada o triplicada de vuelta?
Existen cientos de libros y miles de páginas de internet dedicadas a explicar por qué una actitud positiva es la mejor herramienta para tu éxito. No obstante, no pretendo detenerme en todos y cada uno de estos aspectos por ahora.
Tan solo quiero que pienses un poco en la manera en la que serías percibido si tuvieras siempre la actitud adecuada. Sin duda alguna, serías influyente, las personas querrían estar contigo y escucharte. Contagiarías a los demás de una manera positiva y las personas estarían encantadas de recompensarte de una y mil maneras por ello.
La decisión de tener una buena actitud es simplemente una que se toma por conveniencia. Es lo mejor que podemos hacer para nuestro bien.

Aprende de las personas negativas y pesimistas

El caso contrario ocurre cuando queremos alejarnos de personas que son difíciles de agradar y complacer, que tienen una actitud derrotista, que son inconformistas y que no encuentran motivos para sentirse bien o hacer sentir bien a los demás.
Seguramente conoces a alguien con este perfil. Esa persona que siempre se está quejando, para quien nunca nada es suficientemente bueno, que siempre encuentra el lado negativo a todo lo que sucede. 
Cuando preguntas por su estado de ánimo, con un simple "Hola, ¿Cómo estás?", responde de alguna de las siguientes maneras:
  • Podría estar peor.
  • Como siempre.
  • Más o menos.
  • Mejor ni pregunte.
  • Supongo que bien.
  • Ya sabe, nunca faltan los problemas.
  • He tenido días mejores.
  • "Estoy", ya es algo.
  • Cansado del clima.
  • Fastidiado con tanto calor.
  • Fastidiado con esta lluvia.
¿Cómo te sientes tú después de oír una respuesta así? ¿Cómo crees que se siente esa persona al decirlo?
Las personas pesimistas no tienen ese magnetismo que nos hace sentir atraídos. Por el contrario, nos repelen. Tratamos de rehuir a estas personas porque tienen el poder de desanimarnos.
Todos nosotros nos hemos sentido mal o hemos tenido días terribles. Sin embargo, el truco está en la forma en que describimos y comunicamos nuestros estados de ánimo. Hay que entender la importancia de las palabras con las que estamos alimentando nuestras emociones.
Comencemos a pensar y hablar en positivo para cambiar nuestras emociones. 
Fíjate en el impacto que tienen las siguientes afirmaciones en ti, independientemente de tu estado de ánimo actual. Imagina que estas son tus respuestas el día de mañana cuando te pregunten cómo te va:
  • Estoy excelente.
  • Cada día mejor.
  • Positivo. Animado. Con mucha energía. 
  • Muy bien. Hoy es un estupendo día.
  • Me encuentro muy motivado.
  • Genial. Hoy es otra oportunidad para disfrutar las cosas buenas de mi vida.
  • Me encantan los días lluviosos.
  • Me parecen fantásticos los días soleados.
Para Hacer
  • Elabora una lista de los eventos de tu vida en los que tener una buena actitud te facilitó las cosas.
  • Piensa en una persona que se caracterice por su actitud positiva. Pregúntale acerca de los métodos que utiliza para mantener esa actitud.
  • Escribe 3 razones por las que debes sentirte bien a pesar de los problemas en tu vida.
  • Identifica 3 cosas que hacen que tu actitud mejore. Piensa cómo puedes potenciarlas.

"Nunca un pesimista ha descubierto los secretos de las estrellas, ni ha navegado hacia tierras inexploradas, ni ha ofrecido un nuevo cielo al espíritu humano" Hellen Keller


Fuente: http://tucambioesahora.blogspot.cl/2014/10/actitud-positiva-tu-decides.html

viernes, 22 de septiembre de 2017

"Consejos para Prevenir el Suicidio en Adolescentes"


El suicidio en adolescentes es una realidad preocupante en nuestra sociedad. Según la OMS, es la segunda causa de muerte entre los 10 y los 24 años. Además esta tendencia va en aumento.
En este artículo veremos por qué se suicidan los adolescentes y lo plantearemos desde la prevención. Te damos estrategias y técnicas útiles para que puedas anticipar y apercibir este problema en tu familia.

Causas del suicidio en adolescentes

Se asume que detrás de los suicidios hay enfermedades mentales como la depresión o el trastorno bipolar. Se ha encontrado, sin embargo que esta asunción está sobredimensionada.
En el caso de los adolescentes se ha demostrado que las causas principales para cometer un suicidio son de origen psicosocial. La familia y las relaciones sociales son los factores que más determinan dicha conducta. Este hecho es alentador para intervenir en la prevención del suicidio durante la etapa adolescente.
Para que te hagas una idea, ejemplos de estas circunstancias psicosociales adversas serían:
  • Relación familiar: sentirse abandonado dentro de la propia familia o tener emociones negativas respecto a la pertenencia al núcleo familiar.
  • Grupo de iguales: ser traicionado o humillado por el grupo o alguien de dentro del mismo. Sufrir acoso escolar o ciberbullying también tienen cabida en este apartado.
Otros factores relacionados con el suicidio en adolescentes

La prevalencia del suicidio en esta etapa viene además rodeada además por otras variables:
  • Baja tolerancia a la frustración: inexperiencia en el manejo de ciertas emociones desagradables como consecuencia de su corta edad y falta de habilidades de gestión de impulsos.
  • Ingesta de alcohol u otras sustancias: su cerebro está aún por completar su desarrollo y esas conductas le son más nocivas que a un adulto.
  • Ser víctima de un suceso traumático como abusos físicos o sexuales: este tipo de traumas, además destruyen la autoestima, la confianza y la personalidad.
Estos factores son realmente preocupantes si aparecen todos simultáneamente. Además se encuentra que se ven amplificados si concurren junto a condiciones psicosociales adversas.

Desmitificando el suicidio
A continuación se muestran ciertos mitos del suicidio sobre los que se puede actuar. Todos son más o menos aceptados sin someterlos al juicio de la razón. Sin embargo, la mayoría son falsos, tanto para el suicidio adolescente como el de adultos.
Estos son algunos de los mitos en torno al suicidio que se pueden escuchar de forma habitual:
  1. Si de verdad se fuera a matar, jamás lo diría.
  2. Quien diga que se va a suicidar acaba por no hacerlo.
  3. Solo intentan suicidarse para alardear de ello y llamar la atención.
  4. Si en verdad desease morir se tiraría delante de un tren y ya.
  5. Para suicidarse, hay que ser un enfermo mental auténtico.
  6. Un suicidio es imprevisible ya que los suicidas actúan por impulso.
  7. Solo los profesionales pueden prevenir el suicidio y hablar sobre él.
  8. Los niños no se suicidan.
  9. Es mejor que los medios de comunicación no publiquen noticias de suicidios porque lo único que consiguen es darle publicidad.
Los datos reales sobre el suicidio

Los mitos que te hemos presentado se pueden rebatir con las estadísticas que existen en torno al problema:
  1. Nueve de cada diez personas que se suicidan avisan claramente antes de hacerlo y el resto lo deja entrever. Casi la totalidad de los suicidas ha expresado verbalmente o mediante un cambio de conducta su intención de suicidarse.
  2. Las personas que intentan suicidarse no lo hacen para impresionar a los demás. Mantener este mito condiciona a la gente para ignorarles.
  3. Que los enfermos mentales se suiciden con mayor frecuencia no invalida que una persona sana sufra y desee morir.
  4. Es cierto que un profesional cuenta con más experiencia y puede tener más facilidad para ayudar en estos casos. Sin embargo, esto no significa que la ayuda de otras personas no sea eficaz.
  5. Una vez que un niño asimila el concepto de muerte ya tiene la capacidad para cometer suicidio. Aunque no son lo habitual, en la niñez también se han registrado este tipo de muertes.
  6. El “efecto llamada” (Copycat) que pudiera despertar la noticia sobre un suicidio es irrelevante en general. Incluso para los adolescentes.
Consejos para prevenir el suicidio en adolescentes

Teniendo en cuenta todos los datos que hemos aportado sobre el asunto, te proponemos cinco consejos para prevenir el suicidio:
  1. El entorno familiar es clave para evitar la ideación suicida. Mantener una familia que transmita seguridad y apoyo es la mejor estrategia para la prevención.
  2. Los amigos y el grupo de iguales de tu hijo pueden contribuir de forma clave para determinar un suicidio. Estar conectado con el mundo de las amistades y relaciones sociales de tu hijo puede ser una buena forma de prevenir problemas en el medio plazo. Las redes sociales y la actividad que tu hijo desarrolla y recibe en ellas también son parte de este ámbito.
  3. Antes de un suicidio se presenta un periodo conocido como síndrome presuicidal. Éste se puede detectar e intervenir para evitar la conducta suicida. Estar alerta ante cambios inesperados y mantener una comunicación fluida en la familia ayudará a que puedas advertir esta situación.
  4. No se deben subestimar las intenciones suicidas. Si has llegado a un punto en que tu hijo se plantea el suicidio y lo manifiesta abiertamente deberías acudir a un profesional.
  5. La ayuda profesional es eficaz en estos casos. Pero ten en cuenta que también el entorno familiar y las amistades pueden contribuir a mejorar el problema. Si tu hijo está en un periodo de crisis intenta que se comunique y se vea respaldado por personas significativas para él.
Fuente: http://psicopedia.net/1259/prevenir-suicidio-adolescentes/