miércoles, 10 de enero de 2018

"El Amor en los Tiempos del WhatsApp"

El amor no existe sin comunicación y los cambios en las tecnologías de la comunicación modifican las experiencias del amor de pareja. Para un joven de hoy puede significar un verdadero desafío a su imaginación escuchar el testimonio de cómo sus padres se citaban en épocas del teléfono fijo o ya resulta casi “imposible” pensar las relaciones de pareja en épocas de la carta postal. 
Como en toda experiencia de comunicación el espacio y tiempo juegan un papel esencial. El teléfono fijo acompañó a parejas de la misma ciudad, muchas veces del mismo barrio, que compartían la temporalidad de la escuela, la universidad o el trabajo. En Argentina la espacialidad de la carta -la de los abuelos o bisabuelos- correspondió a la inmigración desde otros países o interna y sus constates relecturas conquistaban la memoria y la imaginación. Teléfono y carta eran -como todo medio de comunicación- una manera de acercar espacialmente y vencer el tiempo. En ambos casos el lenguaje era cuidado y parco. En la llamada telefónica primaba la dimensión informacional mientras se contenía con cuidado la expresión de sentimientos. El abaratamiento de los costes y disponibilidad de líneas telefónicas produjo un aumento de la expresividad de los sujetos que podían “tontear” durante largos ratos.

En medio de la explosión de medios de comunicación llama la atención el chat o mensajería instantánea. Su historia es vieja, incluso se utilizaba -a su manera- antes de internet. Pero la masividad en su uso fue conquistada por MSN Messenger lanzado por Microsoften 1999. Existe decenas de tipos de chats con fines y usos muy diferentes: chat privados, públicos; para la búsqueda de pareja; para la búsqueda de sexo ocasional; para asesorar compras, trámites, etc.; etc. Entre los más conocidos programas y protocolos de mensajería instantánea tenemos Telegram, Hangouts, Skype, Facebook Messenger, Yahoo Messenger, etc. En particular por la intensidad y particularidades de su uso quisiera detenerme brevemente en WhatsApp.
El título de este breve texto podría pronunciarse al ritmo de bachata para simbolizar una acción que es parte no sólo de la comunicación sino también, y sobre todo, de las subjetividades trenzadas por los afectos y deseos. WhatsApp es, según los artículos periodísticos que la mencionan “un servicio de mensajería imprescindible para millones de personas a lo largo y ancho del mundo” y debe ser cierto a juzgar por la experiencia que caracteriza como tal -como “imprescindible”- el uso de tal aplicación. En abril de 2016 había 900 millones de usuarios, es probable que haya pasado ya de los 1000 millones. Aunque como toda tecnología debe mantener la novedad permanentemente y mucho son lo que se están pasando a Telegram.
Las tecnologías -aparatos y lógicas; hard y software- no son solo cosas sino dimensiones de la subjetividad. Sueños, deseos, emociones, esperanzas, expectativas… identidades, intimidad… modos de vivir y convivir, de ser pareja, amigos o familia… toda nuestra subjetividad está atravesada y constituida tecnológicamente. Este punto es lo que no entienden los que aplican una visión instrumental para explicar la relación de los humanos con la técnica en general y con las técnicas de comunicación en particular. 
No usamos aparatos, somos con ellos, más aún, existimos en ellos. Humanidad y tecnologías no tienen una relación de exterioridad sino de intimidad. Nuestra alma no “está en el cuerpo” sino que “anima la tecnología” como sistema social. La tecnología no está “afuera” sino que “alienta el ánima social”. Tal vez por ello no interesa saber el funcionamiento técnico de las cosas sino su artimaña o estratagema antropológica y social que consiste en la invitación y la experiencia a usarlas de manera intuitiva, irreflexiva, reactiva y emocional.
Aunque WhatsApp es una aplicación que permite los mensajes multimedia (sonidos, fotografías, videos) resulta clave pensar en la centralidad de la escritura. El lenguaje de WhatsApp hereda de los SMS texto escrito, abreviado y poblado de emoticones. La prioridad del texto escrito sigue vigente sobre el uso de sonidos e imágenes. Su uso está tan naturalizado que los usuarios dicen que “hablaron” con alguien cuando en realidad han intercambiado textos escritos.
En ese intercambio producen diversas situaciones interesantes. 
Primera situación: alteraciones en el intercalado de inquietudes y frases escritas. El usuario que inicia la conversación escribe fragmentando sus mensajes en múltiples envíos concentrado en lo que quiere expresar. El usuario que responde lo hace en función de la lectura de un mensaje que mientras escribe queda ubicado después de otros que no tienen nada que ver; incluso debe corregir mientras escribe porque ya recibió otro mensaje que le ayuda a entender de otra manera el primero que leyó. La serie de (mal)interpretaciones se sucede indefinidamente hasta que alguno se da por vencido y dice que hay que hablar cara a cara. 
Otra situación: aunque la tecnología ha perfeccionado los softwares predictivos o autocorrectores la cantidad de palabras que “aparecen” en medio de una conversación que no tienen nada que ver son muchas. Siempre desconcierta al interlocutor y dependiendo del tono de la conversación puede generar risa o discusión. 
Una tercera situación: los niveles de educación reflejados en la expresión escrita. La inmediatez, la rapidez, lo reactivo de la escritura lleva a situaciones donde las matizaciones parecen un lujo de intelectuales.
Destaco estas situaciones, pocas y breves, sólo buscando desnaturalizar la mediación de la escritura y del teclado en un nuevo tipo de vivencia de la “oralidad” que comunica sin el lenguaje corporal de la cara, los gestos, las posiciones, la distancia. Esta “oralidad” sin cuerpo encuentra apoyo en los emoticones o emojis que en su polisemia muchas veces refuerzan las malas interpretaciones.
La experiencia del amor en tiempos del WhatsApp tiene otras aristas como la que se podría llamar, la “expansión” de las citas. En una pareja en la etapa de enamoramiento, antes de reunirse los intercambios se aceleran preparando el encuentro con declaraciones de amor, de necesidad, de mimos… al terminar los intercambios se prolongan declarando la imposibilidad de estar separados… y la necesidad de volver a verse. 
Pero más allá de estas y otras decenas de detalles, que podemos listar para una interpretación, importa pensar radicalmente la constitución tecnológica de las relaciones humanas: hoy, por ejemplo, dos jóvenes no podrían imaginar su relación de pareja sin celular y WhatsApp. En este inimaginable tratamos de pensar.
Autor: Daniel H. Cabrera

martes, 9 de enero de 2018

"Unir el Agua del Amor con el Fuego del Deseo"

Crees que no te aman a causa de que no sientes tener un lugar en la vida de la persona que amas. Te pido que me permitas recordarte que el amor no está habitado de lugares sino de sentires. Si no hay sentires hay que preguntarse si el amor está presente. 
Creo que no estás de acuerdo conmigo, para ti es importante tener un lugar y sé que cuando aludes a lugares, no hablas de un lado de la cama, ni de cajones para guardar tu ropa. Que el lugar al cual te refieres se trata de un espacio en la vida de otra persona. De un sitio donde encontrar amor y deseo. 
Escucha: el deseo se enciende y se apaga al vaivén de hormonas, jadeos, parpadeos y humedades. El amor, en cambio, crece, avanza y, aunque no lo veas, siempre está. No depende de lo que el otro despierta en ti, sino de lo que de tu ser comprometes con el ser del otro. El deseo lleva a la explosión, el amor a la implosión. 
Es placentero desear y ser deseado, pero hay gozo en amar y ser amado. Cuando la conciencia es capaz de saber esperar "el momento del amor", sin dejarse aturdir por el exceso o la falta de deseo, el mundo permanece como un espacio que acaricia, envuelve y cobija. 
Cuando el amor y el deseo tejen una red, las personas viven una experiencia maravillosa que derrama su agua viva hasta ese intangible punto donde el universo comienza y termina. El agua mansa del amor se conjuga con el corazón sereno, y el río presuroso del deseo con el ardor visceral. Ambas son aguas de las cuales, hombres y mujeres, estamos sedientos. Una, la pacífica, invita a meditar mientras que la otra, agitada, a realizar. El Sabio, sabe distinguir entre una y otra, pero bebe de las dos. Mientras el amor arraiga, el deseo hiende, mientras el amor, como el agua, busca las profundidades el deseo el horizonte. 
Curiosa contradicción que enseña que el arraigo no es apego, ni la búsqueda del cielo libertad. Que raíz y rama son partes de un todo, unida una a la otra, por el madero de un tronco que, como la columna vertebral liga y sostiene, lo divino con lo humano, el cielo con la tierra. Un madero vertical donde se apoya otro horizontal, que representa la unión del hombre y la mujer en ese punto milagroso del sexo sanador y redentor. Por eso, la cruz, y por eso la horizontalidad –literal o simbólica-.de la sexualidad. 
El deseo nos lleva a penetrar el laberinto en busca del amor y es, el amor el que nos permite salir de él. Quién solo se deja llevar por el deseo, sin hallar el amor, corre el riesgo de quedar encerrado en pasillos oscuros. Quién solo pacta con el amor podrá salir del laberinto pero, tal vez, habrá olvidado la pasión de su búsqueda. En ese punto necesitamos, para no perder uno u otro, unir el agua del amor con el fuego del deseo.
Rock Water vive de manera disociada el amor del sexo y el sexo del amor, la piedra del agua y el agua de la piedra. Su labor es engarzar estas polaridades y enseñar que, la moral sin compasión no es moral sino prisión, que la disciplina sin placer es una evasión y que el deseo sin amor o el amor sin deseo son, ambas dos, pasiones infecundas. 

Autor: Eduardo Horacio Grecco

sábado, 6 de enero de 2018

"Flores de Bach y Constelaciones Familiares"

Extracto de la Ponencia de Carmen Hernández en el Congreso SEDIBAC , Mayo 2009:

Desde que el Dr. Bach sentó las bases del sistema floral, éste ha ido ampliándose y enriqueciéndose gracias a las aportaciones de muchas personas.
Por otro lado, maestros de otros ámbitos como la psicología o la física cuántica, que trabajando con otras herramientas, han llegado a conclusiones similares y/o completentarias a las de Bach sobre cuestiones como el origen de las enfermedades, el conflicto o el amor.
Hoy quisiera aproximarles de manera sencilla a las comprensiones que aportan las constelaciones familiares, y compartir con ustedes las conclusiones que he adquirido al combinar, tanto en mi experiencia personal como profesional, el tratamiento floral de Bach con las constelaciones familiares. Un principio de sinergia del trabajo de dos grandes maestros que, a mi entender, facilita al paciente la vuelta al aquí y ahora, y fomenta el estar en sintonía con el Alma.
Las Constelaciones vienen de la mano de Bert Hellinger, un psicoterapeuta alemán con casi 90 años y una vida llena de experiencias. Consiguió huir de los fascistas durante la 2ª Guerra Mundial y fue misionero en Sudáfrica hasta que le preguntaron: “¿qué es más importante para usted, los ideales o la gente?...” Tras pasar la noche en vela, colgó los hábitos y se orientó fundamentalmente hacia la gente.
Como el Dr. Bach, Hellinger dejó lo seguro y conocido para acabar descubriendo una nueva dimensión de cómo cuidar el alma.
Se formó en Psicoanálisis, Gestalt, Análisis Transaccional y otras disciplinas. Tras la experimentación e integración de estas terapias desarrolló su propia terapia familiar sistémica, las Constelaciones Familiares. Desde hace 25 años recorre los cinco continentes aportando soluciones sistémicas a las familias, al ámbito educativo y al organizacional.
Hellinger se dio cuenta al trabajar con sus pacientes que la familia y las relaciones que se dan en ella son el punto de partida de muchas de nuestras dificultades físicas, psíquicas y emocionales. No podemos desarrollarnos con plenitud y normalidad hasta que no nos sentimos en paz con el sistema familiar del que provenimos. Muchas personas creen poseer una personalidad al margen de su origen familiar y esto se muestra como una ilusión en el trabajo de las Constelaciones. Cada uno de nosotros estamos unidos a nuestra familia a través de lazos que nos conectan con varias generaciones anteriores, de forma inconsciente, y mucho más intensa de lo que suponemos.
Hellinger observó, haciendo terapia, que cuando se encontraba con personas que tenían dificultades importantes para vivir su vida, coincidía con que se habían dado en sus familias de origen alguna “irregularidad” relacionada con tres leyes. Estas tres leyes son conocidas actualmente como Órdenes del Amor y las extrajo trabajando con las constelaciones:

Todas las personas forman parte de su sistema familiar

Cada persona forma parte de una familia a la que está vinculada por profundos lazos de amor y lealtad. Más allá de que tengamos o no relación con nuestra familia de origen, seguimos de manera inconsciente sus maneras de hacer y patrones.
En ocasiones, alguien se enfada con su padre o con su madre y corta la comunicación pensando que de esa forma resuelve la situación. Entonces, sucede que misteriosamente siguen operando unas dinámicas que le llevan a él o a sus descendientes hacia el malestar o la enfermedad. Opera lo que se conoce como Amor que enferma.
La experiencia muestra que considerar indignas nuestras raíces nos debilita y que el Amor que sana solo puede fluir entre los miembros de un sistema tras el asentimiento a lo que son. A que forman parte del sistema tal como son. Aunque ello conlleve sentir dolor por un tiempo, el dolor previo al asentimiento o aceptación.

Cada miembro de la familia tiene un lugar

Cada miembro de la familia tiene un lugar, un derecho a pertenecer vital. En el momento en que se excluye a algún miembro, otro miembro de esa generación o posterior se excluirá también, de manera inconsciente, para equilibrar el sistema.
Se excluye a un miembro de la familia cuando deja de contarse con esa persona porque ha hecho algo que no nos parece bien o porque deja de hablarse de ella porque nos duele. Exclusiones habituales que suelen darse son los abortos o los que murieron a edad temprana, las familias biológicas de los niños adoptados, antiguas parejas importantes con las que hubo sexualidad, los individuos con adicciones o trastornos mentales, uno de los dos padres en el caso de las separaciones con mucho conflicto…
La exclusión será encarnada por un individuo del sistema a través de algún síntoma, como puede ser adicción, depresión, enfermedades, dificultad para caminar en pareja, incapacidad para realizar la profesión…

Hay un orden que se ha de respetar

Cada individuo del grupo tiene también una función concreta de acuerdo a su edad, y debe asumir la función que le corresponde.
A veces uno de los padres no tiene mucha fuerza para realizar la tarea que le toca, y entonces el hijo transgrede el orden, a pesar de las consecuencias que esto comporta. Si por ejemplo, el padre está enfermo, el hijo puede enfermarse como diciendo internamente “mejor me voy yo en lugar de que te vayas tú”. También el hijo puede colocarse por encima del padre creyendo que el lo hará mejor y, por tanto, invalidándolo. Esto, después le dificultará las relaciones afectivas adultas, porque buscará en la pareja algo que no recibió del padre y que es imposible tomar de cualquier otro lugar.
Siempre que no se respetan los Órdenes del Amor en los sistemas familiares, algún familiar de esa misma generación o posterior, encarnará, a través de algún síntoma, este desorden. Es lo que se conoce como estar implicado sistémicamente. Ese familiar estará llevando algo que no le corresponde, y esta implicación le perjudicará en su presente.

En el trabajo de Constelaciones, las implicaciones sistémicas o dinámicas ocultas que están operando, salen a la luz. Al hacerlo, se pueden restablecer los Órdenes del Amor, dando a cada miembro de la familia un lugar de dignidad y respeto y apareciendo soluciones, a menudo sorprendentes, para el bienestar y alivio de todos los componentes de la familia.
En la medida en que integramos o nos desapegamos de los asuntos inconclusos del pasado, el Alma mueve a las personas sin las interferencias o defectos de los que hablaba Bach. Dichas personas ganan presencia en el aquí y ahora. La Terapia floral de Bach facilita este proceso de des‐implicación y exploración de otras maneras de sentir, actuar o pensar más acordes al Cosmos.
Las dinámicas mediante las que nos implicamos con nuestra familia y entramos en desarmonía con el Alma, son básicamente dos:

1.- La identificación con un familiar 
2.- El movimiento de amor interrumpido.

La identificación con un familiar

La identificación puede darse con algún antepasado del que no se habla jamás, con alguien de la generación actual que murió pronto, o con alguien también actual que parece no existir para el resto de los miembros familiares. En algunos casos la identificación solo sale a la luz en el momento de constelar y en otros casos es bastante obvia sin necesidad de llegar a constelar. Por supuesto, en cualquier caso puede acompañarse este proceso de des‐ identificación floralmente.
Veamos un ejemplo de identificación obvia. Dentro del sistema familiar hay distintos vínculos: el que va de padres a hijos, el que va de hijos a padres, el de la pareja o el que se da entre los hermanos. A través del trabajo de las Constelaciones se ha comprobado que el vínculo más potente es el que hay entre los hermanos. Parece ser que lo que genera más dolor es la aceptación de que a uno de nuestros hermanos le haya ido o le vaya mal en la vida.
Si el terapeuta floral, al recoger los datos con respecto a la familia del paciente, descubre que hubo hermanos muertos a edad temprana o abortados, o tiene hermanos discapacitados o con un destino difícil de enfermedad o adicción, casi seguro que el paciente está implicado en alguna dinámica inconsciente con su hermano.
Solo cuando el destino de ese hermano no se ha convertido en un secreto familiar y la familia lo cuenta como hijo, más allá de que no llegara a nacer, muriera pronto o esté ingresado en un centro, ese familiar estará integrado en el sistema y ningún hermano estará implicado. Si no es así, el paciente suele tener la fantasía inconsciente de que a él le va bien gracias a que al otro le ha ido mal, y trata de compensarlo renunciando a vivir su propia vida o partes de su vida.
Cuando me encuentro con un caso así, acompaño al paciente en un proceso de des‐implicación. En mi consulta tengo clicks de Famóbil de diferentes tamaños y género, y le pido al paciente que escoja a un representante para cada miembro de su familia, incluyendo también a ese hermano. Después le pido que los disponga de alguna manera siguiendo su intuición, y que observe la imagen tranquilamente. Generalmente, al ver al completo todo su sistema familiar, la persona tiene un impacto emocional que ayuda a la des‐ implicación. Para hacerlo más obvio, le digo que repita alguna frase sanadora de inclusión, como:
‐Hermano, ahora te veo y te doy un lugar en mi corazón
‐Yo soy inocente y te pido que mires con buenos ojos, si a mi me va bien
‐Ahora me doy cuenta de que somos ‘x’ número de hermanos.

Flores apropiadas para la identificación

En la dinámica de la identificación, lo que sucede, por supuesto a nivel inconsciente, es que la persona está siguiendo el patrón o parte del patrón de otro familiar, se somete, y no cree tener derecho a la propia vida.
Desde mi punto de vista como consteladora y terapeuta floral, aplico para esta dinámica alguna o algunas de las siguientes flores, atendiendo al rasgo más marcado que veo en el paciente: Centaury, Red Chestnut o Pine.
Centaury: flor tipo que según Bach, permite aprender la lección de la Firmeza. Integrar la firmeza y aceptar el destino de alguien cercano, más allá de lo que le haya pasado, es madurar. Tras eso, uno puede ya encargarse de su misión particular de vida.
Es una buena flor para trabajar el “desenganche” y protege el aura de estas fugas energéticas que se están dando en el campo del sistema familiar.
Pine: extensión de Centaury, es una flor muy apropiada cuando la identificación es con un hermano que falleció pronto o no llegó a nacer. Porque en ese caso siempre hay en lo profundo, un gran sentimiento de culpabilidad por tener la vida o, como definen algunos autores, “Pine no cree tener derecho a la vida, motivo por el cual se menosprecia y deambula por ella con su “cruz a cuestas”. “Parece que está rindiendo cuentas por un karma mal traducido”. Efectivamente, debido a un Amor enfermo inconsciente, el individuo Pine se está haciendo cargo de algo que no le corresponde.
Red Chestnut: también entendida aquí como extensión de Centaury, trabaja el vínculo entre el paciente y el excluído, sanea esa unión en un plano equivocado. Esta esencia me parece más apropiada en los casos en que hay una identificación con un hermano que está vivo y tiene un destino difícil, ya que pueden tomarla los dos. Un destino difícil puede ser un trastorno mental, una adicción, una enfermedad física, etc.
Trabaja la independencia, la individuación y la autonomía. Da libertad para seguir el propio camino. Permite pasar de una preocupación enfermiza por el otro a un cuidarlo desde la conciencia.
El movimiento de amor interrumpido

El amor se convierte en dolor en algunas situaciones y el niño, para protegerse de ese dolor, corta el flujo de comunicación amorosa con los padres. Esto dificulta que en el futuro establezca vínculos afectivos y se ponga en contacto con lo amoroso.
Situaciones donde el amor se convierte en dolor son, por ejemplo, un niño que quiere estar con la madre pero no puede porque está ingresada en un hospital, o un recién nacido que está en la incubadora más tiempo del habitual, o un niño que pierde a su padre pronto, o que la madre se marcha un tiempo a trabajar fuera. En todos estos casos el amor se convierte en dolor. Este dolor es la otra cara del amor, pero en el fondo es exactamente lo mismo. El dolor es tan grande que más tarde el niño no quiere volver a tocarlo nunca más y, en vez de acercarse a la madre o a otras personas, prefiere mantenerse alejado de ellos, sintiendo rabia o indiferencia.
Una de las maneras de que el paciente vuelva a sentir amor y pueda vincularse de verdad con otras personas, es acompañarle a contactar con lo que sintió entonces. Reconocer y ponerse en contacto con el dolor que hubo le permite liberarse y reconectarse, poco a poco, al amor que cortó y que es fuente de las expresiones amorosas del resto de nuestra vida.
En consulta individual también realizo con el paciente un trabajo con clicks. Le digo que elija uno que le represente a él y otros para el padre y la madre. Y después de conformar la imagen, igual que en el caso anterior, le pido que lo observe y se deje sentir. También le doy algunas frases para que ponga palabras a lo sucedido:
‐Mamá, te necesitaba en esos momentos y me dolió mucho que te fueras.
‐Mamá, creí que no me querías y me sentí muy solo.
‐Mamá, tengo miedo a que me rechaces y quiero acercarme a ti.

Restablecer el flujo de amor con los padres no significa cambiar la relación con ellos. De hecho, no se toma ninguna decisión a nivel mental por restablecer dicho flujo. Lo que sucede es algo sutil que tiene que ver con ponerse en consonancia con el lugar del que provenimos, dejar de estar en lucha con lo que nos dieron y con cómo nos lo dieron. Éste estar en paz y reconocernos como parte de una “tribu” da mucha fuerza y, paradójicamente, cambia la relación. Aceptar a los que forman parte del sistema tal como son, es el paso previo para poder aceptarnos a nosotros mismos tal como somos. Es difícil de explicar exactamente con palabras ya que es una experiencia.

Flores apropiadas para el movimiento de amor interrumpido

En el trabajo de constelaciones, se observan básicamente en esta dinámica dos posturas en los pacientes: enfado o Willow, e indiferencia o Agrimony. Ambos son estados emocionales secundarios que protegen de sentir el estado emocional primario, dolor.

Willow: aquí como extensión de Chicory, ayuda cuando hay enfado por la “injusticia sufrida”. Este enfado en realidad sirve como pretexto para no entrar en la vivencia del dolor de la pérdida o “abandono” de los padres. La toma de la esencia ayuda a la aceptación de lo que hubo, para pasar de ser víctima a ser dueño del propio destino. Ayuda a nadar a favor y no en contra del flujo de la vida.
Agrimony: la máscara de indiferencia para no contactar con el dolor suele hacerse consciente mediante esta esencia. En la medida en que encaramos lo que hay en las profundidades, baja el grado de ansiedad. Encargarse de los asuntos pendientes, relaja. Permite aprender a vivir en paz con emociones no tan “positivas” como la tristeza, el dolor o la rabia.

Otras esencias también muy útiles desde la mirada sistémica son Estrella de Belén (traumas), Cherry Plum (trastornos mentales en familias donde ha habido dos ideologías muy diferenciadas y en oposición), Walnut (protección y soltar patrones), Chicory y Heather (carencias afectivas)

Por otro lado, desde la mirada de la terapia sistémica, el terapeuta podrá acompañar al paciente a ponerse en paz con sus raíces, en la medida en que él mismo vaya poniéndose en paz con las suyas. El verdadero respeto hacia el otro y su familia nace del respeto hacia uno mismo y su propia familia. Es recomendable que la actitud terapéutica sea de respeto hacia el sistema familiar del paciente. Haya sucedido lo que haya sucedido, el terapeuta puede acompañar al paciente en su dolor sin entrar en el juicio hacia sus padres, ya que este juicio, en lo profundo, seguiría fomentando la lucha del paciente, en lugar de la aceptación. Una manera de facilitarlo es visualizar puntualmente al paciente con sus padres detrás, como apoyándole.


Info del Artículo Completo
Título: Flores de Bach y Contelaciones Familiares, una sinergia que trae al presente
Resumen: Cada persona forma parte de una familia a la que está vinculada por profundos lazos de amor y lealtad. Más allá de que tengamos o no relación con nuestra familia de origen, seguimos de manera inconsciente sus maneras de hacer y patrones.(Flores de Bach)
Autor: Carmen Hernández Rosety ©2009
Link: www.anthemon.es/...







jueves, 4 de enero de 2018

Baños de Bosque


Baños de bosque es el término que designa una nueva actividad: 
caminar por la naturaleza con los cinco sentidos. 

No sería muy raro que en futuro no muy lejano fuéramos al médico y este nos prescribiera paseos por el campo de dos a tres veces por semana, de una duración aproximada de una hora, durante tres meses y que nos citara después, para comprobar los resultados. Es probable que este tratamiento fuera para bajar la presión sanguínea, para combatir el estrés o como ayuda, si estamos luchando contra el cáncer. Sin fármacos ni costo alguno para nuestro plan de salud.
Japón, el país que acuñó el término karoshi -muerte por exceso de trabajo-, el país de la competitividad y con las tasas más altas de suicidios, mira ahora a la naturaleza y a sus bosques  para recuperar su paz y equilibrio. 
El vocablo Shinrin-Yoku, inspirado en el anciano y practicante budista Shinto, consiste en dejar que la naturaleza entre por los cinco sentidos, un “baño de bosque”, como lo llaman los anglosajones. Se trata de dar paseos por un entorno natural poniendo atención al olor que desprenden las plantas, el ruido del viento en las hojas de los árboles y toda la gama de colores y texturas que el entorno nos ofrece. Los expertos aconsejan tomarse un té o una infusión para que el sentido del gusto participe también de esta experiencia. Y por supuesto, apagar los móviles, no llevar cascos y evitar ir hablando con alguien sobre el nuevo plan que la empresa planea implementar para después de las vacaciones. No se trata de una meditación, pero si es básico que nuestra atención esté centrada en el entorno y no se dedique a su pasatiempo favorito: la anticipación de problemas.


Uno de los pioneros en los estudios sobre el impacto de la naturaleza en nuestra salud y bienestar es Miyazaki, antropólogo fisiológico. Miyazaki sostiene que el ser humano ha estado la mayor parte de su vida evolutiva en contacto con la naturaleza y es allí donde se siente más cómodo y a gusto, porque durante nuestra evolución hemos estado el 99,9 % de nuestro tiempo en entornos naturales y uestras funciones fisiológicas están todavía adaptadas a este medio.
Sus estudios empiezan a demostrar, gracias a técnicas avanzadas de neurobiología, que interactuar con la naturaleza disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro, donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía, características más próximas a la creatividad que a la productividad.
El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado también que un paseo por un bosque o por un parque aumenta significativamente la concentración de células NK –siglas procedentes del inglés natural killer– en la sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y el cáncer. Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Muchos de estos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos, son usados en aromaterapia y medicina holística.


¿Qué hacemos generalmente los seres urbanos cuando hemos acabado nuestras faenas diarias y queremos desconectar? Ver la tele, las redes sociales o wasapear, en una palabra, fijar la mirada en una pantalla. Esta costumbre es la que ha hecho a las personas más agresivas, narcisistas, superficiales, distraídas, ansiosas y depresivas.
La solución parece residir en las cosas más simples y, curiosamente, más poéticas; es decir, sin afán mercantilista, ni valor cuantificable. Como un artículo del Outside Magazine cuenta, “Rachel y Stephen Kaplan, de la University of Michigan repararon en que la mayor parte de las actividades de la vida diaria, requieren una atención directa y focalizada, como chequear el email, trabajar frente a un computador o encontrar estacionamiento”. A la pregunta que los Kaplan se hacen, “¿Cómo descansar nuestras mentes de esta función?” Ellos mismos responden con el término “soft fascinación” y lo describen como “lo que pasa en tu mente cuando ves una mariposa, la puesta de sol o la lluvia”. En una palabra, poesía.
¿Qué ocurre cuando se vive en plena ciudad y no hay bosques cerca por los que los que pasear? Los parques también son pequeños oasis de naturaleza y, en el peor de los casos, siempre es mejor ver fotos de naturaleza o el árbol que se alcanza desde la ventana, que la pantalla del móvil. Estudios han demostrado que tras pequeños paseos por zonas verdes, o incluso la simple visión de imágenes de naturaleza, hace que los sujetos de dichos experimentos respondan mucho mejor en los test cognitivos, se sientan más felices y sean menos egoístas cuando interactúan con otros.
Ya sabe, cambie más a menudo la pantalla por la vida real y experimente la belleza que hay en un árbol, una hoja o una hormiga que traslada, sin apenas esfuerzo una ramita mucho más grande que ella.

¿Cómo practicar un baño de bosque?

Qing Li, el profesor de medicina de Tokio, ha elaborado una lista de pautas básicas pensadas para favorecer en lo posible la interacción entre los árboles del bosque y el sistema inmunitario humano. El profesor Li se cuenta entre los científicos líderes en el campo de la medicina del bosque. Estos son sus consejos:
Quédese al menos dos horas en un entorno boscoso y no camine más de 2,5 kilómetros aproximadamente. 
Si dispone de 4 horas, haga un recorrido de unos 4 kilómetros. Para fortalecer sus células nulas y las proteínas anticancerosas, también a largo plazo, se recomienda una estancia de 3 días seguidos en una región boscosa.
Planee el paseo o la excursión teniendo en cuenta su condición física. Procure no cansarse.
Si experimenta una sensación de fatiga, haga una pausa siempre que lo desee y durante el tiempo necesario. Para ello busque un lugar donde usted se sienta bien.
Si tiene sed, es mejor que beba agua o té.
Busque un lugar que llame su atención espontáneamente y le invite a quedarse. Siéntese y tómese allí su tiempo, por ejemplo, para leer o meditar. Pero, en cualquier caso, para disfrutar del maravilloso ambiente que le rodea y distenderse.

Para leer el artículo completo, siga el link: 
https://www.mundonuevo.cl/banos-de-bosque/

miércoles, 3 de enero de 2018

"No es Depresión, es tu Tiroides"

Normalmente, pasar consulta es un trabajo duro que exige un alto grado de concentración y un esfuerzo considerable. Pero a veces la consulta se convierte en un lugar divertido y de aprendizaje. Y, hoy ha sido un día de esos.
Una paciente muy especial

Ha llegado ella, muy decidida, se ha sentado, ha apartado el bolso, la chaqueta, se ha echado hacia delante y mirándome bien de frente me ha empezado a contar:
—Sabe, doctor, yo siempre había dicho “el tiroides”, pero me he enterado de que hay que decir “la tiroides”. Usted ya lo sabía,¿verdad?
Yo hago ademán de responder pero no llego a tiempo, ya que ella continúa con el discurso como si lo llevara muy bien preparado.
—Se dice “la tiroides”, por la glándula, para diferenciarla “del tiroides”, el cartílago, la nuez de Adán que tenemos en el cuello. Es que yo creo que lo que tengo es tiroides, ¿sabe?
Yo le sonrío y, cuando intento abrir la boca, ella continúa la lección...
—Mire, he buscado información y vengo para que usted me ayude a cuidarla y a quererla porque la necesito para poder dar sentido a mi vida... ¡Quiero enamorarme de mi tiroides! Esta glándula interviene y regula tantos procesos ¡y tan importantes! Ahora lo he entendido todo, resulta que la palabra tiroides viene de la palabra griega thyros, que significar 'escudo', y también sé que es una glándula endocrina que tiene dos lóbulos como brazos abiertos, cual delicada mariposa plantada sobre el cartílago del mismo nombre.
Se detiene un segundo para señalar la parte anterior de su cuello un poco más engrosado de lo normal
—Va desde aquí, hasta aquí. ¿Lo ve? –me pregunta–Yo la tengo aumentada de tamaño, ¿verdad?
Se para el tiempo justo para tomar aliento y yo ya no intento meter baza, he decidido permanecer atento, y disfrutar de la función. Así continúa su curiosa y precisa explicación:
—Me ha costado un poco entenderlo pero ahora ya lo tengo claro: para que funcione necesitamos tener suficiente yodo. Sus células se disponen en corro, formando unos preciosos folículos en cuyo interior se almacena la tiroglobulina, una sustancia coloide. El proceso para producir sus hormonas, la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), es como una cadena entre el hipotálamo, la hipófisis y la tiroides (el llamado eje hipotálamo-hipófiso-tiroideo o H-P-T). En personas normales, y esa no soy yo –puntualiza sonriente–, el proceso va así: primero el hipotálamo produce la hormona liberadora (TRH) con una frecuencia de 9 pulsos al día (aumenta su amplitud por la noche y baja sus niveles durante el día), después la hipófisis libera la hormona estimulante del tiroides (TSH) y, finalmente, la tiroides actúa. Este eje H-P-T se comunica constantemente para adaptarse a las estaciones y dar respuesta al cambio de temperatura. Especialmente, al frío: entonces aumenta los niveles de TRH y TSH y, en consecuencia, la actividad de la tiroides. Cuando ya hay suficientes hormonas T3 y T4, se produce una retroalimentación negativa sobre el hipotálamo y los niveles de TRH descienden. Y así se va nivelando el sistema... Pero a veces este sistema no funciona, ¿verdad, doctor?
Quería explicarle que existen diferentes tipos de hipertiroidismo cuando me empezó a contar todo lo que había leído.
—Sé que la glándula puede estar más pequeña de lo normal y que no haya tejido suficiente. Pero lo que me pasa a mí es que la tengo agrandada. ¿Se dice bocio, verdad? Es un esfuerzo compensatorio, ella hace lo que puede, crece, pero es insuficiente para producir la cantidad de hormonas que mi cuerpo necesita. Seguramente será por el déficit de yodo en las montañas de mi pueblo, porque la otra causa sería la destrucción del tejido por mi propio sistema inmune, pero ¿por qué me iba a ocurrir eso a mí? Porque yo no tengo una tiroiditis autoinmune, ¿verdad, doctor?
Hice que no con la cabeza porque realmente me pareció muy poco probable.
—Ahora, después de varios años y de haber consultado a tantos especialistas, entiendo los problemas que tengo de metabolismo y el colesterol alto, que no hay quien lo baje con la dieta, y por qué estoy tan cansada y siempre tan triste. Resulta que mi corazón y mi cerebro no disponen de suficientes hormonas tiroideas. También sé que es un diagnóstico difícil, y por eso a muchas personas les pasa lo mismo y no lo saben... ¿Recuerda aquel futbolista, Ronaldo? Pues ese tuvo que retirarse del fútbol porque le pasaba lo mismo que a mí, engordó, estaba siempre cansado y con una lentitud muscular que le impedía jugar. Igual que al atleta Carl Lewis y a Oprah Winfrey. ¿Ve usted que mi figura se parece a la de Oprah? Pues es por eso, siempre luchando con la báscula. En fin, doctor, lo he pasado tan mal... Sobre todo, psicológicamente, ¿sabe? Ahora sé que los síntomas del hipotiroidismo se parecen a los de la depresión.
En ese instante se detuvo parecía que le invadía una cierta tristeza
—Estoy completamente segura de que tengo hipotiroidismo, cumplo prácticamente todos los requisitos: siempre muy cansada, con la piel muy seca, se me cae el pelo, me cuesta mucho concentrarme en el trabajo y tengo problemas serios de memoria.También he ido aumentando de peso, ya van 8 kg, y tengo estreñimiento y siempre estoy destemplada, con una temperatura de 36,3ºC ¿Lo ve? ¡Lo cumplo todo!
Sus argumentos son tan contundentes que solo me atrevo a asentir con la cabeza. No puedo estar más de acuerdo.
—Así es que vengo a pedirle que me ayude. ¿Qué le parece si hacemos un tratamiento integral de mi hipotiroidismo? Procurando evitar todo lo que me perjudica y asegurándome de tomar suficiente yodo. Ya sé que tendré que cuidar mucho lo que como y relajarme. ¡Eso sí que va a ser díficil! Y bueno, doctor, si todo eso no fuera suficiente, le tengo a usted y yo confío plenamente. Quizá haya que considerar el tratamiento de sustitución con hormonas tiroides ¿verdad?
Llega la recta final de la consulta y desde luego me ha convencido: creo que tiene un hipotiroidismo primario, le pido una analítica para comprobarlo y, efectivamente, días después, se confirma el diagnóstico. ¿Te imaginas que todos los pacientes estuvieran así de enamorados de sus órganos enfermos?

El cerebro necesita la hormona tiroidea

El hipotiroidismo leve o subclínico es frecuente, sobre todo, en mujeres: alrededor de un 10% de la población. Y se incrementa hasta el 20% en mujeres mayores de 45 años. Y más todavía en edades avanzadas.
Además de los síntomas fisiológicos, el hipotiroidismo afecta al cerebro, debido a que este utiliza de forma preferente la hormona tiroidea y es muy sensible a su disminución, antes incluso que otros órganos, apareciendo trastornos del estado de ánimo.
Otras alteraciones psiquiátricas, como el trastorno bipolar y más raramente la psicosis, muestran también un déficit funcional de la tiroides.

Tratamiento hormonal: ¿cuándo es adecuado?

Un pequeño porcentaje de las personas con hipotiroidismo leve podrán acabar desarrollando un hipotiroidismo clínico. En esos casos, optar por un tratamiento hormonal dependerá de si hay síntomas o no.
Si solo hay alteraciones en la analítica, pero la persona se encuentra bien, el tratamiento puede no resultar necesario.
Merece la pena pensárselo, ya que el tratamiento con hormona tiroidea puede tener efectos sobre el corazón en forma de arritmias; sobre los huesos, donde puede causar osteoporosis, o producir alteraciones metabólicas, incluyendo un aumento del colesterol y anemia.

Cinco hábitos que ayudan a tu tiroides

¿Qué hábitos y consejos pueden ayudarnos a cuidar nuestra tiroides?
1. Que no falte yodo: Se necesitan unos 150 gramos diarios y el 80% se consigue con los alimentos. El yodo se elimina a través de la orina, por eso es importante reponer este mineral a través de la dieta: la sal yodada, las algas, las acelgas, las espinacas y la rúcula son buenas fuentes de yodo. Además, el hinojo es un excelente estimulante de la tiroides.
2. Limita los “bocígenos”: Los bocígenos (alimentos que producen un aumento de volumen de la glándula) disminuyen el funcionamiento de la tiroides, ya que impiden la absorción de yodo. Algunos ejemplos son: el repollo, las coles, el brócoli y la coliflor, aunque una vez cocinados sí se pueden tomar porque las sustancias que inhiben su absorción desaparecen con la cocción.
También se han de evitar rábanos, cebollas, nueces, cacahuetes, higos, uvas, cítricos, melocotones y melones. Y, por último, el pan o cualquier tipo de alimento que lleve harina de trigo.
3. Cuida el intestino: Toda patología autoinmune se gesta en el intestino, ya que el 70% del sistema inmunitario se halla ahí. Debemos evitar todo aquello que lo inflama: los pesticidas, las comidas procesadas, los metales pesados, los lácteos, los azúcares, las aguas cloradas y fluoradas, las proteínas de orígen animal, así como el exceso de gluten y soja.
4. Asegúrate los micronutrientes: La vitamina A, muy beneficiosa para el hipotiroidismo, se encuentra en zanahorias, boniato y espinacas; el zinc, en las semillas de calabaza, la sandía y el chocolate negro; y el selenio, en las lentejas, los guisantes y las semillas de girasol.
5. Evita el estrés crónico: El relax, el descanso, la meditación, las técnicas de relajación y las actividades placenteras (bailar, pintar…) previenen la fatiga suprarrenal y el exceso de hormonas del estrés.


Fuente: http://www.mentesana.es/salud/no-es-depresion-es-tu-tiroides_1063?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=trafico

martes, 2 de enero de 2018

"Pintará los Soles de su Camino" PDF


Unas palabras sobre este libro (Cristina Romero Miralles)

Me gustaría empezar por contaros cómo surgió este libro hace cosa de cuatro meses. Cuando mi segundo hijo tenía tres meses, empecé a sentir la necesidad de escribir en un cuadernillo ideas que brotaban de mi interior. Eran ideas sobre la infancia. Pasé de escribir ideas sueltas, durante cualquier momento del día, a levantarme de la cama, tras una toma de pecho de mi hijo, a las cuatro de la mañana, o a las seis, o a horas muy tempranas... con la clara necesidad de escribir. 
Escribía sin seguir un orden todas las ideas que iban naciendo. En un principio parecía algo sin forma, pero en el curso de unos meses se fue delimitando hasta tener la apariencia de un librito. Paralelamente empecé a buscar fuentes de inspiración y consulta. Me interesaba saber qué había ya escrito sobre el Cuidado del Alma Infantil. Encontré pocos libros sobre Espiritualidad e Hijos dedicados a todos los niños y niñas, sin importar si eran Índigo, Cristal o Arco Iris. Los que encontré te los recomiendo al final de este libro. Me descubrí escribiendo para todas las familias de todos los niños independientemente del color del campo energético o de la misión de cada Ser, pues necesitaba escribir sobre cómo aprender a Amar incondicionalmente y a respetar a todos los niños. 
Este libro tiene una hermosa vibración, como también la tienen otros muchos libros, y me he sentido guiada amorosamente a escribir en él mucho más de lo que yo quería comunicar. Nace para ser escuchado con los ojos del Alma, que se encuentran cruzando un puente que va desde tu hemisferio derecho hasta tu corazón. No nace para ser creído ni seguido. En un primer momento me preocupaba escribir lo adecuado y no mezclar mis ideas limitadas y preconcebidas sobre la Educación o la Crianza, necesitaba dejar mi Ego bien a un ladito cuando correspondiera. Busqué una piedra de calcita dorada para que me ayudara a discernir en el primer trecho del camino. Pero pronto empecé a advertir, en el silencio de la casa, que en mis oídos algo “pitaba” mientras yo iba escribiendo. Como una especie de acúfenos... 
En un principio no me di cuenta de su importancia. Luego recordé que ya de niña mi abuela me había transmitido que un pitido en el oído izquierdo era “no” y el pitido en el derecho era “sí”. Pues ella también los sentía a menudo. Así que empecé jugando a reescribir una frase hasta que el “pitido” pasaba del oído izquierdo al derecho. Como si en mi interior tuviera una especie de péndulo.
Siento que algo más allá de mí me guía. Por eso me considero la escritora, mas no la autora. Sé que todos tenemos nuestros Guías. Los míos están a mi lado mientras escribo, como los tuyos lo están mientras tú te expresas...

Sigue el link para descargar el libro: