lunes, 5 de junio de 2017

Validación Emocional: ¿Qué es y Cómo practicarla?


"No te preocupes". "No es para tanto". "Estás exagerando". "No te puedes poner así por eso". "No vale la pena estar triste".
Todos hemos recibido alguna vez comunicaciones similares a éstas. Entonces, apenas las escuchamos, corremos a abrir la cajita de herramientas para "cambiar lo que sentimos", ilusionados, hasta que nos damos cuenta de que simplemente no podemos. 
La cajita resulta inútil porque lo que sentimos es algo que no depende de nuestra voluntad.
Es cierto que una vez que una emoción se ha disparado, contamos con varios recursos para elegir cómo responder a ella, pero esa es otra historia.
Las emociones tienen siempre un disparador - un evento que las precipita -, que no podamos identificarlo desde afuera, no significa que la emoción surgió "de la nada". 
Los seres humanos estamos preparados para experimentar todas las emociones; ellas son parte del desarrollo evolutivo de nuestra especie y cumplen una función. En este sentido no hay tal cosa como emociones "buenas" o "malas", "correctas" o "incorrectas". 
Todas las emociones que experimente una persona son siempre válidas y tienen sentido. 
De más está decir que la mayoría de las veces que alguien nos dice "no te preocupes, no es nada", está tratando de ayudar, de calmar, de aliviar. Sus intenciones son buenas, pero probablemente provoque el efecto contrario: hacernos sentir equivocados y dejarnos solos. A esto le llamamos invalidar: comunicarle al otro que lo siente es incorrecto, que debería sentir distinto, que no es comprensible lo que le pasa.
Básicamente, lo que está detrás de la comunicación invalidante es la NO aceptación de la experiencia emocional del otro.
Validar: una estrategia de Aceptación 

Probablemente uno de los mayores aportes de una Terapia es la inclusión de la Validación como una de las estrategias centrales del tratamiento .
La validación por parte del terapeuta implica, de manera resumida, comunicar al paciente que sus respuestas emocionales tienen sentido y son entendibles dentro de su historia y/o contexto actual. 

El terapeuta acepta las emociones del paciente y le comunica esta aceptación. Aceptarlas implica identificar esas respuestas, tomarlas seriamente, sin desatenderlas ni trivializarlas, con una actitud carente de juicio y describiéndolas de manera no peyorativa.
Básicamente, cuando un terapeuta utiliza estrategias de validación emocional lo que hace es alguna de estas cuatro cosas (o varias a la vez):
  • Ofrece oportunidades para la expresión emocional: el terapeuta escucha, clarifica y valida las emociones sin juzgarlas, dándoles lugar. Esto implica lo contrario a intentar controlar las emociones del paciente - intentar calmar las emociones rápidamente envía el mensaje de que son algo que no tendría que estar ahí, algo de lo que hay que deshacerse, justamente lo contrario a lo que se intenta al validar.
  • Enseña habilidades de identificación y etiquetado de emociones: invita a observar con atención qué es lo que se está experimentando, a identificar los componentes de la emoción (disparadores, sensaciones corporales, impulsos de acción) y a poder nombrarlas.
  • Lee las emociones: para esto es necesario que el terapeuta conozca bien al paciente y esté familiarizado con su cultura y contexto. Leer las emociones implica que con pocos elementos - como el evento precipitante o cierta postura corporal- el terapeuta puede darse cuenta de cuál es la emoción que puede estar sintiendo el paciente y comunicárselo a modo de hipótesis. Esto es casi siempre validante ya que comunica que la respuesta emocional del paciente es normal y entendible.
  • Comunica la validez de la emoción: el terapeuta comunica que esa experiencia emocional es comprensible. Existen dos tipos de comprensión que puede comunicar. La primera es comunicar que la mayoría de las personas responderían a la situación disparadora de la emoción de la misma manera. La segunda es comunicar que la emoción es comprensible dadas sus experiencias pasadas de aprendizaje, incluso cuando otros hubieran reaccionado diferente, es entendible dentro de ese contexto.

Validación en la vida cotidiana 

Podemos definir entonces a la validación como una práctica de aceptación profunda de las emociones del otro sin juzgar, sin aconsejar, sin intentar cambiar nada en ese momento. Cuando validamos, corroboramos la importancia de lo que siente la otra persona y lo tomamos como algo legítimo. En definitiva: comunicamos que nos importa su experiencia. 
No tenemos que estar de acuerdo para validar, ni pensar que nosotros reaccionaríamos igual. Tampoco es necesario que nos parezca lógica la respuesta emocional. Si asumimos que todas las respuestas emocionales son producto de una historia de aprendizaje y un contexto particular, podremos entender que son siempre válidas, aunque no comprendamos del todo esa respuesta particular. 
Tenemos muy buenas razones para practicar validación con las personas que tenemos a nuestro alrededor. La validación construye confianza y aumenta la intimidad en los vínculos, disminuye la sensación de aislamiento y alienta a que el otro experimente y acepte sus emociones. 
La práctica de la validación suele generar también un aumento de la capacidad para la auto-validación emocional. Respetamos las emociones de los otros y también las propias, aceptándolas como parte de la experiencia de ser humanos. 

¿Cómo la practicamos? 

1) Prestando atención, escuchando al otro, mirándolo a los ojos: escuchar lo que dice atentamente, observar sus gestos, su tono de voz, su postura corporal; estar atento a lo que el otro expresa sin pensar en la respuesta que darás. 

2) Aceptando con mente abierta la experiencia emocional del otro: cualquiera que sea la emoción que está sintiendo, es su emoción, y puede incluso ser dolorosa pero eso es parte de la condición humana. Es importante hacer lugar a todas las emociones, todas tienen un sentido. 

3) Identificar las emociones del otro y dar una respuesta empática sin aconsejar: aconsejar implica que algo de la situación debe cambiar, muestra que nos cuesta tolerar la presencia de la experiencia emocional. Si la otra persona no ha pedido consejo, darlo puede resultar invalidante ya que puede dejar ver que consideramos que el otro no sabe cómo resolver sus problemas. 

Es muy importante tener en cuenta el hecho de que debemos respetar cuando las otras personas no nos han pedido consejo. El acto de aconsejar en sí mismo no es malo, sino hacerlo sin que la otra persona lo haya requerido. 

4) Ofrecer compañía: ofrécele permanecer a su lado durante la experiencia emocional; si no estás seguro de que eso es lo que el otro desea puedes preguntar si desea estar solo, si quiere hablar sobre eso o si hay algo puntual que puedas hacer en ese momento. Es importante no emitir juicios ni valoraciones en esos momentos y estar dispuesto a dar no lo que uno cree que es mejor sino lo que es mejor desde la perspectiva del otro.

Una de las razones por las que nos cuesta tanto validar las emociones del otro es la ansiedad que sentimos por ayudarlo a sentirse mejor y, de paso, sentirnos mejor nosotros. Nos cuesta hacer lugar a las emociones, en especial cuando son dolorosas o displacenteras. Nos duele que al otro le duela, que esté triste, que esté enojado y nos cuesta tolerar estar ahí para simplemente acompañar. Pero el riesgo de querer ahogar rápido esas emociones es alto: podríamos enseñar sin quererlo que las emociones dolorosas no deberían estar ahí, cuando en realidad son parte ineludible de la vida; podríamos estar comunicando que el otro no sabe cómo llevar una vida sin dolor, lo cual es en realidad una meta inalcanzable.
Muchas veces, la impaciencia por "ayudar" al otro tiene que ver más con sentirnos mejor nosotros mismos (porque somos buenos, porque hacemos algo bien, etc.) que con ponerse realmente en el lugar del otro y pensar en qué es lo que está necesitando realmente en ese momento. No podemos determinar nosotros las necesidades de quienes nos rodean, en todo caso, podemos intentar acercarnos con la validación, para intentar que nos expresen qué es lo que necesitan realmente. 

No hay experiencias emocionales "positivas" sin las "negativas". Quien no está dispuesto a sentir y aceptar el dolor poco a poco va perdiendo la capacidad para experimentar felicidad y alegría. En este sentido, uno de los mejores regalos que podemos ofrecer es dar lugar a las emociones del otro - y a las propias-, las que fueren, porque todas contienen algo de verdad y de sentido y merecen ser experimentadas completamente.
La validación también puede ser un paso importante a reconocer lo que sentimos, sin tratar de ocultarlo o bloquearlo, para poder buscar formas de respuesta ante esos sentimientos que sean más positivos para nosotros mismos y para quienes nos rodean. Validar no significa necesariamente actuar la emoción, es decir, no significa que vamos a salir a tirar cosas porque estamos enojados, como un ejemplo, sino que significa aceptar que uno está enojado y, a través de esa consciencia de lo que uno siente, se abre la oportunidad de comprendernos mejor y actuar de manera consciente ante los detonadores emocionales. 

https://es.sott.net/article/37784-Validacion-emocional-que-es-y-como-practicarla

sábado, 3 de junio de 2017

"El Don de la Sensibilidad"



Características de las Personas altamente sensibles
Hablamos de personas sensibles e introvertidas, a quienes relacionarse con el entorno les resulta más complicado y difícil que al resto de la gente. Puede que les molesten las luces brillantes o les depriman ciertos ambientes, mientras a los demás estas cosas no les afectan para nada. Suelen ser intolerantes con algunas personas a las que perciben como carentes de sensibilidad, superficiales, indiferentes (e incluso estúpidas).
Dotados de intuición y gran empatía, buscan gustosos la soledad mientras demuestran una conexión emocional enorme con los demás. La timidez es un recurso en su relación social, al igual que su enorme capacidad  para percibir cualquier muestra de belleza.
Toleran con cierto grado de dificultad estímulos (sonoros, auditivos, olfativos), que al resto de las personas pueden resultarle imperceptibles, como luces y ruidos estridentes, olores poco agradables, el caos, el desorden. Cualquier situación que implique cambios, hablar públicamente, sentirse observados, son desencadenantes del despertar de su sensibilidad y restan su capacidad para pensar. 
Si un rasgo llama la atención en las personas hipersensibles, es su percepción de todo aquello que a los demás les parece sutil.
Estas personas que viven (como todos) en una sociedad que valora y premia la dureza, la extroversión, la contención de emociones frágiles y delicadas, suelen sentirse incomprendidos, menospreciados, diferentes, incluso infravalorados.

Ni una maldición ni un trastorno ni una patología

La primera lección para las personas altamente sensibles, es entender que ser de este modo, no es una maldición, ni un fallo, ni un error. Es un desafío y un regalo. Un desafío porque cada vez hay más personas sensibles que se agrupan para ser entendidas y valoradas. Un regalo por poseer el privilegio de ofrecer sentimientos de ternura, cariño, comprensión, sin que los demás sepan en ocasiones que están necesitados. 
Es muy posible que a lo largo de tu vida, y en especial durante tu infancia, fueras muy consciente de esa distancia emocional, y de cómo en ocasiones tenías la sensación de vivir en una especie de burbuja de extrañeza y soledad.
A principios de los 90, la Dra. Elaine Aron escribió el libro "Las Personas altamente Sensibles". Ahondando en la personalidad introvertida, detalló con minuciosidad los rasgos de una nueva dimensión, no descrita hasta entonces, y que reflejaba una realidad social: la de las personas altamente sensibles, reflexivas, empáticas y a la vez, reactivas emocionalmente.
Sí tú eres una de esas personas, es importante que comprendas que la alta sensibilidad no es un motivo para sentirte extraño o inferior, por el contrario, debes sentirte afortunado por contar con estos cuatro dones:

El don del conocimiento emocional
Ya desde la infancia, la persona con alta sensibilidad va a percibir aspectos en su día a día que le van a ofrecer una mezcla de angustia, contradicción y fascinante curiosidad. Sus ojos captaran aspectos que ni los adultos tienen en cuenta: esa mueca de frustración en sus maestros, la expresión de preocupación en su madre…
Serán capaces de percibir cosas que otros niños no ven, y ello les enseñará desde muy pequeños que la vida a veces es difícil y contradictoria. Verán el mundo con la mirada de niño que se abre tempranamente al mundo de las emociones sin saber aún qué las guía, qué las hace vibrar o cómo gestionarlas.
La sensibilidad es como una luz que resplandece, pero a su vez, nos hace más vulnerables al comportamiento de los demás, a las mentiras, a los desengaños, a las ironías.
"¡Todo te lo tomas a la tremenda!" te dirán a menudo.
Y así es: Eres quien Eres

El don de disfrutar de la soledad

Las personas altamente sensibles encuentran cierto placer en sus instantes de soledad.
Son rincones que buscan con anhelo para llevar a cabo sus tareas, sus aficiones. Son personas creativas que disfrutan de la música, de la lectura, de las expresiones artísticas. Y aunque ello no quita de que disfruten también de la compañía de otros, es en soledad cuando más satisfacción encuentran.

El don de una existencia desde el corazón

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño.
A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia a menudo al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse vulnerables frente a los estímulos externos, frente al comportamiento de la gente. No obstante, hay algo que el resto no sabe: pocas emociones se viven con tanta intensidad como el amar y ser amado.
Y no hablamos sólo de relaciones de pareja. Gozan del amor en  la amistad, en el cariño cotidiano o en el sencillo acto de experimentar la belleza de un cuadro, de un paisaje o de una melodía. Todo aquello  es para la persona altamente sensible, una vivencia intensa, llena de pasión, enraizada en el propio corazón.

El don del crecimiento interior

La alta sensibilidad no se quita. Uno viene al mundo con ello, con esa particularidad, con ese don que ya se puede ver claramente desde la más temprana edad. Sus preguntas, su empatía, su intuición, su vulnerabilidad emocional…
No es fácil vivir con este don. No obstante, una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar muchos de esos detalles. No debes dejar que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos.
Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Que no vivirán ciertas cosas con tu misma intensidad, no obstante, ello no significa, por ejemplo, que te quieran menos. Respétalos, entiéndelos. 
Entiéndete a ti mismo. Una vez que hayas descubierto tu propio ser y tus facultades, encuentra tu equilibrio y fomenta tu crecimiento personal.
Has de tu sensibilidad una fortaleza y siéntete orgulloso de ella.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com
Nota: Este artículo aparece en innumerables páginas, pero la mayoría remite al sitio "la mente es maravillosa". Además he hecho algunos cambios, aportando detalles que he observado en mi quehacer terapéutico.

jueves, 1 de junio de 2017

"Un Vagabundo llamado Bach", por Eduardo H. Grecco y Amparo Treig


Hemos leído, varias veces, el enternecedor diario personal de Evelyn Bach. Cada línea, cada palabra, cada situación vivida y narrada por Evelyn, describen la herida del padre ausente. Esto nos coloca ante una circunstancia singular: tratar de comprender la grandeza de un hombre en su supuesta única misión de vida, y su miseria como progenitor. Y, hablamos de supuesta misión porque, ¿acaso no podría haber formado parte también de su misión de vida el acto sagrado de la paternidad? Entender la dificultad de un ser humano para integrar estos aspectos de la experiencia masculina y declinar uno para poder seguir el otro. La historia está llena de grandes hombres que, al mismo tiempo, fueron padres insuficientes o lejanos. No se trata de condenar o justificar, aquí, una conducta, en este caso la de Bach, solo queremos narrar una historia y entretejerla con un descubrimiento.
Hemos visto varias fotos de Bach con su hija y de su mirada y posturas no se desprende otra cosa que ternura. Esto era nuestro imaginario hasta que nos topamos con el relato de su hija. No estamos diciendo que Bach no amara a su hija, solo queremos traer a la historia como ella veía a su padre. Incorporar la otra mirada de quien, desde el lugar de niña, guarda la huella de un olvido que esta preñado de memorias. Tampoco relegar el hecho de que ambos vivieron en una época en la cual los padres no tenían muy en cuenta a los hijos como almas libres. Y, entonces, con esa nueva luz ver, por ejemplo, como las afirmaciones de Bach en “Cúrate a Ti Mismo”, sobre la función paterna cobran un nuevo significado o bien como, el cuento de Mary Tabor sobre ese médico casi vagabundo en la taberna que curaba con las manos, se ilumina.
Intentemos penetrar en la complejidad de una circunstancia que amerita lecturas diversas según donde nos coloquemos.
Es claro que, para cualquier persona, es muy arduo desplegar todo el talento de que dispone, hacer de sus defectos virtudes, realizar su vocación de vida, aprender las lecciones que su alma demanda y caminar por el sendero que le toca transitar. Se escribe en tres renglones pero se necesita muchas existencias para lograr esto que, el hinduismo, al cual era tan afín Bach, nos plantea como el sendero a transitar. Y, una de las cosas que hay que hacer para avanzar en ese camino, es liberarnos de gravedad de los patrones infantiles que impiden alcanzar la individuación, es decir, la integración madura de todo lo que somos.
Entre las diversas fuerzas masculinas hay una que es esencial a todos los hombres y que incluye en su seno la función paterna. La tarea central de este arquetipo es ayudar a los hombres a vivir de acuerdo al orden correcto. En ese sentido, es posible decir que, el padre, se constituye en el mundo de los hijos en aquel que trae normas, autoridad y dirección pero, en especial, el que les facilita su salida de la placenta emocional de la madre, para integrarse a un mundo más amplio que el familiar. También, es el primer hombre en la vida de una hija. Y, hay que comprender que, en todo padre, está presente una memoria constelar de lo que es ser padre y, si esto fue conflictivo, como lo fue en Bach con su padre, tal situación tuvo que tener repercusiones significativas en la construcción de este rol. Además, hay que agregar que, al parecer, desde el nacimiento de Evelyn hasta los cinco o seis años, es decir hasta 1922, Bach estuvo medianamente presente en la vida de su hija aunque no siempre convivió con ella. Tal vez, en ese año, se produce una ruptura definitiva en la relación de Bach y su esposa Kitty, que coincide en el tiempo, con la aparición, en la historia de Bach, de Nora Weeks (aunque para algunos esto sucede en 1929), y Bach pareciera que desaparece del mundo de su hija por largos espacios de tiempo. Así, en otra oportunidad, hemos publicado un artículo sobre un paseo al zoológico al cual Bach llevo a su hija y que esta disfrutó mucho con un hombre al cual “nunca llegue a conocer realmente.”
En este texto queremos comentar otro párrafo del diario personal de Evelyn Bach.

"Un día volví a casa del trabajo y encontré a mi madre en un estado de perturbación, le pregunté qué había pasado. Creo que fue hacia el mediodía que había oído a alguien que llamaba a la puerta, fue a abrir y se encontró a un vagabundo, o a alguien parecido a un vagabundo, allí delante de ella. Resulta que era mi padre. Había venido a preguntar si podía volver a vivir con nosotras, quería ayuda. Ella le dijo que no quería que volviera, que estábamos muy bien allí, que las dos ganábamos dinero y que él no se había preocupada para nada por nosotras durante años. A lo mejor no hizo lo correcto, a lo mejor fue cruel, no la pienso juzgar, pero él se fue y dos años más tarde, en 1936, un doctor se puso en contacto con mi madre para decirle que mi padre había muerto."

En una entrevista que se le hace a Evelyn, que tenemos grabada, y que sucedió a posteriori de haber escrito su diario personal, se refiere a este mismo evento con algunos cambios: (la B corresponde a Bobby, el sobrenombre de Evelyn)

“B: Estábamos en la casa, yo estaba arriba y tocaron a la casa y mi madre abrió y estaba este vagabundo rogándole que lo aceptara de nuevo y lo dejara vivir con nosotros, estaba todo sucio y sin bañarse y ella le dijo que no, no sé qué le dijo exactamente pero sé que lo rechazó. Yo no le pregunte mucho a mi madre porque yo no tenía interés en saber de él ya que él nunca se interesó en saber mucho de mí. Yo debía haber tenido como 19 cuando le pregunte a mi mamá
A: 18 iba a cumplir 19
B: Si, sí
A: Aparentemente él no estaba muy bien por esa época
B: Si debía estar muy desesperado y necesitaba algún sitio donde vivir, no tenía dinero y pensó: bueno volveré donde Kitty, lo cual me parece una propuesta poco coherente por su parte, ¿no crees?”
A: No sé, quizás pensó que lo perdonaría, quien sabe lo que alguien piensa cuando está desesperado… Y, alrededor de esa época le pidió un préstamo a los Masones y, los datos muestran que él se encontraba con problemas económicos.”

En otro tramo Evelyn, refiriéndose a su padre comenta algo despiadado en conexión con un grupo masónico al cual Bach se había afiliado: “Cuando estas solo y eres egoísta y estas por ti solo, y necesitas ayuda, te inscribes y buscas consuelo en lo que sea y creo que fue lo que paso al final.”
Lo primero que queremos traer a colación es un relato de un cuento de Mary Tabor, tomado de su libro “Fiel a Ti Mismo”, en donde aparece Bach escondido bajo el nombre de Dr. Davidsson. El relato de Mary y el de Evelyn se refuerzan mutuamente. 
Leamos:
“El tipo del rincón permanecía sentado muy quieto, escondido en la sombra de la lámpara. Las lágrimas rodaban por sus mejillas inadvertidamente. Revivía los días pasados, cuando lleno de un deseo ardiente, de un gran fuego en el alma, se había marchado porque esperaba ayudar a la humanidad.
Curar, curar, ése era su gran deseo. Lo había sentido con frecuencia en sus manos cuando estudiaba en el hospital, mientras se ocupaba de los enfermos y del sufrimiento. Pero siempre, siempre, le eludía. No conseguía hacerlo y la medicina había fallado totalmente, tantos habían muerto en agonía. Era demasiado para él y a medida que pasaron los años buscó refugió en la bebida contra ese sufrimiento de la humanidad. No podía soportar esa tortura él solo.
Le caían las lágrimas y sollozaba silenciosamente. ¿Cómo había llegado a esto? Un borracho expulsado de la profesión; mucho tiempo antes se había retirado al exilio, excomulgado por el Consejo Médico. Sus sueños, sus grandes y gloriosos sueños, todos desvanecidos, todos pisoteados.”
Según parece, el regreso de Bach al que alude Evelyn, sucede en 1934, tal vez en el verano de ese año, y en esa época, o poco antes, Bach había está elaborando Wild Oat. Si miramos este remedio y pensamos trasladar su acción a un posible estado emocional de Bach, podríamos aventurar la idea que Bach había perdido la ambición, la voluntad de realización necesaria para seguir adelante y se encontraba extraviado, como Odiseo al salir de Troya, en el embrollo material de la existencia, atrapado en la pérdida de sus sueños, decepcionado, insatisfecho, perdido ante un laberinto de vivencias del cual sentía que no podía salir. Y, como Odiseo, necesitaba encontrar un mapa para poder regresar a su camino, que tal como ocurre con el héroe griego, es un don que solo está en las manos de una mujer. Circe, que vivía en la isla Aurora, la aurora que inicia por oriente, y es, por lo tanto, la que orienta y da puntos de referencia, fue para Odiseo el GPS en su desorientación. Tal vez, entonces, Wild Oat reorientó la brújula de Bach encaminándolo hacia Kitty y, quizás, más específicamente hacia Evelyn. Pero, Bach, no pudo persuadir a Kitty, tal vez ella no ella era Circe ni tenía porque serlo. Es interesante que, poco después, según nuestra cronología, Bach se instalara en Wellsprings en la casa de Mary Tabor.
Es posible que fuera Wild Oat el catalizador de un intento de Bach de regreso “al hogar” o a su misión de vida, “su otra misión de vida”, y a ocupar su función paterna. Hay un contexto bien complejo de la relación de Bach con su padre y su lugar de padre. Es bueno desnudar esta historia y darle una respuesta comprensiva. Ver al hombre con sus elecciones, ver a una hija que solo le hubiera interesado tener un padre, un padre que pierde a su hija por su misión (en el mejor de los casos, aunque la hija pensaba que era culpa del alcohol, el cigarrillo y las mujeres)....Sigamos meditando, sigamos indagando. Lo que nos queda claro, es que, Bach, amo a su hija. Aunque ella pudo haber sentido falta de amor, la verdad es que cada quien ama como sabe amar. Para Chicory, primero están sus afectos, su tesoro es su familia y para Vervain primero esta su misión y su legado, otro tema presente, por cierto, en Wild Oat. Y, ya sabemos que, allí donde esta nuestro tesoro, esta nuestro corazón. Esto no significa que sea un mal corazón, solo un corazón que late como sabe latir.
Antes de morir Bach escribió una carta a Mary Tabor en uno de sus párrafos dice: “He pensado en mi hija y en todos los seres que amo y el servicio del cual la Divinidad, por razones que no explico, me aparta. El Reino de los Cielos no está en la palabra sino en la pureza del alma que deriva del servicio y la compasión.”
También nos queda claro que mucho de lo que la hija de Bach comenta, desde sus sentires, pasa por la mirada que su madre tenía de su padre. En tramos del diario y del video, Evelyn, comenta que no sabe mucho sobre su padre pero si se evidencia que esta resentida con él. Al margen del decir de ella, la clínica enseña que mucho de aquello que una hija cuenta de su padre son los relatos de la madre. Hombres y mujeres funcionan de un modo diverso en relación al amor de sus hijos. Las madres aman a sus hijos de un modo natural por el solo hecho de ser sus hijos pero, también, por el refuerzo de las hormonas de vinculación mediante las cuales los bebés garantizan ese amor necesario de su madre para sobrevivir. Los padres, en cambio, edifican el amor a sus hijos por intermediación del amor a la mujer. Entran en el mundo de sus hijos a través del deseo, la mirada y el amor de la madre. Esto implica que un hombre, cuando ama a una mujer, es capaz de conectarse con sus hijos gracias a la vía materna. Si esta facilitación no está presente, pareciera como si el hombre fuera incapaz de construirla por sí mismo o que la dificultad para hacerlo se acrecienta. ¿Se amaron realmente Edward y Kitty? ¿Vivieron juntos solo por la necesidad de la existencia de una hija? También, es cierto que cuando un hijo llega a la adolescencia las cosas cambian y el padre puede construir con ellos una relación con independencia de la madre y, en ese sentido, parece que Bach fracasó en esa labor o no le interesó llevarla a cabo. Es como si le hubiera costado armonizar el ser padre con el mantener relaciones de pareja con otras mujeres diferentes a la madre de su hija. En los años 20 Bach se fue a vivir por un tiempo con otra mujer y, Evelyn, alude a que siempre las mujeres fueron un problema para Bach. ¿Habrá sido así? Sin embargo, es maravilloso como un hombre con esos procesos a cuesta sobre sus hombros, fue capaz de edificar una obra de la naturaleza de la Terapia Floral. Pero, tampoco podemos evitar preguntarnos qué nos hubiera legado si él, también, hubiera considerado su lección de vida el ocupar esa ausencia grabada en el alma de su hija. Ser el padre amoroso y dador de libertad que emana de esas fotos y de sus textos y también el fundador de un sistema de curación sin precedentes. Por ahora, dejamos aquí nuestra labor periodística.
Agradecemos a Berta Creus la traducción al castellano de este retazo del diario de Evelyn Bach y a Inés Grandes del tramo del video, en el cual, se le realiza una entrevista a la hija de 
Bach.

Fuente: https://www.facebook.com/eduardohoracio.grecco/posts/1374124252671459?comment_id=1375638335853384&notif_t=feed_comment_reply&notif_id=1496354232370053
Palabras del Autor
Queridos amigos: Aquí les entrego este artículo escrito con amor. Tal vez les mueva muchas cosas y los enfrente a un Bach desconocido o poco habitual. Solo hay que abrirse a la resonancia de lo que dice, sin juzgar, sin evaluar, solo comprendiendo que, en los seres humanos, junto a nuestras grandezas conviven las miserias. Lo significativo es lo que hacemos con ellas. Como enseña el Evangelio “Quien soy yo para juzgar a mi hermano.”

miércoles, 31 de mayo de 2017

"Educar los Sentimientos propios y alimentar la Emocionalidad colectiva"


Una máxima simple es que podríamos contribuir a la seguridad humana en la ciudad si contribuimos con nuestra propia felicidad a la felicidad de los otros; quizás conociéndonos más a nosotros mismos y a los otros. 
Esto puede sonar a trabalenguas, pero si se lee despacio tiene lógica. 
En una sociedad tan emotiva, es fundamental el gobierno y la direccionalidad de las emociones. La posibilidad de entendernos a nosotros mismos es un criterio para construir la convivencia. 
Eso no pasa de ninguna manera por negar nuestras emociones, sino porque se expresen de una manera más clara, incluyente y fraterna, en la relación sentimientos y seguridad, tal como lo dijera Joseph Pla: 
"La primera cosa que se necesita para sentir una pasión 
es saberla expresar". 
La seguridad se logra cuando cada persona se aproxima al conocimiento de sus propios sentimientos e inclinaciones y comprende, desde sí mismo, la posibilidad que tiene de elegir caminos, sueños y deseos, y entonces asume la libertad y la responsabilidad que tienen para optar, para elegir caminos. 
En esa experiencia es que emergen seres humanos con carácter fuerte para afrontar la vida y con compromiso para relacionarse con los otros, desde un sentido solidario, desde una expresividad propia. Educar los sentimientos propios y alimentar la emocionalidad colectiva es fundamental.

Que nadie piense en mí.
Pensemos en toda la tierra,
golpeando con amor en la mesa.
No quiero que vuelva la sangre
a empapar el pan, los frijoles, la música: 
quiero que venga conmigo 
el minero, la niña,
el abogado, el marinero,
el fabricante de muñecas,
que entremos al cine y salgamos
a beber el vino más rojo.
Yo no vengo a resolver nada.
Yo vine aquí para cantar
y para que cantes conmigo.
Pablo Neruda.

Nadie nace solo, nadie se hace solo... somos con otros, por los otros, entre los otros. A veces nos han hecho pensar que vivimos a pesar de los otros, contra los otros, en disputa con otros, pero no es necesariamente así. Nuestros sentimientos se forman en la comunidad de la existencia; la seguridad también está en esa cadena de afectos que nos hace presentes, recordables, memorables, significativos para la humanidad entera. 
No hay seguridad ninguna en el mundo, si no cuenta con nuestros sentimientos y nuestras emocionalidades individuales y colectivas. Quizás por eso es bueno aprender a expresar las emociones en la vida diaria. Pensémoslo. 

Fuente: http://observatoriorealidades.arquidiocesiscali.org/semanarios/espiritual-111.html



sábado, 27 de mayo de 2017

"La Salud también es Contagiosa"


"Durante mis años de estudiante y trabajador en hospitales 
sólo oía hablar de enfermedades contagiosas, 
pero a mí me interesa muchísimo más la "salud contagiosa" 
que surge del ser humano y que reside en la sabiduría de nuestra alma".

La salud reside en vivir en concordancia con los deseos del alma. No existen diferentes enfermedades sino una diversidad de síntomas con un sentido profundo: transmiten mensajes espirituales y conflictos psíquicos no resueltos. La capacidad de recuperación depende de su adecuada interpretación.
La salud nunca puede ser algo exterior, ni tampoco depender absolutamente de causas externas, sino que se experimenta en el interior del ser humano. Por tanto, es ahí donde hemos de dirigirnos para encontrarla, estimulando pensamientos y sensaciones que vienen demostrando su validez desde hace siglos.
En la búsqueda del origen y causas de la salud, el médico y terapeuta Ruediger Dahlke utiliza su experiencia médica en toda su extensión, sin diferenciar entre ciencia moderna o antiguos caminos, entre síntomas físicos o anímicos.

¿En qué consiste la salud?

El estado de salud no se puede alcanzar del todo porque no es una meta inamovible, de la misma manera que nada que es auténtico permanece quieto, todo fluye. Sin embargo, todo flujo contiene un ritmo, y lo importante es que cada cual encuentre el suyo. Cada persona es diferente, por lo tanto no existen reglas generales para todo el mundo. Es importante escucharse, y ahí encontrarás las leyes de la vida y de la salud. De todas formas, podemos observar si nos alimentamos y nos movemos como un ser humano, sin voracidad y discriminando lo que nos conviene de lo que no, teniendo en cuenta que en diferentes momentos y en diferentes etapas lo que nos conviene puede variar.

¿Existen algunas reglas a tener en cuenta, aunque sean de forma provisional?

Hay tres reglas especialmente importantes:
  1. Encuentra tu verdadera esencia y deja que florezca.
  2. Sé consciente de tus miedos.
  3. No sigas estando sujeto a normas o principios que ya no te aportan nada.
¿Cómo actúa el miedo?

Te impide liberarte y fluir con la corriente de la vida. El miedo exige continuamente reglas con las cuales poder atormentarte. Pero gracias a la ley de la polaridad (una de las dos leyes globales de la vida, junto con la ley de la atracción), el miedo lleva también implícita la solución. Puedes cambiar las tornas: encamínate hacia tu miedo y verás como te conduce a tu verdadera esencia. 
Casi siempre lo que más miedo te da es lo que te fascina y te maravilla -si decides encararlo-, lo que te supone un desafío. Si es así, eso es lo que tienes que seguir; pero cuidado, no dejes que se convierta en una rutina. Todas las cosas, y sus reglas, tienen su tiempo. Cuando las reglas empiezan a obstaculizar el fluir de la vida, y en lugar de fomentar el crecimiento lo que haces es ponerle trabas, entonces es el momento de darles las gracias y soltarlas, para evitar así la enfermedad y seguir manteniendo la verdadera salud.

Nos has hablado dos de las reglas: 
afrontar los miedos y abandonar las reglas que ya no sirven. 
¿Pero qué pasa con la primera y más importante? 
¿Cómo encontrar la verdadera esencia?

Es mucho más fácil de lo que crees. En realidad no necesitas buscarlo porque está en el interior y siempre lo ha estado. Pregúntate quién eres. Tu camino no tiene que ser el adecuado para los demás. Es mejor cometer los propios errores que vivir las virtudes de otras personas. Esas personas que hacen lo que se supone que se debe hacer o que viven los proyectos de otras (sus padres, su pareja, etc.) descuidan su propio camino y se alejan cada vez más de sí mismas, y no es extraño que empiecen a aparecer síntomas de malestar o, como se denomina comúnmente, "enfermedades". Estas enfermedades obligan a dar marcha atrás, o incluso a volver a empezar, puesto que eso es lo que la enfermedad está intentando decirte. No existe salud real y completa cuando no se está viviendo la propia vida.

Pero la salud también es un tema que hay que plantear desde el plano físico. ¿Cómo tratar al cuerpo para un estado de salud satisfactorio?

Como decía santa Teresa de Ávila, debemos ser buenos con el cuerpo para que el alma se sienta a gusto con él. Basta con tratarle de una manera racional, con amor, y saber escucharle. Un cuerpo sano es una oportunidad maravillosa para crecer de forma libre y voluntaria, pero un cuerpo enfermo obliga al alma a aprender. También un cuerpo aquejado de síntomas de malestar es una buena base para el alma, para que ésta aprenda sus lecciones y acumule experiencias. Así que todo está interrelacionado y no podemos separar una cosa de la otra. Es bueno ocuparse de los escalones superiores de la jerarquía, pero sin olvidarse de la base.


Autor: El Dr. Ruediger Dahlke estudió medicina para, posteriormente, ampliar su formación como naturista y psicoterapeuta. Un currículum que avala perfectamente su convencimiento de que la salud no puede dejar de englobar la entidad completa cuerpo/mente. Su primer libro, "La enfermedad como camino" (1990) revolucionó el concepto sobre la enfermedad y nos ayudó a observar e interpretar los mensajes de nuestro cuerpo.
Fuente: http://crecejoven.com/salud--ruediger-dahlke
Entrevista realizada por Marié Morales.

"Las Alergias y el Instinto de Agresión"



 ”Los afectos que no se manifiestan, no desaparecen,
 sino que vuelven bajo la forma de síntomas. 
El síntoma está en el lugar de un afecto que no se expresa, 
es el monumento conmemorativo de la supresión de una emoción, 
de tal manera que al permitir que ésta aflore, 
se quita la razón de la existencia del síntoma”.
 Dr. Eduardo Grecco

Simbología de las Alergias


Las alergias son una de las enfermedades que más han aumentado en las últimas décadas. Su simbología, según del Dr. R. Dahlke, está relacionada con la no aceptación (con represión) del instinto de agresión, inherente al ser humano. 

Instinto de agresión, entendido en el sentido amplio que utiliza, por ejemplo, la Bioenergética, como fuerza vital de avance, que puede canalizarse positiva o negativamente, tanto para la persona como para su entorno. La violencia es entonces una manifestación dañina de este principio de agresión, es una agresión destructiva y constituye un mal funcionamiento de este instinto.
La palabra agresión procede del latín aggredi, que significa abordar, atacar, la cual, inicialmente tenía un significado neutro. En nuestro uso moderno de la lengua este concepto tiene una acepción exclusivamente negativa. 
Dice el Dr. Dahlke que “la agresión se equipara automáticamente a la violencia, pero cuanto más intentamos evitarla más intenso es el dolor con el que irrumpe en nuestra vida. La fuerza vital y dinámica de la agresión se implanta entonces en un plano no resuelto de violencia interior y nos hace enfermar. 
Realmente no queremos saber nada de la agresión, no queremos tener nada que ver con ella y deseamos poder desprendernos de su influencia, sin embargo, de esta manera no tenemos ni la más mínima oportunidad de asumirla ni de resolverla. Sin embargo, desde el punto de vista de filosofía espiritual, la agresión es la energía de todos los inicios y corresponde al principio de Marte, con el que comienza cualquier vida. Desde esta perspectiva, el intento de expulsar la agresión del mundo carece de todo sentido. Si se consiguiera, significaría abolir el mundo. Así, por ejemplo, el inicio del ciclo vital en la naturaleza sucede naturalmente a partir de la energía agresiva de la primavera. Las savias ascienden, los árboles brotan, y nadie ve nada malo en todo ello”.
Las alergias, entonces, parecen expresar erradamente a nivel corporal este principio de agresión, porque, ¿qué lleva a las defensas del organismo a entablar una guerra con sustancias que –salvo algunas sustancias químicas- son generalmente inofensivas, e incluso, saludables como el polen?. 
Una hipótesis es que el organismo no combate a los alérgenos, sino a los símbolos que representan, por eso carece de importancia el número de los alérgenos con los que entra en contacto la persona afectada, pues la reacción es siempre violenta y extrema. Si alguien se lanza de inmediato contra un símbolo, en sí inofensivo, con toda la fuerza de lucha de su arsenal de armas, puede sospecharse que “vaya armado hasta los dientes” y que arrastre un problema de agresión no consciente.
A diferencia de los agentes patógenos que intervienen en los procesos infecciosos, en el caso de los alérgenos, el ataque no es real: los granos de polen no maquinan nada contra las personas y tampoco quieren colonizar el organismo como en el caso de los hongos, bacterias o virus. 
A nivel celular el componente agresivo es todavía más claro. Los anticuerpos se lanzan en masa sobre los alérgenos. Este hecho demuestra que la agresión parte de la propia persona y no proviene del exterior, ya que los alérgenos no hacen nada por sí mismos, ni siquiera penetran sino que son aspirados de forma pasiva o llegan hasta la piel sin ninguna intervención.
Las medidas defensivas, en el caso de las alergias, se plantean más hacia la prevención que a la lucha abierta. Lo que aparecen en primer plano son las resistencias, la delimitación y la creación de barricadas. Todo se hincha: las aberturas corporales, incluso los poros de la piel. En la reacción aguda, el alérgico se blinda. Las alergias se manifiestan sobre todo en las superficies fronterizas. En los ámbitos intestinal y pulmonar, la afección también tiene lugar en las superficies fronterizas puesto que las mucosas de estos órganos actúan exactamente como unas fronteras frente al exterior. 
En el caso de síntomas cutáneos, como puede ser la urticaria, se produce una inflamación, enrojecimiento y calor. También puede haber picor. 
Cuando algo nos pica, nos irrita, y da igual que se trate de una pústula en la piel, de un tema en la conciencia o de una persona.
En el caso de las personas alérgicas por la fiebre de heno o de los asmáticos, se añaden como manifestaciones agresivas la tos, los estornudos y los jadeos. Si se contempla el desarrollo fisiológico de la tos, se ve que se genera una enorme presión que después se descarga al exterior en forma de explosión, el estornudo, en el que “las gotitas abandonan la nariz a una velocidad de unos ciento cincuenta kilómetros por hora”. Quien tiene la nariz o los bronquios atascados con secreciones, se parece a quien –rojo de rabia- se está impidiendo expresar su enfado. 
Mejor sería, probablemente, manifestarse a tiempo a nivel verbal.

Si las personas alérgicas se sienten atacadas, o como mínimo, amenazadas por sustancias totalmente inofensivas que no quieren hacerles nada, ¿no están proyectando sobre ellas las peores intenciones y es lógico sospechar que debe tratarse de los propios instintos agresivos inconscientes?.
Esta contención o represión de la agresividad -que emergió tal vez como mecanismo funcional en sus orígenes- puede relacionarse con las explosiones que suceden al control previo. Y el hecho de que estemos volcando sobre nosotros mismos, sufriendo en nuestras propias carnes la batalla que el sistema inmunitario emprende con los alérgenos, en forma de agresividad reprimida, nos lleva considerar una “agresión resentida con tendencia a acusar a los demás”.
También, el que esta proyección se viva con irritación, con rechazo al alérgeno, con una reacción en definitiva de intolerancia, nos conduce al rechazo sobre de nuestra propia sombra, en este caso del instinto agresivo.
El aspecto simbólico de los alérgenos es también estudiado por el Dr. Dahlke, llegando a la conclusión general de que los alérgenos son símbolos de lo vital, lo sucio, con especial realce de lo sexual, como algo impuro.
De otro lado, cuando la manifestación física se centra en las fronteras de contacto corporales, nos puede hacer pensar en una retirada de la vida (o del principio de vida, también inherente al instinto de agresión).
Desde otra perspectiva (¿para qué nos sirven la enfermedad?), podemos considerar la posibilidad de que las alergias puedan ser la manifestación de un juego de poder (Dr. Dahlke): “Imponerse a los demás evitando los alérgenos, tiranizando el mundo y con ello experimentar agresiones. A su vez, las sensaciones de culpabilidad resultantes conducen a una mayor proyección de las agresiones” .
Comentarios finales
De otro lado, si trabajamos desde la perspectiva de lectura de enfermedades como parte de “la sombra”, como afectados o como terapeutas florales, no podemos perder de vista el hecho de que no va a ser inmediato -ni fácil- apropiarnos de la interpretación de su simbología, ya que, es porque son inconscientes y rechazados que se necesita vivirlos en el cuerpo, siendo ahí desplazados.
Lección a aprender
“El mundo no me agrede, no puede. Soy parte de él”.
“El mundo es un lugar seguro y acogedor”.
“Soy uno con la totalidad de la vida”.
Niños.
En el caso de los niños, puede considerarse que, participan del mensaje impreso en el inconsciente colectivo, o expresan el instinto de agresión reprimida en el ámbito de la constelación familiar.


Nota: He resumido el artículo, quitándole la parte específicamente floral, para que pueda ser leído por el publico en general y no sólo por terapeutas florales. 
Para leer el artículo completo, seguir el link que aparece más abajo.
Fuente: http://www.gestaltceres.com/lectura-floral-de-la-simbologia-de-las-alergias/