domingo, 23 de julio de 2017

"La Historia del Caballo Blanco"


Esta historia sucedió en los días de Lao Tsé, en China, y a Lao Tsé le gustaba mucho:

Había un anciano en una aldea. Era muy pobre, pero aún los reyes estaban celosos de él, porque poseía un hermoso caballo blanco. 
Los reyes le ofrecieron fabulosos precios por el caballo, pero el anciano les respondía: "Este caballo no es un caballo para mí, es una persona. ¿Y cómo podría vender a una persona, a un amigo?" El hombre era pobre, pero nunca vendió el caballo.
Una mañana encontró que el caballo no estaba en el establo. El pueblo entero se congregó y le dijeron: 
"¡Anciano estúpido! sabíamos que algún día te robarían el caballo. Habría sido mejor venderlo. ¡Qué mala suerte!"
El anciano habló: "No se atrevan a decir eso. Sólo digan que el caballo no está en el establo. Este es el hecho; todo el resto es un juicio. Si se trata de mala suerte o de una bendición, lo ignoro, porque esto es sólo un fragmento. ¿Quién sabe qué sucederá luego?"
La gente se rió del anciano. Siempre habían creído que estaba un poco loco. Pero después de quince días, una noche, repentinamente, retornó el caballo. No lo habían robado, se había escapado al bosque. Y no sólo eso, trajo también una docena de caballos salvajes con él.
Nuevamente los aldeanos se congregaron y le dijeron: "Anciano, estabas en lo cierto. Esto no fue mala suerte; de hecho, ha resultado una bendición". El anciano les respondió: "Nuevamente están yendo demasiado lejos. Sólo digan que el caballo ha regresado. ¿Quién sabe si es o no una bendición?, es sólo un fragmento. Ustedes leen sólo una palabra en una oración, ¿cómo pueden juzgar el libro entero?"
Esta vez los aldeanos no pudieron decir demasiado pero, en el fondo, sabían que estaba equivocado. Habían venido doce hermosos caballos.
El anciano tenía un solo hijo, que comenzó a adiestrar a los caballos salvajes. Apenas una semana después, cayó de un caballo y se quebró las dos piernas. La gente de la aldea se reunió y nuevamente emitieron su juicio. Dijeron: "Otra vez estabas en lo cierto, fue mala suerte. Tu único hijo ha perdido el uso de sus piernas, y él era tu único sustento en tu vejez. Ahora estás más pobre que nunca".
Les dijo el anciano: "Están obsesionados con los juicios; no vayan tan lejos. Sólo digan que mi hijo se ha roto sus piernas. Nadie sabe si esto es mala suerte o una bendición. La vida viene en fragmentos y nunca a ti se te da más".
Sucedió que después de unas pocas semanas el país entró en guerra y todos los jóvenes varones de la aldea fueron obligados a entrar en el ejército. Únicamente se quedó el hijo del anciano, porque estaba lisiado. El pueblo entero se lamentaba y lloraba porque era una batalla perdida y sabían que la mayoría de esos jóvenes nunca regresarían. Fueron al anciano y le dijeron: "Anciano, nuevamente tenías razón, ésto ha sido una bendición. Quizás tu hijo esté lisiado, pero todavía está contigo. Nuestros hijos se han ido para siempre".
Nuevamente les respondió el anciano: "Ustedes siguen y siguen haciendo juicios. ¡Nadie sabe! Sólo digan que sus hijos han sido obligados a ingresar en el ejército y que mi hijo no ha sido obligado. Pero sólo Dios, el total, sabe si se trata de mala suerte o de una bendición".


"Aceptar la Vida. Gozar...sin ninguna razón"


Durante tan sólo veinticuatro horas, prueba lo siguiente: aceptación total; suceda lo que suceda. 
Si alguien te insulta, acéptalo, no reacciones y observa lo que ocurre. 
De repente notarás que fluye en tu interior una energía que nunca antes habías notado. Cuanto te sientes débil y alguien te insulta, te molestas y empiezas a pensar de qué manera tomarás venganza; 
esa persona te ha atrapado y, en adelante, no harás otra cosa que darle vueltas y más vueltas. 
Durante días, noches e incluso años, no podrás dormir y tendrás pesadillas. 
Hay gente capaz de desperdiciar toda su vida por una nimiedad insignificante, como que alguien le haya insultado. 
Basta con volver la vista hacia tu pasado para recordar unas cuantas cosas. 
Cuando eras un chiquillo, el maestro te llamó idiota en clase y todavía lo recuerdas con rencor. 
Tu padre dijo algo, pero tus padres lo han olvidado y no logran recordarlo ni aunque tú se lo recuerdes. Tu madre te lanzó determinada mirada y desde entonces te ha acompañado la herida, que sigue abierta, en carne viva, y explotarás con sólo que alguien la roce
No dejes que la herida se extienda, no permitas que te esclavice. 
Busca las raíces; acércate al Todo.
Durante veinticuatro horas –sólo veinticuatro horas– trata de no reaccionar, de no rechazar nada; pase lo que pase. 
Si alguien te empuja y te derriba, ¡cáete! 
Luego levántate y vete a casa. No hagas nada al respecto. 
Si alguien te agrede, inclina la cabeza y acéptalo con gratitud. 
Vete a casa, no hagas nada. 
Aunque sólo sea durante veinticuatro horas, y experimentarás un arrebato de energía que nunca antes habías conocido: 
una nueva vitalidad que surge de las raíces, y una vez que la hayas conocido, una vez que la hayas experimentado, tu vida cambiará. 
Luego te reirás de todas las tonterías que venías haciendo: 
de todos los rencores, reacciones y venganzas con las que te habías estado destruyendo. Nadie puede destruirte salvo tú; nadie puede salvarte excepto tú. 
Eres Judas y Jesús al mismo tiempo...

Osho, el ABC de la Iluminación

Acepta la vida como es. 
Goza, sin ninguna razón.

En una aldea donde vivía Hakuin, 
el gran Maestro Zen, 
llegó un día una muchacha embarazada. 
Su padre la amenazó 
para que confesara el nombre de su amante 
y finalmente, 
para escapar del castigo, 
ella le dijo que había sido Hakuin.
El padre no dijo nada más, 
pero al llegar el momento en que nació la criatura, 
inmediatamente la llevó a Hakuin 
y la arrojó ante él. 
"Parece ser que éste es tu hijo", le dijo, 
y soltó una ola de insultos 
y comentarios despectivos por lo sucedido.
El Maestro Zen sólo dijo: 
"Oh, ¿de veras?" 
y tomó al bebé en sus brazos. 
A partir de entonces,
 a todas partes que iba llevaba a la criatura, 
envuelto en la manga de su andrajosa túnica. 
En los días de lluvia y en las noches de tormenta 
salía a mendigar leche de las casas vecinas. 
Muchos de sus discípulos, 
considerándolo caído,
 le dieron la espalda y lo abandonaron. 
Y Hakuin no pronunció una sola palabra.
Entretanto,
 la madre se dio cuenta que no podía tolerar 
la agonía de estar separada de su hijo. 
Confesó el nombre del padre verdadero 
y su propio padre corrió a Hakuin 
y se postró ante él, 
suplicándole una y otra vez que lo perdonara.
Hakuin solamente dijo: 
"Oh, ¿de veras?"
 y le devolvió la criatura.

Esto es la aceptación. Esto es tathata. Cualquier cosa que traiga la vida está bien, absolutamente bien. 
Esta es la cualidad semejante a la del espejo: nada está bien, nada está mal, todo es divino. Acepta la vida como es. Aceptándola, desaparecen los deseos, desaparecen las tensiones, desaparece el descontento. Aceptándola tal como es, uno comienza a sentir mucho gozo y por ningún motivo en especial.
Cuando la alegría tiene un motivo, no durará mucho. Cuando la alegría no tiene motivo alguno, durará para siempre.
Zen: El Camino de la Paradoja 
Vol. 3, pp. 175-176

sábado, 22 de julio de 2017

"Memoria de Trabajo: Cómo potenciarla para ayudar a los niños a mantener información requerida en los aprendizajes escolares "


La memoria de trabajo es un conjunto de procesos que nos habilitan a mantener datos hasta que necesitamos utilizarlos. 
No es de utilidad en todas las operaciones cognitivas, sino que se activa cuando se necesita mantener y procesar información nueva y novedosa.
Esta memoria es la que ayuda a los niños a mantener información durante el tiempo suficiente como para usarla en los aprendizajes escolares. A su vez, desempeña un papel importante en la concentración y en el seguimiento de las instrucciones de las actividades.
Reportes de investigaciones internacionales describen que el 10% de los niños tienen una mala memoria de trabajo y que esto afecta su capacidad de aprendizaje (Gathercole, Alloway, Kirkwood, Elliott, Holmes, Hilton, 2008).
No obstante, los maestros pueden identificar algunos comportamientos típicos de alguien con bajos recursos de la memoria de trabajo (Alloway et al., 2008):
  • Abandona las actividades antes de completarlas
  • Parece como si estuviera soñando despierto
  • No logra completar las tareas
  • Pone una mano para responder preguntas, pero se olvida de lo que quería decir
  • Mezcla el material de manera inapropiada (por ejemplo, la combinación de dos frases)
  • Se olvida de cómo continuar una actividad que ha iniciado, a pesar de que el profesor ha explicado los pasos
La memoria de trabajo como sistema no es necesaria en todas las operaciones cognitivas. Muchas de ellas se realizan diariamente y se llevan a cabo de una manera bastante automática, ya que a medida que una tarea se domina necesita menos atención y permite la ejecución de otras actividades compatibles. La memoria de trabajo se activa cuando se necesita mantener y procesar la información nueva y novedosa.
Analicemos en qué actividades básicas necesitaríamos que nuestra memoria de trabajo intervenga:
Atención

La parte del cerebro responsable de la memoria de trabajo también lo es de mantener el enfoque y la concentración. Las habilidades de la memoria de trabajo ayudan a los niños a prestar atención en lo que necesitan recordar, distribuyendo la atención que se asigna a cada una de las tareas a realizar (relevancia de la tarea, las demandas que se imponen al sistema y el grado de pericia del sujeto). También vigilan la atención de la consigna y su ajuste a las demandas del contexto.
A medida que una labor se domina, necesita menor atención y permite la ejecución de otras compatibles. Los niños con bajas habilidades de memoria de trabajo presentan problemas para mantenerse en la tarea y para llegar al resultado final.

Recordar instrucciones 

Para realizar una actividad, los niños dependen tanto de la información entrante como de la almacenada en la memoria de trabajo. Las bajas habilidades de memoria de trabajo dificultan hacer uso simultáneo de ambas. Esto puede obstaculizar el seguimiento de las instrucciones que posean varios pasos, ya que tienen problemas para tener en cuenta lo que viene a continuación mientras están haciendo el actual.

Acceso a la información

La información que ingresa a la memoria de trabajo puede ser auditiva y visual-espacial. La primera es la basada en datos de tipo lingüístico, especialmente lenguaje hablado. Por su parte, la visoespacial crea, mantiene y manipula las imágenes visuales.
La memoria de trabajo las integra para ser almacenadas y luego recuperadas cuando la actividad lo requiera de la memoria de largo plazo.
En la medida en que preparemos mejor la información para su memorización y almacenamiento, la recuperaremos con mayor eficacia.
El aprendizaje requiere de cierta repetición apropiada que permita la automatización y consolidación de hábitos adecuados. Cuando la información es significativa se facilita el proceso y aquí los docentes pueden tener un papel fundamental.

El desarrollo de las estrategias de memoria 
es un proceso que comienza en el niño 
desde sus primeros años, 
flexibilizándose y ampliándose progresivamente 
a medida que adquiere 
más conocimientos y experiencias.
Las actividades que el niño debe afrontar dentro de la escolarización, donde se ponen en juego constantemente la resolución de tareas y los problemas cognitivos, son un factor clave para el desarrollo de la conducta estratégica del niño, permitiéndole una progresiva adquisición y extensión de la misma.

Algunas de las recomendaciones para ayudar a nuestra memoria de trabajo a cumplir sus funciones:
  • Agrupar elementos simples para formar conjuntos de información asociada de alguna manera. Por ejemplo, cuando retenemos un número de teléfono con muchos dígitos nos lo aprendemos por grupos de números (155 -342- 765); también podemos agrupar nombres por categorías (animales de la granja, de la selva, domésticos etc.).
  • Para recordar muchas palabras, se suelen tomar las letras con las que comienzan y agruparlas formando palabras.
  • Al leer o escuchar información extensa ir haciéndolo de párrafos cortos, parar y recuperarla, tratando de recordarla y comprendiéndola.
  • Una forma de disminuir las interferencias es ordenar y organizar la información para facilitar su atención y retención.

Autoras: Dra. Magdalena López/Dra. Fabiola Iglesia
Doctoras en Psicología. Máster en Neuropsicología. Investigadoras del Centro de Investigación Interdisciplinar en Valores, Integración y Desarrollo Social, Universidad Católica Argentina -Facultad Teresa de Ávila-
Fuente: Asociación Educar para el Desarrollo Humano

viernes, 21 de julio de 2017

¿Será Estrés lo que me está pasando?


¿Qué es el estrés?

El término estrés proviene de la física y la arquitectura y se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto, que puede deformarlo o romperlo. En la Psicología, estrés suele hacer referencia a ciertos acontecimientos en los cuáles nos encontramos con situaciones que implican demandas fuertes para el individuo, que pueden agotar sus recursos de afrontamiento.
Se considera que el estrés se produce como consecuencia de un desequilibrio entre las demandas del ambiente (estresores internos o externos) y los recursos disponibles del sujeto. De tal modo, los elementos a considerar en la interacción potencialmente estresante son: variables situacionales (por ejemplo, del ámbito laboral), variables individuales del sujeto que se enfrenta a la situación y consecuencias del estrés.
El estrés es una parte normal de la vida, especialmente en períodos de cambio e incertidumbre. Se trata de una respuesta a algo que se percibe como un peligro. Tiene componentes tanto emocionales como físicos y puede producirnos efectos negativos y positivos. Todos podemos lidiar con cierta cantidad de estrés. 
El estrés positivo agrega elementos que estimulan a la acción: competencias, confrontaciones, frustraciones y/o dolores profundos, enriquecen nuestras vidas y le van agregando profundidad. Nuestra meta no es eliminar el estrés, pero sí aprender a manejarlo y utilizarlo para nuestro beneficio. 
Lo que necesitamos es encontrar el nivel óptimo de estrés que nos motive, pero que no llegue a abrumarnos. No hay un nivel óptimo de estrés estándar. Somos individuos únicos con necesidades diferentes. Por eso, lo que es triste para algunos puede ser alegre para otros. Incluso cuando concordamos en que un evento es penoso, vamos a diferir en nuestra respuesta tanto física como emocional.
Por ejemplo, la persona que ama cambiarse de trabajo e ir de lugar en lugar, va a estresarse en situaciones de una rutina muy estable, y al que le gusta la estabilidad, se va a incomodar en un trabajo muy variado.

Síntomas que indican que estás viviendo demasiado estrés

El estrés excesivo puede afectarte tanto a nivel emocional como físico y sus efectos, en algunos casos, pueden parecen síntomas de otras enfermedades, en parte debido a que el estrés disminuye tus defensas y te hace más vulnerable.
Las personas con estrés crónico tienen la impresión de que ese es su estado natural. Esto dificulta darse cuenta de los síntomas. Por tanto, pregúntate si en el pasado te has sentido también así o trata de recordar cómo te sentías antes.

Síntomas de estrés
  • Dolor de cabeza. Si estás sintiendo dolores de cabeza con frecuencia, sobre todo de tipo tensional, el estrés puede ser el culpable.
  • Alza de presión: Altos niveles de estrés pueden llegar a elevar la presión arterial.
  • Contracturas musculares. Es uno de los síntomas más típicos del estrés. Puedes tener rigidez y dolor muscular en al cuello, los hombros o la espalda que no desaparecen con nada. Tal vez se alivian momentáneamente, al hacer ejercicio o tomar analgésicos para volver a aparecer al poco tiempo.
  • Problemas para dormir. El estrés pueda afectar al sueño de diferentes maneras; puede hacer que duermas menos o que tu sueño sea menos reparador, de modo que te levantes cansado. También puedes tener problemas para quedarte dormido o despertarte durante la noche.
  • Enfermedades. El estrés afecta al sistema inmunitario, de modo que si estás sometido a un gran estrés te pondrás enfermo con más frecuencia, especialmente de aquellas enfermedades que se contraen con más facilidad, como los resfriados. No obstante, también puedes empezar a tener otros síntomas físicos, como sarpullidos en la piel, herpes labial frecuente, etc.
  • Ansiedad. Si te sientes ansioso la mayor parte del tiempo puede deberse a la existencia de demasiados estresores en tu vida.
  • Frustración. Si te encuentras en una situación de estrés, en la que sientes que se te exige más de lo que puedes dar, te sentirás frustrado, irritable y de mal humor con frecuencia.
  • Capacidad para pensar disminuida. Si tu cuerpo estresado está liberando hormonas del estrés, te está empujando a actuar de un modo impulsivo (luchar o salir corriendo), lo cual no estimula un pensamiento sereno y pausado. Es decir, estás pensando de un modo más lento y menos eficiente, lo cual no te ayuda a solucionar tus problemas.
  • Disminución del deseo sexual. Si estás demasiado cansado para el sexo o tu deseo sexual ha disminuido respecto a lo que era habitual en ti, puede ser debido al estrés.
  • Reacciones exageradas. Cuando el nivel de estrés es excesivo, sueles reaccionar de un modo exagerado ante cosas que no son especialmente importantes. Cualquier pequeña cosa puede ser para ti la gota que colma el vaso y te hace estallar, ya sea en un llanto, en un ataque de agresividad o de cualquier otro modo que resulte exagerado para la situación.
Tipos de estrés

El estrés puede ser de diversos tipos y no todos ellos son dañinos para nosotros:
Euestrés: Es un tipo de estrés positivo que resulta estimulante y nos aporta vitalidad, energía y entusiasmo. Sucede cuando hay un aumento de la actividad física, el entusiasmo y la creatividad. Por ejemplo, practicar un deporte que te gusta o afrontar algún reto que consideras excitante.

Estrés agudo: Es un tipo de estrés intenso y de corta duración que produce sentimientos de malestar e incomodidad. Por ejemplo, un imprevisto en el trabajo que no sabemos cómo afrontar ni cómo solucionar pero que es de corta duración.

Estrés crónico: Es un estado prolongado de estrés que dura semanas, meses o incluso años. Produce sentimientos de malestar, hace aumentar los niveles de hormonas del estrés y puede acabar produciendo enfermedad física. Es, por tanto, el estrés más grave y es necesario hacer algo para manejarlo correctamente y reducirlo.

Además de estos tres tipos de estrés principales, existen otro dos tipos de estrés:

Hiperestrés: Sucede cuando una persona se ve sometida a un estrés mayor del que puede soportar. La persona se siente sobrecargada y tremendamente abrumada porque considera que es incapaz de afrontar la situación y se siente impotente. La persona en situación de hiperestrés suele tener una respuesta emocional exagerada y excesiva incluso ante desencadenantes poco importantes. Es un estrés peligroso y deberían tomarse medidas para reducirlo enseguida porque puede tener serias repercusiones físicas y psicológicas y dar lugar a ansiedad o depresión.

Hipoestrés: Es lo opuesto al hiperestrés; es decir, consiste en una cantidad insuficiente de estrés en la vida de una persona que hace que se sienta aburrida y vacía constantemente. Por ejemplo, una persona que tiene un trabajo simple y repetitivo, como un trabajador de una cadena de montaje, puede sentir hipoestrés. Produce falta de motivación, falta de inspiración y un estado de ánimo deprimido. Para combatirlo, es importante empezar a realizar actividades que nos lleven a un estado de euestrés.

Cómo usar tu pensamiento para combatir el estrés

Por lo general, el estrés aparece cuando nos encontramos inmersos en una situación que consideramos abrumadora o que nos supera. Se trata de algo que consideras excesivo, que no sabes cómo manejar, crees que no tienes las habilidades necesarias, no encuentras la solución adecuada, careces de los conocimientos o la ayuda necesaria, etc.
Si te fijas, gran parte de lo que aparece en el párrafo anterior hace referencia a pensamientos que tienen las personas y que no siempre son del todo ciertos. 
Por ejemplo, una persona en una situación estresante podría pensar cosas como:
  • No podré resolver esto, no seré capaz.
  • No soy lo bastante competente.
  • No se puede hablar con esta persona; jamás escucha.
  • Jamás encontraré trabajo.
  • Todo el mundo me odia.
Sea cual sea la situación estresante en la que te encuentres, siempre vas a hacer una interpretación de ella. Es decir, pensarás una serie de cosas acerca de la situación, las personas implicadas, tu propio comportamiento, las consecuencias que puede tener, etc. Según como sean esos pensamientos, te ayudarán a sentirte mejor o, por el contrario, aumentarán tu nivel de estrés e incluso te llevarán a experimentar también ansiedad, depresión, ira, vergüenza u otras emociones negativas.

Cómo usar un pensamiento constructivo para reducir el estrés

Conocer tu pensamiento y usarlo correctamente te ayudará a manejar mucho mejor el estrés. 
Para hacer tu pensamiento lo más constructivo posible sigue estos pasos:

1. Define la situación. Lo primero que debes hacer es tener claro qué es lo que te está estresando tanto. Trata de definirlo del modo más objetivo posible. Por ejemplo: Tengo problemas con mi jefe.
2. Conoce tus pensamientos. El siguiente paso consiste en saber todo lo que se te pasa por la cabeza respecto a esa situación. En nuestro ejemplo, tendrías que preguntarte cuáles son exactamente esos problemas, qué piensas de tu jefe, qué significado tiene para ti esa situación, cuál es su gravedad, etc. Por ejemplo, podrías pensar: “Mi jefe me grita todo el tiempo, es insoportable, parece que no haga nada bien, al final perderé mi trabajo y me quedaré en el paro y sin dinero para vivir…”
3. Analiza si esos pensamientos son lógicos y constructivos. Siguiendo el ejemplo, vemos que es muy probable que esta persona esté exagerando al decir que su jefe grita todo el tiempo. Si contara las veces al día que le grita, tal vez descubriera que, en realidad, no son tantas. También es posible que esté exagerando al pensar que resulta insoportable. Si pensara que el jefe está tan estresado que salta por cualquier cosa, tal vez no le diera tanta importancia. En cuanto a las terribles consecuencias que cree que tendrá esa situación, posiblemente también exagere y las probabilidades de perder su empleo sean mucho más bajas de lo que cree.
4. Reestructura tu pensamiento para hacerlo más realista y constructivo. Tras darse cuenta de que está exagerando tremendamente, la persona de nuestro ejemplo, podría llegar a modificar su pensamiento del siguiente modo: “En realidad no me grita tanto, solo de vez en cuando y no me grita solo a mí, sino a todo el mundo. Es su forma de reaccionar ante el gran estrés que tiene y que no sabe cómo manejar. Es algo molesto pero no es para tanto. Por lo demás, yo hago bien mi trabajo y no tengo motivos para pensar que podría perderlo”. Tras modificar su pensamiento de este modo, su nivel de estrés y sus emociones negativas disminuirán bastante e incluso puede que empiece a sentir algo de compasión por su jefe en vez de ira y miedo.

Y lo mejor de todo, es que este cambio en su modo de pensar puede provocar también un cambio en su comportamiento. Por ejemplo, al pensar que su jefe está estresado y que lo está pasando mal, tal vez reaccione ante sus gritos de un modo que ayude al jefe a relajarse. Y si no es así, al menos no se lo tomará como algo personal e incluso aunque le siga molestando (pues a nadie le gusta que le griten), no le afectará hasta el punto de provocarle el nivel de estrés y de emociones negativas que sentía al principio.

http://www.cepvi.com
http://apoyo.saludestudiantil.uc.cl/index.php/saber-mas?task=verItem&id_item=25&vista=sabermas
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/seas/estres_lab/el_estres.htm

jueves, 20 de julio de 2017

"El estrés Emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer"


Pere Gascón (Barcelona, 1949), 
es uno de los máximos exponentes internacionales 
en la investigación que vincula 
sistema nervioso –las neuronas, el cerebro– y cáncer. 
Ejerce en el servicio de Oncología del Hospital Clínic. 
Ha demostrado que existe una estrecha relación 
entre la inflamación, el sistema nervioso y el tumor maligno.
Las personas que se hunden durante meses,
por ejemplo,
en una depresión a causa de una muerte cercana, 
están en riesgo.

Usted ha estudiado la relación entre sistema inmunológico y cáncer.
Soy inmunólogo tumoral y siempre he investigado el microambiente que rodea al tumor: los linfocitos, los macrófagos... con el fin de atacar al cáncer. Por desgracia, hemos visto que cuando un tumor se ha aposentado bien, las células de su microambiente, que son parte del sistema inmunológico, cambian de chaqueta y se ponen de parte del tumor.

Autoagrede.
Sí. Los macrófagos, que estaban para defendernos, se pasan al bando del cáncer. Los fibroblastos, que daban consistencia al tejido conectivo, apoyan al tumor, que las compra y lo favorecen. Así en todos los cánceres.

¿Y en las metástasis? [Diseminación de un cáncer a varios órganos]
Sabemos que cuando se produce una metástasis existe un nido celular previo que se aprovecha de procesos inflamatorios crónicos asintomáticos, que tenemos en diferentes partes del cuerpo sin saberlo. El cáncer crece en núcleos inflamatorios.

¿Siempre?
Si. Esto es muy importante. El cáncer siempre surge de un proceso inflamatorio, y crece más en ese ambiente. Es su microambiente.

¿Un ejemplo?
Fácil: ¿qué hace el tabaco? Causa una inflamación crónica en los pulmones. Fumas e irritas constantemente los bronquios. Eso es un campo abonado –no todos los fumadores lo sufrirán– para que una célula cancerosa anide allí. Para que se produzca una mutación.

¿Qué ocurre en una inflamación?
Las células del propio tejido inflamado se van multiplicando, con intención de repararlo, hasta que hay un error. La inflamación indica que hay células activadas por un virus, el tabaco, asbestos… No hablo de la inflamación que surge cuando te tuerces un tobillo. Esa no es cancerosa.

¿La solución del cáncer vendrá del propio sistema inmunológico?
Es uno de los futuros más actuales. Se han identificado las células que impedían actuar al sistema inmunológico que debe defendernos. Esto es una revolución de hace cinco años. Hay fármacos específicos para tratar metástasis por melanoma, cáncer de riñón, y otros. Esas personas, antes morían en pocas semanas y ahora están viviendo hasta cinco años.

Es la línea definitiva anticáncer?
Con el cáncer nunca existirá una línea definitiva. La línea inmunológica, combinada con otras, puede ser la respuesta al cáncer en la primera mitad del siglo XXI. Pero la célula cancerosa se las sabe todas. Se hace resistente. Yo ya no estoy ahí.

¿Y en qué está usted?
En el desarrollo de algo que identifiqué hace 20 años, cuando trabajaba en EEUU. Descubrí que células del cáncer de mama tenían un receptor [enlace] que es un neurotransmisor [mensajero químico entre neuronas]. Yo siempre he tenido la neurología en la cabeza, y la he estudiado muchísimo. Entonces pensé: si un producto de las neuronas libera una sustancia que se une a un receptor de la célula cancerosa, eso significa que existe una comunicación entre sistema nervioso y cáncer.

¿Lo confirmó?
Sí. Un investigador de Sevilla, Miguel Muñoz, siguió mis publicaciones y demostró que prácticamente en todas las células cancerosas que él estudió existía aquél receptor neuronal que yo encontré. Lo detectó en tumores de colon, próstata, pulmón, cerebro y leucemias.

¿Y qué ocurrió?
Vimos que esos cánceres también tienen receptores de otro neurotransmisor, la adrenalina. Luego, si en las células cancerosas existen receptores de neurotransmisores, eso significa que el sistema nervioso está dialogando con el cáncer. Y ahora viene lo fuerte.

Adelante.
Últimamente, hemos demostrado que el sistema nervioso, en general, propicia el crecimiento del cáncer, forma parte de la tumorogénesis, es decir, de la formación y el crecimiento del tumor. Varios investigadores de EEUU han aludido a esa relación en sus publicaciones.

¿Adónde lleva todo esto?
Hace 20 años que voy detrás de demostrar que existe una conexión entre el sistema nervioso y el cáncer. Y es lógico, porque el sistema nervioso nos regula el ritmo cardíaco, la respiración, el intestino. Todo. La sustancia que yo he estudiado es un neurotransmisor inflamatorio: he observado la conexión entre inflamación, cáncer y sistema nervioso.

¿Esto relaciona al cáncer con los choques emocionales fuertes?
Por ahí puede ir la cosa. Pero, yo he dicho por activa y por pasiva que las emociones no causan cáncer. El cáncer es consecuencia de un proceso lento, y el organismo tiene una capacidad de regeneración brutal. No es fácil generarlo. Surge de la rotura de muchos sistemas corporales.

De múltiples coincidencias.
Si. Cada vez tenemos más evidencias de que cuando una persona sufre estrés crónico, de meses –por la muerte de una persona que te rompe la vida o la pérdida de un hijo–esas emociones conducen a un estrés en el que se liberan citoquinas inflamatorias, sustancias que crean un ambiente proinflamatorio del que no se es consciente. Esto lo hemos visto en personas de 50 y pocos años que pierden el trabajo y año y medio después les surge un cáncer.

¿Si  encuentra otro empleo el proceso maligno se detiene?
Imposible saberlo. Si el estrés emocional ha durado muchos meses, es posible que el proceso canceroso ya vaya por libre. Lo importante es la cronificación del conflicto.

¿El sistema nervioso potencia las defensas inmunológicas?
Claro. Cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas están óptimas. Esto se ha demostrado. Un buen sistema nervioso que permite dormir bien, estar equilibrado y hacer ejercicio físico potencia el sistema de defensas. Y a la inversa, sabemos que los estados estresantes, deprimentes y crónicos, son estados proinflamatorios.

Riesgo de cáncer.
Lo que causa el cáncer no es la emoción, sino el proceso que conduce a un ambiente celular inflamatorio, que es esa situación personal negativa. El estrés emocional crónico puede poner en marcha el proceso que inicia un cáncer.

¿Qué tipo de estrés es maligno?
El contínuo, que va ligado a una depresión e impide dormir. Puede tener su origen en el trabajo o en una vida familiar infernal.

¿El control mental de cada persona en esas circunstancias límite es determinante? 
Sí.El control mental de cada cual es determinante. Se suma a su predisposición genética.


Fuente: http://www.elperiodico.com/es/sanidad/20170718/pere-gascon-el-estres-emocional-cronico-puede-iniciar-el-proceso-de-un-cancer-6176396

miércoles, 19 de julio de 2017

"El fenómeno de la patologización de problemas normales de la Infancia"


«No existe. 
El Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad
 es un diagnóstico que carece de entidad clínica, 
y la medicación, 
lejos de ser propiamente un tratamiento 
es, en realidad, un dopaje». 
Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención en la Universidad de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo de «Volviendo a la normalidad», un libro donde dedican 363 páginas a desmitificar de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas el Trastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la «patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar».

En «Volviendo a la normalidad», ustedes ponen el dedo en la llaga, al asegurar que el llamado Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH), no existe.

El TDAH es un diagnóstico, cada vez más popularizado, que carece de entidad clínica. Para empezar, no se establece sobre criterios objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del supuestamente patológico, sino que se basa en apreciaciones subjetivas, en estimaciones de los padres del tipo de si «a menudo» el niño se distrae y se mueve mucho. Más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tiene TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición neurobiológica ni genética indenficada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba.

¿Quiere decir que no hay ninguna prueba médica que lo demuestre?

No. No existen pruebas clínicas ni de neuroimagen ni neurofisiológicas o test psicológicos que de forma específica sirvan para el diagnóstico. Lo que nosotros decimos en esta obra, con toda seguridad, es que no hay ningún biomarcador que distinga a los niños TDAH. 
No se niega que tengan problemas, pero son niños, que tienen curiosidad y quieren atender a lo que sea, moverse. A sentarse es algo que hay que aprender. No existe ninguna alteración en el cerebro.

Pero los expertos en TDAH afirman que este trastorno mental/psiquiátrico del neurodesarrollo conlleva ciertas particularidades cerebrales, y niveles anormales de sustancias neurotransmisoras...

Pudiera haber diferencias en el cerebro, como es distinto el cerebro de un músico al de otro que no lo es. Incluso el de un pianista a un violinista. Pero esa diferencia del cerebro no es la causa. El cerebro es plástico y puede variar su estructura y su funcionamiento dependiendo de las exigencias y condiciones de vida. Un ejemplo muy famoso es del hipocampo cerebral de los taxistas de Londres. Cuantos más años de profesionalidad, más alterada es esa estructura cerebral. ¿Por qué? Porque está relacionada con el recuerdo y la memoria espacial, como es requerido para ser taxista en una ciudad de 25.000 calles como Londres. 
Lo que se pueda observar diferencial en el cerebro de quien sea, en este caso de niños a los que se diagnostica TDAH, no explica que esa sea la causa del supuesto trastorno, si no que los niños sean más activos e inquietos. Pero algunos padres se agarran o podrían estar interesados en encontrar una diferencia cerebral en los niños que les justifique o exima de responsabilidad en lo que le pasa al niño. Insisto, no hay ningún clínico ni ninguna prueba de neuroimagen que pueda validar un diagnóstico, como no hay evidencia que demuestre que los niveles cerebrales de dopamina o noradrelina sean anormales en niños con este diagnóstico.

Ustedes también recogen en su obra que muchos clínicos, y hasta laboratorios farmacéuticos, que reconocen que no hay biomarcadores específicos.

Cualquiera que esté al tanto de las investigaciones no puede dejar de reconocer que en realidad no hay biomarcadores específicos por los que se pueda diagnosticar ese TDAH como una entidad clínica diferencia. En España hay multitud de expertos en el tema que después de defender que es un trastorno bioneurológico, reconocen que no hay bases neurológicas establecidas para el diagnóstico. Y sin embargo mantienen ese discurso. Casualmente, suelen ser personas con conflictos de intereses reconocidos y declarados, que han recibido y está recibiendo ayudas y subvenciones y todo tipo de privilegios de diversos laboratorios. Es decir, muy a menudo los defensores del TDAH mantienen esa retórica a pesar de que no hay evidencia, por un conflicto de intereses que les lleva a sesgar la información por el lado de lo que desean que hubiera en base a los intereses de hacer pasar el trastorno como si fuera una enfermedad que hubiera que medicar.

La realidad es que el TDAH se acaba de reconocer en la flamente Ley orgánica para la mejora educativa (LOMCE).

Las instancias políticas, empezando por el Parlamento Europeo, con su «libro blanco» sobre el TDAH, y terminando por su inclusión en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), puede que estén dando carta de naturaleza a algo cuya naturaleza, valga la redundancia, está por determinar y que, de hecho, es controvertida. Se está reclamando que se hagan las dotaciones adecuadas que contempla la ley como son ayudas, subvenciones, e incluso rebajas para la adquisición de los libros de texto, ventajas para acceder a becas, quien sabe si hasta para acceder a la Universidad. Mientras, los lobbies de la industria farmacéutica se estarán frotando las manos, viendo como los políticos «trabajan» a su favor. Los políticos creerán que han hecho lo políticamente correcto pero, de acuerdo con lo dicho, sería incorrecto científicamente.

Usted augura que, a partir de este reconocimiento, habrá muchos interesados en que el niño reciba un diagnostico formal de TDAH.

Si. Esto mismo que ha pasado en España, de que la Ley otorgue cobertura legal al TDAH, se vio con anterioridad en 1997 en Quebec (Canadá). Allí hicieron un estudio de seguimiento de diagnósticos durante los 14 años siguientes y se encontró que en esa provincia canadiense en concreto, y a diferencia del resto de Canadá, había aumentado exponencialmente el número de niños medicados. Un crecimiento que no se observó en otras enfermedades propiamente infantiles como el asma, donde el porcentaje se mantuvo el resto del tiempo. Además, los niños que tomaban medicación de forma continuada tenían un rendimiento más bajo a largo plazo. Y tenían a su vez otros comportamientos y otras alteraciones como ansiedad y depresión.

Los efectos secundarios de la medicación es algo que ustedes también citan en esta obra, al señalar que los padres no son muy conscientes de los mismos.

La utilidad de la medicación, hasta donde lo es, no se debe a que esté corrigiendo supuestos desequilibrios neuroquímicos causantes del problema, como se da a entender, sino a que el propio efecto psicoactivo de la droga estimulante puede aumentar la atención o concentración, como también lo hacen el café o las bebidas tipo Red Bull. La medicación para el TDAH no es, en rigor, un tratamiento específico, sino un dopaje: es la administración de fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento. En cuanto a la salud, estas anfetaminas lo que producen es un efecto inmediato (si es continuado) de aumento de la presión sanguínea y cardiaca, que les puede llevar a tener a la larga más riesgos cardiovasculares. Tampoco les debería sorprender su efecto sobre el retraso del crecimiento. La cuestión es saber que pasa tras años de medicación.

Si el TDAH no es un cuadro clínico, pero sí un problema de conducta, ¿qué pueden hacer los padres afectados?

Lo difícil hoy en día es que los padres puedan tener una atención más continuada y sosegada con los niños. Pero la atención y la actividad se pueden aprender, y mejorar. Hay estudios hechos y publicados en la versión americana de Mente y Cerebro con niños pequeños abocados o candidatos a recibir el diagnóstico. Se les enseñaba a los padres a realizar diversas tareas con esos pequeños, con el objeto de educar la atención y su impulsividad. Y se ha comprobado que con estas actividades consistentes en juegos tipo «Simon dice», donde uno tiene que esperar a responder cuando se le pide algo, se ha logrado que los niños mejoren y controlen la impulsividad o los comportamientos que les abocaba al TDAH.

Mientras tanto, usted señala que las asociaciones de afectados tienen publicidad en sus webs de los laboratorios farmacéuticos implicados en la fabricación de los medicamentos.

Si usted echa un vistazo a alguna de ellas lo podrá comprobar por usted misma. En mi opinión, las asociaciones de padres y afectados por el TDAH, si no quieren hacerle el juego a otros intereses, debieran tener prohibido en sus estatutos recibir financiación de los fabricantes de medicación, y utilizar como divulgación sus explicaciones y panfletos. Es como si ponemos al lobo a cuidar de las ovejas. Aunque los laboratorios reciban cuantiosas multas por la inapropiada promoción de sus preparados y afirmaciones engañosas acerca de su eficacia, como los 56.5 millones de dólares que tendrá que pagar el principal fabricante de medicamentos para el TDAH, no será nada comparado con los 1.200 millones de dólares que tiene previsto ganar en 2017 con uno de ellos. De estas cosas también hay que hablar cuando se habla de TDAH.

¿Recomendaría usted alguna lectura a padres preocupados?

A los padres de niños diagnosticados con TDAH les aconsejaría, sobre todo, que no aceptaran guías cuyos autores y asesores tengan conflictos de intereses con las industrias farmacéuticas. Que busquen guías independientes que cuenten la verdad de lo que se sabe del TDAH y de las implicaciones que tiene la medicación. En España el Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra ha editado una que se titula Atentos al Déficit de Atención (TDAH) entre la naturaleza incierta y la prescripción hiperactiva. Es una guía que puede ser muy útil para que los padres sepan a qué atenerse o que esperar de los fármacos. Y que ellos decidan.


Fuente: http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20141020/abci-trastorno-deficit-atencion-201410171200.html

martes, 11 de julio de 2017

"Piper, Descubriendo el Mundo y enfrentando Miedos"



Piper es un cortometraje de Pixar Animation Studios, ganador del Oscar 2017 al Mejor Corto Animado. Trata sobre un pajarito que aprende a superar sus miedos. La inspiración surgió cerca de Pixar, en California, cuando su director, mientras corría por la orilla de la playa, se dio cuenta de cómo miles de aves huían del agua pero volvían entre ola y ola para comer.