lunes, 21 de noviembre de 2016

"Estado de Conciencia Alfa", técnicas y ejercicios, parte 1


El secreto de la relajación radica en nuestro patrón de ondas cerebrales. Ahora mismo, las neuronas de tu cerebro (unos treinta millones), están funcionando a razón de 21 pulsaciones por segundo.
Así debe ser para que estemos conscientes, despiertos y alertas al entorno. A este estado se le llama Beta, u ondas Beta.
Cuando nos dormimos, el cerebro baja el ritmo a razón de 14 a 7 pulsaciones por segundo.
A este estado se le llama Alfa, u ondas Alfa.
A partir de allí, según lo profundo de nuestro sueño, podemos entrar en estados Theta (de 7 a 4 pulsaciones).
El último estado de la escala es el Delta (de 4 a 1 pulsaciones).
Este último estado es difícil de alcanzar. Generalmente se da cuando las personas caen en coma, y prácticamente no se sabe qué está pasando en el cerebro.
Al entrar en el estado Alfa, todo el cuerpo se relaja. Aquí está la maravilla de la relajación consciente: mediante sus técnicas, podemos bajar conscientemente al estado Alfa
sin dormirnos, y el cuerpo recibe todos los beneficios del sueño reparador.
Hay que anotar que muchas personas no logran relajarse mientras duermen, a pesar de estar en un estado Alfa: mientras dormimos podemos sufrir pesadillas, que aceleran el ritmo cardíaco y la secreción de adrenalina, o problemas de bruxismo o contracciones musculares.
Así pues, la relajación consciente nos permite descansar y reparar el cuerpo y la mente más que cuando estamos dormidos.

1. Técnica:


Siéntate cómodamente. Cierra los ojos y toma conciencia de tu respiración. Durante unos minutos, no te fijes más que en tu respiración. Inspira y espira por la nariz, sin usar la boca. Toma aire lentamente de manera que llegue primero a tu abdomen, luego a la parte baja de los pulmones y, finalmente, a la parte alta de los mismos. Haz una pausa.
Luego, suelta el aire lentamente, por la nariz, y relájate.
Para entrar en el estado Alfa, utilizaremos la cuenta regresiva. A medida que cuentes, es necesario que imagines cada número 3 veces, como si los vieras en una pantalla.
Contaremos del 5 al 1, visualizando cada número tres veces:
cinco…. cinco…. cinco…. (respira profundamente)
cuatro… cuatro… cuatro… (respira profundamente)
A medida que vayas descendiendo en la cuenta, siente cómo, con cada número vas descendiendo hacia un nivel mental más profundo y más saludable; más profundo que antes.
Tres… tres… tres… (respira profundamente)
Más y más profundo.
Dos… dos… dos… (respira profundamente)
Más profundo cada vez….
Uno… uno… uno… (respira profundamente)
Ya estás en un nivel mental más profundo y más saludable.
Esta es la forma de descender al nivel Alfa

Para entrar en este estado, cuenta del cinco al uno durante un mes. Después, podrás bajar contando del 3 al 1, puesto que a medida que practiques la relajación, te será más fácil entrar en estados de consciencia más profundos.

2. Ejercicio:

a. Si puede descálcese, aflójese la ropa y trate que su cuerpo esté totalmente libre de toda opresión.

b. Acuéstese en el piso sobre una colchoneta o alguna superficie blanda, boca arriba, los brazos y las piernas ligeramente separados del cuerpo, con las palmas de las manos y la punta de los pies en su posición natural.

c. Con su mente, dirija su atención a sus pies, y relájelos mentalmente, sienta como se aflojan los dedos, las plantas, los tobillos. Relaje las rodillas y muslos de sus piernas. Afloje sus órganos bajos, su cadera y su cintura. Relaje su columna vértebra a vértebra. Relaje su vientre. Se relaja su pecho, se aflojan sus hombros, sus brazos, sus manos, los dedos de sus manos. Se relaja su cuello, su rostro… ya todo es equilibrio y armonía en su interior. Su mente se aquieta, se aquieta… y esa quietud se deja llevar… llevar… y llevar...

d. Después de unos cuantos minutos de acuerdo a sus posibilidades empiece a volver de la siguiente manera: Y de ese dejarse llevar y llevar comience a volver… volver… volver a percibir su respiración que se esta haciendo cada vez más profunda, más consciente. Vuelva a percibir su cuerpo totalmente relajado, distendido. Mueva sus pies, los dedos de sus manos, estire los brazos por encima de su cabeza, bostece, arquee su columna hacia un lado y hacia otro. Tómese su tiempo para volver.
Si desea mejorar su grado de conciencia muscular, realice una serie de movimientos con cada segmento corporal procurando que la tensión muscular sea la menor posible y que se contraigan únicamente aquellos músculos que son los verdaderos protagonistas del movimiento.


Autor: Estella Maris

jueves, 17 de noviembre de 2016

"Experiencias de Infancia. Humberto Maturana"


Hay dos experiencias de mi infancia que quiero relatar por las reflexiones a que ellas me condujeron:
En una ocasión, cuando yo tenia once años acompañé a mi madre, quien era Asistente Social, Visitadora Social se decía entonces, en una visita a una familia de obreros del ladrillo, en lo que en esa época, 1940, era Punta de Rieles, al final de Macul. Allí llegamos a una vivienda que era un hoyo rectangular en la tierra con un techo inclinado, y en cuyo interior se encontraba una mujer tendida en el suelo, enferma, cubierta de harapos. Junto a ella estaba un niño, menor que yo. 
Al verlo pensé: 'Yo podria ser ese niño, pero no lo soy, y nada en mí justifica el que yo tenga una casa, pobre pero casa, que yo pueda ir al colegio y comer todos los días, y que este niño no. No es mérito mio, es sólo un regalo de la existencia; nada de lo que tengo me pertenece y sólo me cabe estar agradecido mientras lo tenga'.
Esta experiencia cambio mi vida porque desde entonces viví en la conciencia de que la vida que uno vive es sólo un regalo del que no cabe otra cosa que estar agradecido, y las cosas buenas que uno viva no significan que uno sea mejor que cualquier otro que no las tenga y las cosas malas que a uno le pasan no significan tampoco que uno sea peor que otros que no las viven. Ese niño y yo éramos igualmente dignos. 
La otra experiencia que quiero relatar la viví en el patio de mi casa, junto a un árbol de flores lilas. Allí me encontré pensando: No me gusta obedecer. No quiero obedecer. Que debo hacer para no obedecer? Si mi madre me pide que haga algo, tendré que hacerlo, no puedo decir que no, pero no quiero obedecer. Ah! ya sé, lo que haré será tratar lo que deba hacer como si fuera mio, lo transformaré en lo que yo quiero hacer, y gozaré haciéndolo.
Siempre? No! Cuando se me ordene algo que no quiera hacer mío, no lo haré, y viviré las consecuencias. Desde entonces nunca mas obedecí, ni sufrí haciendo lo que no quería hacer.


Fuente: http://www.amauta-international.com/Maturana.html

martes, 15 de noviembre de 2016

"Los siete pecados capitales y los grupos florales de Bach", por Fernando Sánchez



Según la tradición existen siete pecados capitales y son: 

La Lujuria, La Gula, la Avaricia, la Pereza, la Ira, la Envidia y la Soberbia. 
Pecado es sinónimo de vicio y vicio según el Diccionario del la lengua española es definido como “una excesiva afición a algo, especialmente si es perjudicial”, como una “mala costumbre, el hábito de obrar mal “ y como una “cosa a la que es fácil aficionarse”. 
La palabra proviene del latín vitium, que significa “falla o defecto”. 
Por capital entendemos aquello que es capaz de generar mucho más de lo mismo. Según Santo Tomás “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente indeseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal". Por lo tanto, traducido a un lenguaje moderno un pecado capital es aquel que es capaz de generar muchos defectos y anomalías en nuestro sistema psíquico o, lo que es lo mismo, serían las enfermedades primarias. Una virtud por el contrario es “aquella fuerza interior que permite al ser humano tomar y llevar a término las decisiones correctas en las situaciones más adversas para tomarlas a su favor, el virtuoso es el que está en camino de ser sabio, porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo común. El virtuoso es el que “sabe remar contra corriente”. Es el alma y el espíritu, es el ser o el no ser de cada persona usando su corazón como el supremo mediador”. 

Las siete virtudes son la Castidad (en latín, castitas) la Templanza (temperantia), la Caridad (caritas), la Diligencia (diligentia), la Paciencia (patientia), la Compasión (humanitas) y por último, la Humildad (humilitas).
Además están las virtudes Teologales que son los hábitos que Dios infunde en la inteligencia y en la voluntad para ordenar nuestras acciones y estas son la Fe, la Esperanza y la Caridad; y la virtudes cardinales descritas por Platón en la República y son la Prudencia que viene del ejercicio de la razón, la Fortaleza de ejercer las emociones del espíritu, la Templanza de dejar que la razón anule los deseos indeseados y la Justicia que permite un estado en que cada elemento de la mente este de acuerdo con los otros. 

La Lujuria (luxuria): Se refiere a la idea de tener pensamientos obsesivos sobre otra persona. Según Dante se refiere a un “amor excesivo por los demás” dejando a un lado el “amor verdadero”. Esa falta de amor verdadero genera un vacío de amor dentro de la persona que intenta llenar con el deseo por los otros. Esto hace que la persona busque convertir al otro en un objeto de su posesión. La Lujuria se combate con la virtud de la Castidad (comportamiento voluntario a la moderación y regulación de los placeres) y el grupo floral asociado sería el Grupo VII, el grupo de los remedios para la excesiva preocupación por los demás.
La Gula (gula): Se entiende como cualquier forma de exceso, como el consumo excesivo de manera irracional o innecesaria. La Gula incluye ciertas formas de comportamiento destructivo. Su contrapartida es la virtud de la Templanza cuya función es la de dar equilibrio en el uso de los bienes creados y compartidos. Su misión es la de asegurar el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantener los deseos dentro de un límite. Tener templanza es ser equilibrado. El grupo floral asociado es el Grupo II, el grupo de los remedios para quienes sufren incertidumbre. 
La Avaricia (avaritia): La Avaricia como las dos anteriores, la Lujuria y la Gula hace referencia al error del exceso. La Avaricia puede implicar actos de deslealtad, traición deliberada, especialmente para el beneficio personal. Búsqueda y acumulación de objetos con actos que pueden llevar asociadas conductas violentas. Su virtud opuesta es la Caridad, que consiste en dar amor desinteresado hacia los demás. El grupo floral asociado es el Grupo V, el grupo de los remedios para los hipersensibles a influencias y opiniones. 
La Pereza (acidia): La Pereza se refiere a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia en cuanto tal. Haría referencia a una tristeza de ánimo que nos aparta de nuestro camino espiritual, a causa de los obstáculos y dificultades con las que nos podemos encontrar. La virtud que le corresponde es la de la Diligencia, que es el esmero y el cuidado en ejecutar algo. Una prontitud de hacer algo con gran agilidad tanto interior como exterior. El grupo floral asociado es el Grupo III, el grupo de los remedios para la falta de interés en las actuales circunstancias. 
La Ira (ira): La Ira es un sentimiento no ordenado, ni controlado de odio y enojo. Se puede manifestar como una negación de la verdad, tanto hacia los demás como hacia uno mismo. Puede dar lugar a actitudes vengativas y deseo de hacer mal al otro. La virtud que le corresponde es la Paciencia; la Paciencia “es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él”. El grupo floral asociado es el Grupo VI, el grupo de los remedios para el abatimiento y la desesperación. 
La Envidia (invidia): La Envidia se caracteriza por un deseo insaciable que consiste en desear algo que otro tiene, y que perciben que a ellos les falta. Dante la define como el “Amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos”. Su virtud asociada es la Compasión; la Compasión significa literalmente “sufrir juntos”, es un acto del alma que nos hace sensible al mal que padece otro ser. El grupo floral asociado es el Grupo I, el grupo de los remedios para los que sienten miedo o temor. 
La Soberbia (supervía): La soberbia es considerado el original y más serio de los pecados capitales y es fuente del que derivan los otros. Simboliza el deseo de ser más importante o atractivo que los demás. Según la Biblia, este pecado es cometido por Lucifer al querer ser igual que Dios. Se define como la sobrevaloración del Yo respecto a los otros. El Soberbio cree que todo lo que hace o dice es superior a todo lo que dicen o hagan los demás. La virtud que le corresponde es la de la Humildad, es la característica que define a una persona modesta, alguien que no se cree mejor o más importante que los demás en ningún aspecto. El grupo floral asociado es el Grupo IV, el grupo de los remedios para la soledad.

Fuente: www.concienciaesencial.com

Sobre el autor:

Fernando Sánchez,  psicólogo colegiado, experto en mediación familiar, escolar y comunitaria. Director Psicodramático. Terapeuta Floral, BFRP (Bach Foundation Registered Pratitioner). Terapeuta SacroCraneal. Maestro de Reiki.

domingo, 13 de noviembre de 2016

¿Qué cosas pasan en una terapia floral?, por Susana Veilati...


- Es habitual que nuestros allegados perciban nuestros cambios antes que nosotros mismos “Tienes mejor cara”, “Estas más tranquilo”, “No contestas de tan mala manera”, “Me siento mejor hablando contigo”.
- Aumenta la capacidad de escuchar y la empatía.
- Se produce un incremento de la habilidad de poner en palabras lo que se siente y se piensa. Esto es fundamental a la hora de saber qué nos está sucediendo, qué necesitamos y cómo expresarlo.
- Se desarrolla la sensibilidad hacia la naturaleza y el arte, junto con el desenvolvimiento de la aspiración espiritual y nobles ideales.
- Disminuyen la ansiedad y la angustia y eso permite al sujeto retomar sus quehaceres cotidianos con una sensación de mayor autonomía; y decidir adentrarse en la comprensión de lo que está teniendo lugar. Si bien es cierto que algunos se retiran del tratamiento una vez conseguido lo primero, otros continúan explorando en profundidad. Evidentemente quien prosigue más allá de la mejora sintomática es el que se beneficia de lleno con esta singular forma bebible de tratamiento de la psique.
- La terapia floral actúa tanto sobre los síntomas psíquicos: miedo, ira, celos, incertidumbre, dolor por muerte o separaciones, trastornos de la sexualidad, estrés, agotamiento, etc.; como en los síntomas físicos: dolores musculares, espasmos, jaquecas. Tratando las emociones tratamos los dolores físicos.
- Se regularizan las funciones fisiológicas. Quien bebe terapia floral se enferma menos.
- La terapia floral procura alivio psíquico en caso de enfermedades graves facilitando en el paciente el proceso de aceptación de su destino, despedidas, actualizaciones, disminución del miedo a la muerte.
- Aumenta la capacidad de recordar la historia personal y los sueños; la sexualidad se expresa con mayor riqueza y pierden fuerza los mecanismos de conversión psicosomática.

viernes, 11 de noviembre de 2016

"Las Relaciones como práctica espiritual", Eckhart Tolle



Mientras el modo de conciencia egotista y todas las estructuras sociales, políticas y económicas que este creó entran en su etapa final y se destruyen, las relaciones entre hombres y mujeres reflejan el profundo estado de crisis en el que la humanidad se encuentra ahora. En la medida en que los humanos se han ido identificando cada vez más con la mente, la mayoría de las relaciones no se arraigan en el Ser y así se convierten en una fuente de dolor y permanecen dominadas por los problemas y el conflicto.

Ahora hay millones de personas que viven solas o como padres solteros, incapaces de establecer una relación íntima o renuentes a repetir el drama demente de las relaciones pasadas. Otros saltan de una relación a otra, de un ciclo de placer y dolor a otro, en busca de la meta esquiva de realización a través de la unión con la polaridad de energía contraria. Otros se comprometen y continúan juntos en una relación disfuncional -en la que prevalece la negatividad- por el bien de los hijos, por la seguridad, la fuerza de la costumbre, el miedo a estar solos o algún otro arreglo «beneficioso», o incluso por la adicción inconsciente a la excitación del drama emocional y el dolor.

Sin embargo, cada crisis supone no sólo un peligro sino también una oportunidad. Si las relaciones energizan y magnifican los patrones de la mente egotista y activan el cuerpo del dolor, como ocurre en estos tiempos, ¿por qué no aceptar este hecho más que tratar de escapar de él? ¿Por qué no cooperar con él en lugar de evitar las relaciones o continuar persiguiendo el fantasma de un compañero ideal como respuesta a sus problemas o como un medio de sentirse realizado? La oportunidad que está oculta en cada crisis no se manifiesta hasta que todos los hechos de una situación dada se reconocen y aceptan completamente. Mientras usted los niegue, mientras trate de escapar de ellos o desee que las cosas sean diferentes, la ventana de la oportunidad no se abrirá, y usted permanecerá atrapado en esa situación, que continuará siendo la misma o se deteriorará más. El reconocimiento y la aceptación de los hechos traen consigo un cierto grado de libertad. Por ejemplo, cuando usted sabe que no hay armonía y se da cuenta de ese hecho, a través de ese conocimiento ha aparecido un nuevo factor y la falta de armonía no puede permanecer sin cambiar. Cuando usted sabe que no está en paz, su conocimiento crea un espacio tranquilo que rodea a su falta de paz en un abrazo amoroso y tierno que la transmuta y la convierte en paz. En cuanto a la transformació n interior, no hay nada que usted pueda hacer. No puede transformarse a sí mismo, y ciertamente no puede transformar a su pareja ni a ninguna otra persona. Todo lo que usted puede hacer es crear un espacio para que ocurra la transformació n, para que entren la gracia y el amor.

Así pues, siempre que su relación no funcione, siempre que lo «enloquezca» a usted y a su pareja, alégrese. Lo que era inconsciente está saliendo a la luz. Es una oportunidad de salvación. Todo el tiempo esté consciente de ese momento, particularmente de su estado interior. Si hay rabia, sepa que hay rabia. Si hay celos, actitud defensiva, impulso de discutir, necesidad de tener la razón, una frialdad interior que pide amor y atención, o dolor emocional de cualquier tipo, lo que sea, conozca la realidad de ese momento y esté atento a ese conocimiento. La relación entonces se volverá su sadhana, su práctica espiritual. Si usted observa una conducta inconsciente en su compañero, manténgala dentro del abrazo amoroso de su conocimiento para no reaccionar. La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo, incluso si el conocimiento está en la otra persona y no en la que está actuando llevada por la inconsciencia. La forma de energía que hay tras la hostilidad y el ataque encuentra la presencia del amor absolutamente intolerable. Si usted reacciona ante la inconsciencia de su compañero, se vuelve inconsciente también. Pero si en ese momento se acuerda de conocer su reacción, nada se ha perdido.

La humanidad está bajo una gran presión de evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir como especie. Esto afecta todos los aspectos de su vida y las relaciones cercanas en particular. Las relaciones nunca antes han sido tan problemáticas ni han estado tan cargadas de conflicto como ahora. Como habrá notado, su objetivo no es hacerlo feliz o realizarlo. Si usted continúa persiguiendo la meta de la salvación a través de una relación, se desilusionará una y otra vez. Pero si usted acepta que la relación es para hacerlo consciente en lugar de feliz, entonces sí le ofrecerá salvación y usted se sintonizará con la conciencia superior que quiere nacer en este mundo. Para quienes se aferran a los patrones antiguos, habrá cada vez más dolor, violencia, confusión y locura.

- Supongo que se necesitan dos para hacer de una relación una práctica espiritual, como usted sugiere. Por ejemplo, mi pareja todavía actúa según los viejos patrones de celos y control. Le he señalado eso muchas veces, pero es incapaz de verlo.

¿Cuántas persona se necesitan para hacer de su vida una práctica espiritual? No importa si su pareja no quiere cooperar. La salud mental -la conciencia- sólo puede llegar a este mundo a través de usted. Usted no necesita esperar a que el mundo se vuelva cuerdo, o a que otro se vuelva consciente, para ser usted un iluminado. Podría llegar a esperar por siempre. No acuse a los demás de ser inconscientes. En el momento en que usted comienza a discutir, se ha identificado con una posición mental y está defendiendo no sólo esa posición sino también su sentido de sí mismo. El ego entra a la carga. Usted se ha vuelto inconsciente. A veces puede ser apropiado señalar ciertos aspectos de la conducta de su cónyuge. Si usted está muy alerta, muy presente, puede hacer eso sin involucrar el ego, sin culpar, acusar o hacer daño al otro. Cuando su compañero actúa inconscientemente, abandone todo juicio. El juicio es, o bien confundir la conducta de alguien con quien es esa persona o proyectar la propia inconsciencia en otra persona y confundir eso con lo que es ella. Abandonar el juicio no significa que usted no reconozca la disfunción y la inconsciencia cuando la vea. Significa ser «el que conoce» en lugar de «ser la reacción» y el juez. Entonces, o bien usted estará totalmente libre de reacción o reaccionará y aún será el que conoce, el espacio en el que la reacción se observa y se le permite ser. En lugar de luchar contra la oscuridad, usted trae la luz. En lugar de reaccionar al error, usted lo ve y sin embargo al mismo tiempo mira a través de él. Ser el que conoce crea un espacio claro de presencia amorosa que permite a todas las cosas y a todas las personas ser como son. No existe mayor catalizador para la transformació n. Si usted practica esto, su compañero no puede quedarse con usted y permanecer inconsciente.

Si ambos están de acuerdo en que la relación será su práctica espiritual, mucho mejor. Entonces pueden expresar sus pensamientos y sentimientos mutuamente tan pronto como ocurran, o tan pronto como una reacción surja, de modo que no crean una brecha de tiempo en la que una emoción o una queja se encone y crezca. Aprenda a dar expresión a lo que siente sin acusar. Aprenda a escuchar a su compañero en una forma abierta, no defensiva. Déle espacio para expresarse. Esté presente. Acusar, defenderse, atacar, todos esos patrones diseñados para fortalecer o proteger el ego o para llenar sus necesidades se volverán innecesarios. Dar espacio a los demás -y a usted mismo- es vital. El amor no puede florecer sin ello. Cuando usted ha suprimido los dos factores que destruyen las relaciones, cuando el cuerpo del dolor se ha transmutado y usted ya no está identificado con la mente y con las posiciones mentales, y si su pareja ha hecho lo mismo, usted experimentará la felicidad del florecimiento de la relación. En lugar de reflejar el uno en el otro su sufrimiento y su inconsciencia, en lugar de satisfacer sus mutuas necesidades adictivas del ego, reflejarán mutuamente el amor que sienten en lo profundo de ustedes, el amor que viene con la comprensión de su unidad con todo lo que es. Ese es el amor que no tiene contrario.

Si su compañero está todavía identificado con la mente y el cuerpo del dolor mientras que usted ya es libre, esto representará un reto mayor, no para usted sino para su compañero. No es fácil vivir con una persona iluminada, o más bien, es tan fácil que el ego lo encuentra extremadamente amenazador. Recuerde que el ego necesita problemas, conflicto y enemigos para fortalecer la sensación de separación de la que depende su identidad. La mente del compañero no iluminado se sentirá profundamente frustrada porque sus posiciones fijas no encuentran resistencia, lo que significa que se tambalean y se debilitan e incluso corren «peligro» de derrumbarse completamente, lo que produciría la pérdida de la identidad. El cuerpo del dolor está pidiendo retroalimentació n sin recibirla. La necesidad de discusión, de drama y de conflicto no se satisface. Pero atención: algunas personas que no responden, que se encierran, que son insensibles o están desconectadas de sus sentimientos pueden pensar, y convencer a los demás, de que son iluminadas, o al menos de que no hay «nada malo» en ellas y todo lo malo está en su compañero. Los hombres tienden a hacer eso más que las mujeres. Pueden ver a sus compañeras como irracionales o emocionales. Pero si usted puede sentir sus emociones, no está lejos del cuerpo interior radiante que hay bajo ellas. Si usted está fundamentalmente en su cabeza, la distancia es mucho mayor y necesita traer la conciencia a su cuerpo emocional antes de llegar al cuerpo interior.

Si no hay una emanación de amor y alegría, presencia completa y apertura hacia todos los seres, entonces no hay iluminación. Otro indicador es cómo actúa una persona en situaciones difíciles o amenazadoras o cuando las cosas «van mal». Si su «iluminación» es autoengaño del ego, entonces la vida pronto le ofrecerá un reto que sacará a flote su falta de conciencia en cualquier forma, como miedo, ira, actitud defensiva, juicio, depresión, etcétera. Si usted sostiene una relación, muchos de los retos le llegarán a través de su pareja. Por ejemplo, una mujer puede tener el reto de un compañero insensible que vive casi completamente en su cabeza. Se sentirá amenazada por su incapacidad de oírla, de darle atención y espacio para ser, lo que se debe a su falta de presencia. La ausencia de amor en la relación, que suele sentirse más agudamente por parte de la mujer que del hombre, disparará el cuerpo del dolor de la mujer y a través de él atacará a su compañero, lo culpará, lo criticará, le hará ver que está equivocado, etcétera. Esto a su vez se convierte en el reto de él. Para defenderse del ataque del cuerpo del dolor de ella, que ve como totalmente injustificado, se atrincherará aún más profundamente en sus posiciones mentales, mientras justifica, se defiende o contraataca. Eventualmente esto puede activar su propio cuerpo del dolor. Cuando ambos han sido dominados así, se ha alcanzado un profundo nivel de inconsciencia, de violencia emocional, de ataque y contraataque salvajes. No disminuirá hasta que ambos cuerpos del dolor se hayan reaprovisionado y entren en estado latente. Hasta la siguiente vez.

Esta es sólo una de un número interminable de posibles situaciones. Se han escrito muchos volúmenes y se podrían escribir muchos más, sobre las formas en que la inconsciencia sale a flote en las relaciones entre hombre y mujer. Pero, como dije antes, una vez que usted entiende la raíz de la disfunción, no necesita explorar sus innumerables manifestaciones.

Miremos de nuevo brevemente la situación que acabo de describir. Cada amenaza que contiene es una oportunidad de salvación. En cada etapa del proceso disfuncional que se desarrolla, es posible la liberación de la inconsciencia. Por ejemplo, la hostilidad de la mujer podría ser una señal para que el hombre salga de su estado de identificació n con la mente, despierte al Ahora, se vuelva presente, en lugar de sentirse aún más identificado, aún más inconsciente. En lugar de «ser» el cuerpo del dolor, la mujer podría ser el conocedor que observa el dolor emocional en sí misma, accediendo así al poder del Ahora e iniciando la transmutación del dolor. Esto suprimiría la proyección compulsiva y automática del mismo hacia el exterior. Entonces podría expresar sus sentimientos a su pareja. No hay garantía, por supuesto, de que él escuche, pero le da una buena oportunidad de volverse presente y desde luego rompe el círculo malsano de la actuación involuntaria según viejos patrones mentales. Si la mujer pierde esa oportunidad, el hombre podría mirar su propia reacción mental-emocional al dolor de ella, su propia actitud defensiva, en lugar de ser la reacción. Podría entonces observar cómo su propio cuerpo del dolor se dispara y traer así conciencia a sus emociones. De esta manera, surgiría un claro y calmado espacio de pura conciencia: el que conoce, el testigo silencioso, el que observa. Esta conciencia no niega el dolor y sin embargo está más allá de él. Lo deja ser y sin embargo lo transmuta al mismo tiempo. Acepta todo y lo transforma todo. Se habría abierto una puerta para ella a través de la cual podría fácilmente unirse a él en ese espacio.

Si usted está habitualmente, o al menos la mayoría de las veces, presente en su relación, este será el mayor reto para su compañero. No podrá tolerar su presencia durante mucho tiempo y permanecer inconsciente. Si está listo, cruzará la puerta que usted le abrió y se unirá a usted en ese estado. Si no lo está, se separarán como el agua y el aceite. La luz es demasiado dolorosa para el que quiere permanecer en la oscuridad.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Agrimony: detrás de la máscara, hay una persona asustada...




Mi seguridad es falsa 
La lanza abrió un costado 
Detrás de esta máscara 
Hay un chico asustado 
Quebrado 
Quebrado 
Miedo de morir 
Antes de saber vivir...





lunes, 7 de noviembre de 2016

Reconocerse y tomar el camino que indica el alma.


Tengo una paciente que llegó a consultar por su hijo y, finalmente, los problemas que el niño tenía, venían de las heridas de la madre.
Los traté a los dos. Y fue muy bonito, y rápido, por lo demás. Ella recobró la autoestima y descubrió su valor. Estaba dedicada exclusivamente a su casa, lo que no es malo -hasta que comienzas a sentir que algo te falta-. Conociéndose, sabiendo de dónde venían sus miedos y sus creencias, se armó de valor y enfrentó al marido (quien no quería que ella trabajara, usando el clásico argumento de que los niños quedarían descuidados). Pasó por sobre la "autoridad", por sobre la culpa y los miedos y comenzó a trabajar. 
Ahora estoy haciendo terapia a su hija, porque la madre insistió en sanar también a la niña de todo lo que ella pudo haberle transmitido. 
La última vez que nos vimos, me regaló un envase (trabaja envasando) con Chía. Incluso, al poco tiempo, la ascendieron y ahora es supervisora.
Esta mañana, al disfrutar mi desayuno, no sólo estoy comiendo, estoy, además, disfrutando del fruto del trabajo, exterior e interior, de una mujer, como tantas, que no se atrevía a dar un giro a su vida. Saboreo, también, mis propios logros. 
De estos detalles está hecha la vida y es mejor estar despierto para que no pasen del largo. Vivir es estar presente...